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‘Vale la pena esperar, lo que vale la pena tener’, dice el refrán. Es una frase grabada a fuego en la historia de David Jordà, un hombre que siempre confió en sus posibilidades dentro de la pista de tenis. Hasta que el tiempo le ha dado la razón.
Conocí a David Jordà Sanchis (Tarragona, 1994) en el Conde de Godó de hace un par de años. «¿Quién es ese chico de 29 años que ha ganado su primer partido ATP?”, titulé aquella primera entrevista para subrayar esa eclosión tardía. Hoy más de uno se estará preguntando quién es ese chico de 32 años que ha ganado sus dos primeros títulos Challenger. Pues un currante del tenis, castigado por las lesiones, marcado por múltiples operaciones, pero con una mentalidad de acero. “Lo voy a intentar hasta el final”, me aseguró en aquella ocasión, sin importar lo que dijeran los plazos ni las velas de su tarta. En junio de 2026, tras conquistar Istanbul (CH75) y Lyon (CH100), su nombre aparece por primera vez dentro del top200 mundial.
De no haber hecho nunca un final Challenger, a ganar dos casi consecutivas. ¿Te esperabas algo así?
Bueno, veníamos trabajando bien en los partidos, notábamos que dominábamos, que éramos superiores en muchas fases. Veía que muchos encuentros se escapaban por detalles, que solo nos faltaba esa regularidad de ganar, hasta que llega un momento donde haces clic y empiezan a verse los cambios. ¿Ganar dos Challenger casi seguidos? Esto no lo esperaba, pero por nivel sí notábamos que estábamos cerca de todos los jugadores del cuadro.
¿Fue muy diferente el segundo título en Lyon respecto al primero en Istanbul?
Cuando vas rompiendo etapas todo se hace más llevadero. Por ejemplo, cuando llega esa primera semifinal Challenger, o esa primera final, la experiencia te va haciendo competir mejor. Las dos finales que hemos jugado fueron muy completas, la primera incluso nos sorprendió lo bien que manejamos las emociones, fue un partido realmente bueno. La de Lyon ya fue diferente, ahí sí que los dos estuvimos un poco nerviosos en la final.
“Las dos finales que hemos jugado”. Me parece curioso que hables siempre en plural.
Es que somos un equipo, yo soy el que actúa dentro de la pista pero detrás hay muchísimas horas de trabajo de todas las personas que están conmigo. No sería coherente hablar en singular.

¿Quién está contigo trabajando?
Ahora mismo estoy con un entrenador sevillano, Pepe Juárez, empezamos en enero y súper contento. Mi preparador físico, Ernest Baiget, con el que llevo trabajando muchísimos años. Luego está mi pareja, que viaja conmigo muchas semanas y me da un apoyo tremendo. Tengo también a Jeanba Poux, quien me ayuda en Andorra, además de mi base en Tarragona con Álex López Morón y Juanjo García. Es un equipo grande, por eso hablo en plural todo el rato.
Hace dos años te entrevisté después de tu primera victoria ATP, ¿qué ha cambiado desde entonces?
En aquel momento estaba en mi mejor ranking, venía de ganar un partido en Estoril, además jugando bien. Tuvimos una charla muy amena, lo recuerdo, pero justo en mi primer partido en el Godó me rompí el sóleo, así que volví a estar parado. Cuando volví, me rompí los ligamentos del tobillo, fue un año donde sufrimos de mucha mala suerte. El 2025 fue muy irregular, hubo muchos cambios, me vi un tanto perdido. El principal cambio que hicimos en diciembre fue buscar estabilidad, así que me mudé con mi pareja a Andorra para cambiar de aires, reuniendo a un equipo y un entrenador que pudiera viajar conmigo las máximas semanas posibles. La clave fue que nunca perdí la fe, siempre me vi con el nivel para ganar estos partidos.
¿En qué partido haces clic?
En el Challenger de Roma, el pasado mes de abril. Recuerdo perder ese día, salir de la pista y tenerlo clarísimo: ‘Las cosas tienen que cambiar, hay que tirar más’. Fue un partido correcto, perdí 6-4 y 7-5, pero nos dimos cuenta que de esta manera no íbamos a ganar a nadie. Aparte de esto, otro punto importante fue ver la última final de Marrakech, con Trungelliti. Eso me supuso un chute de inspiración.
¿En qué sentido?
Para los jugadores que somos más mayores, esa final nos dio un extra de motivación y de fe, de ver que aún no es tarde. Para los jugadores de mi edad que todavía no hemos roto ciertas barreras, nos puede costar más creérnoslo en ciertos momentos […] Esa final fue una bombona de oxígeno para darnos cuenta que todavía estamos a tiempo.
Tremendo lo de Trungelliti, ¿hablaste con él?
Sí, tenemos muy buena relación. Los dos vivimos aquí en Andorra, así que intercambiamos mensajes casi a diario.

