Hoy nos ponemos al volante del acceso a la gama de los todocaminos y también el más barato de cuantos ofrece BMW. Un X1 que presenta con esta generación la que es su tercer modelo presentado en el modelo automovilístico y se presenta como un coche que ha cambiado por completo. Con este cambio generacional se anuncian novedades en todos los frentes, con una estética renovada, una tecnología más completa y una gama mecánica con nuevas opciones.
En esta ocasión nos ponemos al volante de una de las versiones que más se están vendiendo en los concesionarios, la sDrive18i, y nos ponemos al volante de esta unidad de pruebas gracias a BMW San Pablo Motor, concesionario oficial de la marca alemana en Sevilla y Tomares. Un BMW X1 que hemos disfrutado durante varios días y con el que hemos podido descubrir el X de acceso de la marca que ha dado un salto cualitativo notable en comparación a su anterior generación.
Exterior: totalmente reconocible
El tratamiento de las superficies, las líneas y los elegantes detalles de diseño exterior del BMW X1 muestran su ADN de Sports Activity Vehicle (SAV). Entre los rasgos de diseño más distintivos se encuentran las poderosas proporciones, los contornos casi cuadrados de los pasos de rueda y el característico estilo de los modelos de la gama X.

Su diseño es totalmente reconocible, bastante similar al del resto de modelos de la gama. Lo hace mediante una parrilla de riñones prácticamente cuadrada, que va marcada por líneas completamente negras propias del acabado M Sport y cuenta con tecnología de aerodinámica activa. Un modelo que es el X de acceso de BMW y que toma los rasgos de diseño de sus hermanos mayores, algo que nos hace poder reconocerlo a simple vista una vez nos encontramos con él.
Contamos también con los faros con tecnología Matrix LED adaptativa, así como un parachoques que ofrece una mayor robustez mediante las protecciones de los bajos. Eso sí, con el acabado M Sport de esta unidad de pruebas, contamos con paragolpes delanteros y traseros con un diseño único, que no es extensible a otros acabados. También, me gusta ver como se han trabajado los detalles en el diseño de este modelo como los tiradores de las puertas enrasados para favorecer el coeficiente aerodinámico.

Se mantienen unas barras de techo bastante discretas y en la zaga vemos como se mantiene la esencia del modelo, manteniendo muchos aspectos de su antecesor. Sí que es cierto que la luneta trasera se hace más estrecha en comparación al anterior X1 y los pilotos han sido completamente rediseñados, siendo completamente LED. El paragolpes trasero es también exclusivo del acabo M Sport y no me llama mucho la atención que gran parte del paragolpes sea en negro piano, ya que es muy susceptible de quedar marcado ante los toques al aparcar que le podamos dar.
Por otra parte, las superficies esculpidas en el perfil del coche tienen formas expresivas y la línea alargada del techo definen la dinámica silueta del nuevo modelo. La superficie acristalada es generosa y el área de las puertas limpia. Varios nervios le dan un músculo adicional, al tiempo que el toque campero y dinámico lo aporta una moldura inferior que es en color negro brillo en el acabado de esta unidad de pruebas.
El crecimiento en los coches con el paso de los años es evidente y el X1 no se queda atrás. Es prácticamente igual que un X3 de primera generación y vemos que ha aumentado sus medidas en todas las cotas. Ahora se queda con 4,5 metros de largo, con 1,84 metros de ancho y con 1,64 metros de alto; lo que se traduce en 53 mm más en la longitud, 24 mm más en la anchura y 44 mm más en la altura. La distancia entre ejes también se amplía hasta los 2,69 metros.
Interior: evoluciona notablemente
El interior, profundamente rediseñado, combina una gran variedad de posibilidades de uso con una moderna geometría. La principal novedad que presenta este modelo en comparación a anteriores generaciones es la inclusión del BMW Curved Display, esa combinación de pantallas en el mismo marco curvo que ya hemos visto en algunos modelos de la marca. Gracias a San Pablo Motor, hemos podido probar a fondo este BMW X1 y hemos podido disfrutar de la mejora sustancial que ha tenido este modelo en comparación a su anterior generación.

La principales novedades que he sentido en este nuevo X1 en comparación a su antecesor ha sido el aumento considerable de espacio y el aumento de tecnología. Y es que el salpicadero está protagonizado por la ya mencionada BMW Curved Display, formada por una pantalla táctil principal de 10,7 pulgadas que va en línea con la instrumentación digital de 10,25 pulgadas y emplea el último sistema BMW iDrive para asegurar un funcionamiento a la altura.
También, llama la atención el nuevo diseño de la consola central, que es flotante y que deja un generoso hueco que aumenta aún más la sensación de habitabilidad en este X1 que, al igual que exteriormente, es mucho mayor en su interior. Un interior en el que nada más subirte, te convence bastante el nivel de calidad interior del BMW X1, además de una habitabilidad más que suficiente para cuatro personas adultas, cabiendo adultos de hasta 1,90 metros de altura sin problema, un dato superior al de muchos de sus rivales. Esto le hace ser incluso más amplio que el Serie 2 Active Tourer. Por el diseño de la carrocería, la altura y el ángulo de apertura de las puertas, el acceso también resulta sencillo y cómodo. Encontrar la postura de conducción es fácil y todo queda al alcance de las manos. Y en la segunda fila hay un extra que pocos de sus rivales directos tiene, ya que nuestra unidad de prueba contaba en su segunda fila con ajuste longitudinal de 130 mm de recorrido y del respaldo, algo que permite configurar a tu antojo la habitabilidad de las plazas traseras o del maletero.
Un maletero que también crece en comparación a su antecesor, con 540 litros de capacidad ya que es el modelo de combustión. Esta capacidad se reduce en los X1 con etiqueta ECO bajando a 500 litros de capacidad, y en los X1 con etiqueta 0 emisiones tiene 490 litros, 50 litros menos que los que tiene el modelo de gasolina que probamos hoy. Y en cuanto a ese maletero, es realmente completo en cuanto a extras y tiene formas regulares, buena iluminación, portón eléctrico manos libres, toma 12V, doble fondo para los cables, ganchos…
Motorización: más que solvente
Para esta prueba, San Pablo Motor nos prestó una unidad de pruebas que contaba con el motor de acceso, un motor de tres cilindros y 1.5 litros que entrega 136 CV a las ruedas delanteras, denominado sDrive18i.

