Noti-Deporte: Murray habla de Nadal, Federer y Djokovic: «Siempre fui…»

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En agosto del año pasado, durante los Juegos Olímpcicos de París 2024, Andy Murray colgaba definitivamente la raqueta después de su primera retirada en 2019 por sus problemas de cadera. Lo primero que hizo el escocés fue escribir un tuit en la red social X que decía: «De todos modos, nunca me gustó el tenis». Con este humor tan británico que siempre le ha acompañado a lo largo de su carrera, el tres veces campeón de Gran Slam dio una extensa entrevista con GQ.

Durante la charla, el exjugador habló sobre su carrera tenística, sus mayores éxitos y derrotas, así como su eterna comparación con el Big-3 formado por Roger Federer, Rafael Nadal  y Novak Djokovic y también sobre su experiencia entrenando a este último durante seis meses. 

Año 1 después de Andy Murray

Esta será la primera gira de hierba sin Andy Murray desde hace 20 años, cuando en 2005 hacía por acto de presencia por primera vez en Queen’s y Wimbledon. Y a pesar de llevar diez meses retirado, puede que este sea el momento en el que más eché de menos coger una raqueta: «Me encanta esta época del año. Me encantaba jugar en Wimbledon y aquí en Queen’s, así que si voy a echarlo de menos, probablemente este sería el momento»:

Y puede que sea el primer momento porque hasta ahora, y desde su retirada en agosto, Murray ha llevado muy bien el no ser tenista profesional: «He hablado con mi equipo, mi familia y mis psicólogos sobre cuándo llega el momento de retirarme. Básicamente, he pasado toda mi vida adulta jugando al tenis casi todos los días, todas las semanas. Así que, al no tenerlo, no estaba seguro de cómo iba a afrontarlo, y esperaba que fuera bastante duro. Hasta ahora ha sido todo lo contrario. No sé muy bien por qué. No sé si se debe a que era el momento adecuado o a que puse en ello todo lo que pude. No me arrepiento de nada. Hay algunos resultados que me gustaría haber cambiado, pero me esforcé al máximo y obtuve los resultados que obtuve».

Uno de esos resultados que ya no puede cambiar es la final de Wimbledon de 2012 ante Roger Federer, donde sucumbió ante el juego del suizo y a la presión de acabar con una racha de 76 años sin que ningún británico levantara el título londinense. Este es uno de los partidos de los que más se acuerda, incluso por delante de alguna victoria: «Recuerdo que estaba muy, muy disgustado. Mi recuerdo es muy diferente al de cuando gané [al año siguiente]. Entonces me sentí muy aliviado, y no sentí realmente que disfrutara de ese momento. No es un resultado del que me arrepienta, sino más bien de las secuelas de no haber disfrutado más de ese momento y de no haberlo pasado con la gente cercana a mí. Me vi arrastrada en muchas direcciones diferentes y ojalá hubiera pasado ese tiempo de otra manera»:

Y es que la presión de verle levantar el título en Wimbledon, le hizo tomárselo como algo personal: «Ahora miro atrás y pienso: ‘¿Por qué me preocupé tanto por esas cosas?’ Literalmente, un par de semanas después de retirarme, toda mi perspectiva sobre los resultados, el rendimiento y todo lo demás cambió. Cuando miro atrás en mi carrera, me siento mucho más orgulloso de mis logros, mientras que cuando jugaba, siempre quería más. Cuando gané el US Open en 2012, la pregunta que me hacían era: ‘¿Cuándo va a ganar Wimbledon?’, así que acabas haciéndolo tú también. Si me hubieran ofrecido esto cuando tenía 15 años y crecía jugando al tenis en Escocia, esto supera cualquiera de mis sueños».

Un palmarés envidiable

Después de haber conquistado tres Grand Slams (Wimbledon 2013, 2016; US Open 2012), catorce Masters 1000, la Copa Davis (2015) y dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos (Londres 2012, Rio 2016), Murray ha cumplido por bastante su principal sueño de pequeño: «Cuando le preguntan a la gente qué quería conseguir en el tenis de niño, todo el mundo dice: ‘Oh, soñaba con ganar Wimbledon’ o ‘soñaba con ganar la Copa Davis’ o lo que fuera. No sé hasta qué punto es cierto lo que dice la gente, pero yo quería estar entre los 100 mejores del mundo y jugar en el circuito profesional. Eso era todo. No se trataba de llegar a lo más alto«

A pesar de todos estos títulos y de su gran juego, Murray tuvo la mala, o buena, fortuna de coincidir con los tres mejores tenistas de la historia: Djokovic, Nadal y Federer. Pero incluso consiguió que su nombre apareciese junto al de ellos en numerosas ocasiones e incluso llego a cambiar el término de Big-3 por el de Big-4: «Siempre es difícil, porque soy consciente de que lo que han conseguido esos chicos es mucho más grande que cualquier cosa que yo haya conseguido. Dicho esto, la razón por la que la gente empezó a llamarlo ‘Big-4’ fue porque en todos los grandes eventos, ya fueran Grand Slams o Masters 1000, dos, tres o cuatro de nosotros estábamos siempre en la última fase de los eventos, compitiendo por ganar los torneos más importantes. Cuando tuve mi lesión de cadera [en 2017], estaba en el puesto número 1 del mundo y, por desgracia, después no pude volver a donde estaba», lamenta el escocés.

«Pero hubo un periodo desde que tenía 22 años hasta los 29 en el que estuve en la mayoría de los grandes eventos con esos tipos. Tuve partidos increíbles con todos ellos.  Siempre existía la posibilidad de que ganara y, en muchos sentidos, los aficionados al tenis que veían esa época sabían que era un gran momento para jugar, porque tenías a tres de los mejores jugadores de todos los tiempos jugando en la misma época. Yo siempre fui el más uno, por desgracia. Cuando miro atrás y veo que para superar la línea en Wimbledon tuve que vencer al mejor jugador masculino de todos los tiempos (Djokovic), me siento orgulloso de haberlo conseguido», apunta el extenista de 38 años.

Y para terminar desveló cómo fue la experiencia de entrenar durante seis meses al que fuera uno de sus principales rivales, en su primer trabajo como entrenador: «Tiene un equipo de personas de diferentes culturas y orígenes, serbios, austriacos, españoles, así que era una forma diferente de trabajar. Aprender a comunicarte bien con todo el mundo y a transmitir tu mensaje; cómo hablarle a Novak, intentar entender qué le mueve, qué le motiva. Como entrenador principal, cuando algo va mal, básicamente recae sobre ti. Tienes que coordinarlo todo, organizar las pistas de entrenamiento, asegurarte de que las raquetas están listas, así que es un poco más estresante a lo largo del día y asegurarse de que las cosas van bien. Ha sido interesante, pero tenía mucho en lo que trabajar«, sentencia un Murray que no echa nada de menos el circuito profesional y saca pecho en su lucha con el Big-3. Pero todo ello, con su toque personal que siempre lo hará diferente. Pase lo que pase, Andy Murray siempre será Andy Murray.
 



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