Conociendo tu estilo de juego, llama la atención que estos dos títulos llegaran en tierra batida.
Es cierto que yo siempre fui un jugador que se iba a jugar a pista rápida, torneos donde casi nunca había españoles, pero este año nos hemos focalizado más en tierra batida. Al final he crecido en arcilla, no se me da mal, así que tampoco me sorprende que estos resultados hayan llegado antes en tierra que en rápida.
Acabas de cumplir 32 años, ¿cómo estás físicamente?
Estoy bien, soy un chico que se cuida, que disfruta haciendo el trabajo físico, también tengo un tenis que me ayuda a aguantar un poco mejor. Tengo la suerte de sacar puntos gratis con el servicio, sin mucho peloteo, eso me sirve para no tener muchos partidos de tres horas, sin tanta exigencia. Con 32 años me veo en perfecto estado de revista (risas).
Siempre confiaste en que este momento llegaría, tiene mucho mérito.
Pero también hubo momentos malos, momentos que no fueron fáciles. En esta última etapa tuve muchísimas charlas, con mi pareja sobre todo, pero también llevo un año y medio trabajando con un psicólogo. En el fondo siempre supe que tenía el nivel tenístico, solo faltaba tocar la tecla para que se dieran los resultados. Si nos hubiéramos visto muy lejos del nivel de los rivales, entonces sí hubiéramos tenido más dudas. Hemos aguantado el temporal, todo el mundo tiene sus momentos, así que ahora toca seguir trabajando.
A nivel de sponsors, ¿se te ha acercado alguna marca después de meterte top200?
De momento no […] Estoy tranquilo con ese tema, cuando era joven tuve la suerte de que una marca me ayudara hasta los 19 años, pero a partir de ahí ya nada. Tampoco lo pienso porque no sé si llegará, de momento me compro mis zapatillas, mis raquetas, mi cordaje y mi ropa. Juego con lo que me gusta, así que estoy tranquilo.
Ahora mismo eres el mejor tenista de toda Catalunya, ¿no es suficiente reclamo?
La edad influye, lo entiendo a nivel de empresa, al final un jugador tiene que ser rentable. Necesitas tener notoriedad e influencia, pero estando #190 del mundo no vendes dos camisetas. No tengo problema con este tema, juego con lo que me va bien para mi rendimiento. Si ves mis fotos soy un tenista multimarca (risas).

Las he visto, sí.
El otro día jugué con unos pantalones Uniqlo, camiseta Hanta, calcetines Artengo y zapatillas Asics. Ahora mi pareja me hizo un regalo tremendo, un set de ropa chulísimo, así que empezaré a ir un poco más uniformado.
Tu segundo Challenger, el de Lyon, lo ganas el día de tu cumpleaños. Lo celebraste como tocaba.
Era la mejor manera de hacerme un buen regalo. Justo la semana que gané Istanbul era el cumpleaños de mi pareja, así que el otro día ya estuvimos pensando en quién cumplía años dentro de un par de semanas para encontrar el amuleto (risas).
¿Qué te falta para dar el salto a los ATP? ¿Lo piensas mucho?
A mí siempre me ha gustado jugar por arriba, para eso trabajamos, para llegar a los mejores torneos. Ya cuando estaba #500 del mundo me gustaba lanzarme a jugar alguna previa de Challenger […] Te diría que en los tres últimos años habré jugado solo unos 5-6 Futures, así que, ahora que tengo la oportunidad, en cuanto pueda me lanzaré a jugar algún ATP. El tenis está hecho para que vayas a jugar esos torneos, donde están los puntos, aunque siempre puedes dar un paso atrás si necesitas ganar más partidos.
Por ranking (#190) estás más cerca que nunca del top100. ¿Por nivel también?
Para competir estamos, el circuito Challenger cuenta cada semana con jugadores que están dentro del top100, pero no siempre acaban ganando el título. Competimos entre todos, el nivel está my parejo, aunque que hay que seguir trabajando cosas, pero esto es siempre así. A día de hoy, no me veo lejos de ese nivel.
En un mes le comiste al ranking más de 150 posiciones, ¿te cambia mucho el calendario?
Me cambia un poco, pero nada exagerado, estando #190 todavía hay que seguir jugando Challenger. Entre julio y agosto quizá la idea era seguir jugando tierra batida en Europa, pero ahora me iré a la pista dura para preparar la fase previa del US Open y adaptarme a esas condiciones.

Tu primer Grand Slam, menudo premio.
Súper contento, la verdad, es la primera vez que voy a jugar una Qualy de Grand Slam. Era un objetivo de vida, el de todos los jugadores, uno siempre sueña con llegar a estos torneos. No te diré que es un torneo más, pero el objetivo es el mismo: llegar, competir, disfrutar y hacerlo lo mejor posible.
Este agosto te quedas sin vacaciones.
Siempre me cojo una semanita por esas fechas con mi pareja, pero este año tocará posponerla (risas). Además nos casamos en octubre, así que serán fechas muy especiales, ya habrá tiempo de escaparse a final de temporada.
Este 2026 solo te está dando buenas noticias.
Sí, es un año donde están saliendo las cosas, estamos todos muy contentos.
La guinda sería un saque de honor el en campo del Nàstic.
Bueno, este año ha salvado la categoría y eso es lo más importante (risas). Sigo teniendo muy buena relación con toda la directiva y los trabajadores, me envían mensajes cuando me van bien las cosas, así que estoy muy feliz de mantener este vínculo. Espero que nos vaya muy bien a los dos.