Una quimera llamada París – Líder en deportes


El fútbol, como la vida, da y quita. Venezuela estaba ilusionada con el viaje a París porque la selección Sub20 alimentaba las ganas colectivas. Y no era gratis; las actuaciones de la primera ronda daban para echar al viento el sueño francés. El primer partido de la fase definitiva ante Argentina y terminado en igualada, dejó algunas dudas, pero la posibilidad seguía ahí, y siguió hasta el último día. Perder ante Brasil no hacia demasiado daño, porque total, y de acuerdo a los marcadores que se iban dando, toda la tarea de las definición se iba a resumir en vencer a los paraguayos, menuda tarea. Pero ante estos se elevó un muro de altura inalcanzable, porque era Paraguay el mejor equipo del campeonato. Fue una derrota sin atenuantes ante un grupo de jugadores guaraníes de verdadero oficio, que esta vez desbordó largamente las ganas probadas pero insuficientes de los venezolanos…

Algo faltó, faltó algo. Al fútbol venezolano siempre le pasan estas cosas: comienzos brillantes, finales de extenuación, de confusión de ideas, de no saber cuáles son los caminos que llevan a los portones de la trascendencia. Este equipo sub23 es, en general, una generación útil, compacta, que podría ser seguida, y lo es, de muy cerca por Fernando Batista, director técnico de la de mayores. Matías Lacava, Jovanny Bolívar y Telasco Segovia ya parecen estar maduros para una competencia grande, y eso no se va a saber sino probándolos. ¿Qué tal ponerlos a jugar ante Italia en el cercano partido no oficial? ¿Se pierde algo? En tanto, Vimos en el Preolímpico dos selecciones que miran hacia el porvenir: la mencionada de Paraguay, y la de Bolivia. Esta nación, con un fútbol venido a menos desde hace ya treinta años, florece con esta camada. Y pensar que serán los bolivianos en La Paz los primeros adversarios de la Vinotinto cuando en septiembre se reanude la batalla Premundial…

¿Y Endrick? ¿Qué pasó con Endrick? Este jugador, promocionado porque pronto estará en el plantel del Real Madrid, cumplió a medias, por ratos. Jugó pocas veces partidos completos, como el de la final perdido ante Argentina, porque parecían estarlo guardando para el club español. ¿Intereses de equipo por encima de sus países de origen? Se le vio al brasileño algún detalle, pero sin llegar a lo que decía de él. Habrá que volverlo a ver en otros campeonatos, porque algo tienen que haberle olfateado y visto en el Paseo La Castellana para haber pagado una fortuna por el jugador.

Nos vemos por ahí.



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