Cierto es que este motor es similar al que BMW montaba en la anterior generación del X1, sin embargo, desde la marca alemana han modificado la inyección incorporando un sistema dual de inyección directa/indirecta para mejoras las emisiones en frío. Alcanza su valor de potencia máxima entre 4.400 rpm y 6.500 rpm, consiguiendo el par máximo de 230 Nm entre 1.500 y 4.000 rpm. Tiene no sólo un rendimiento teórico muy favorable por al amplio margen en el mantiene el par máximo o el bajo régimen al que consigue su nivel de potencia máxima, sino también un funcionamiento real muy constante.
Pero el éxito de este motor se centra en la caja de cambios automática de doble embrague que montaba nuestra unidad de pruebas y que hace que las sensaciones con este motor sean realmente buenas. Cuenta con siete marchas y se trata de uno de los cambios más suaves del mercado, suficientemente rápido y capaz de interpretar perfectamente las necesidades del conductor para que en todo momento el motor encuentre esa respuesta constante al régimen de giro ideal.

Eso sí, no busquemos un rendimiento excepcional del motor, con un objetivo de ser deportivo. Tenemos una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos, por lo que es un motor que prefiere sobresalir por eficiencia, antes que por rendimiento. No le exijamos aceleraciones que sean contundentes, ya que este motor tiene un funcionamiento destinado a las aceleraciones medias, que las realiza sin aparente esfuerzo mecánico, sin necesidad de buscar la potencia a alto régimen, en su búsqueda continua por la eficiencia. Una eficiencia que se ve también en sus consumos, ya que no hay que esforzarse para lograr un consumo de combustible moderado y además sus cifras son siempre homogéneas dentro de una horquilla de entre 6 y 7 l/100 km.
Comportamiento: un chasis excelente
Es el aspecto que más me ha gustado de este nuevo X1. Y es que es raro que un SUV tenga un comportamiento dinámico tan bueno como el que tiene este modelo y que históricamente nos ha acostumbrado a tener los X1. A pesar de su renovación en cuanto a diseño y su aumento de dimensiones, el BMW X1 sigue siendo un coche ágil, con una conducción que no dista en exceso de la de un compacto, y es algo que yo personalmente agradezco mucho.

Pude probar esta unidad de pruebas cedida por San Pablo Motor en una buena carretera de curvas y las sensaciones que tuve desde un primer momento es que tanto la dirección y en líneas generales, la rapidez de respuesta al volante y naturalidad con la que intercambia el peso de un tren a otro en sentido longitudinal o transversal, hacen que sea un coche ágil pero que a la vez se sienta verdaderamente aplomado dando una alta impresión de seguridad y control.
Tiene una puesta a punto muy equilibrada y con el acabado M Sport las suspensiones tienen un aspecto prestacional que a mi me ha gustado mucho. Además, nuestra unidad de pruebas contaba con una suspensión adaptativa para reducir la altura del vehículo en 15mm y ofrecer una respuesta más precisa, y con los amortiguadores con dureza variable que mejoran el comportamiento dinámico y ayuda a reducir las inercias y los balanceos.

El BMW X1 sigue siendo un coche ágil, con una conducción que no dista en exceso de la de un compacto. No llega por poco al nivel de los Tonale y Formentor en dinamismo, pero sí mejora mucho en aislamiento y calidad de rodadura. Quiero dejar claro que no es un coche incómodo ni mucho menos, todo lo contrario. Sin embargo, como ocurre en el Formentor, prima la agilidad respecto a una suspensión que nos haga “flotar” sobre el asfalto. Y en cuanto a las capacidades de este coche fuera del asfalto, el X1 no goza de unas capacidades off road despampanantes. Tampoco los neumáticos ni el tamaño de las llantas son los más acertados para irse de aventuras.
Desde su llegada al mercado en 2009, el BMW X1 se ha convertido en un auténtico referente entre los SUV compactos premium. Casi tres millones son las unidades que BMW ha vendido de este modelo que se ha convertido en un superventas en su catálogo. Con esta nueva generación, se espera que BMW siga aumentando esa gran cifra de ventas y eso es gracias a su mejora en casi todos los aspectos, siendo más tecnológico, estando mejor equipado y ofreciendo más versiones. A nivel dinámico lo cierto es que cumple todas las expectativas y por tanto, está a la altura de las exigencias que los clientes piden de un coche de estas características.
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