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Alexander Zverev inicia Wimbledon 2026 con una sensación completamente distinta a la de años anteriores. Después de conquistar el primer Grand Slam de su carrera en Roland Garros, el alemán afronta el torneo londinense liberado de la presión que le acompañó durante más de una década, aunque con un curioso contratiempo que ha llamado la atención durante sus primeros entrenamientos en el All England Club.
En declaraciones recogidas por Bild y en una extensa entrevista concedida a RTL+, Alexander Zverev confesó que padece una alergia al césped, recordó el enorme peso emocional que supuso conquistar Roland Garros, habló con total sinceridad sobre los problemas de salud mental que atravesó tras perder la final del Open de Australia y explicó cómo le ayudó la terapia y su entorno para recuperar la ilusión por competir.
Alexander Zverev llega a Wimbledon 2026 liberado de presión y dispuesto a cambiar su historia sobre hierba
Zverev sorprende al revelar que sufre una alergia al césped
Durante uno de sus entrenamientos en Wimbledon, el alemán fue visto estornudando y sonándose la nariz repetidamente. Lejos de tratarse de un resfriado, Zverev explicó que convive desde hace años con un problema del que nunca había hablado públicamente. «Estoy muy bien. La alergia al césped no es nada nuevo para mí. La padezco todos los años».
Paradójicamente, el césped siempre ha sido la superficie más complicada de su carrera. Ninguno de sus títulos ha llegado sobre hierba y nunca ha conseguido superar los octavos de final en Wimbledon. Sin embargo, el campeón de Roland Garros afronta esta edición con optimismo y convencido de que puede dar un paso adelante.
El campeón de Roland Garros reconoce que juega con una libertad nueva
Tras levantar el trofeo en París, Zverev siente que ha desaparecido el enorme peso que suponía perseguir constantemente su primer Grand Slam. «Tengo que ser honesto conmigo mismo: se siente diferente con el título en mi haber. Hay más alegría y, en cierto modo, más libertad. Pero cuando estoy en la cancha quiero hacer mi trabajo y jugar mi mejor tenis».
Alexander Zverev recuerda la enorme presión que sintió antes de conquistar su primer Grand Slam
En la entrevista concedida a RTL+, el alemán explicó que la víspera de la final de Roland Garros fue uno de los días más difíciles de toda su carrera. «El día antes de la final no fue un buen día para mí. No pude disfrutar absolutamente de nada hasta que terminó el partido. Ya había perdido tres finales de Grand Slam y esta era una final que sentía que tenía que ganar.
Esta vez no tenía delante a Carlos Alcaraz ni a Jannik Sinner y eso aumentó todavía más la presión. Estaba muy nervioso y muy tenso. Por eso tuve calambres al final del partido. No fueron calambres físicos, fueron consecuencia de toda esa tensión. Solo cuando terminó el encuentro desapareció toda esa presión. Entonces sí sentí que por fin lo había conseguido y pude disfrutarlo».

El alemán explica cómo se siente la presión en los grandes momentos
Zverev también describió qué ocurre física y mentalmente cuando un deportista compite bajo la máxima presión. «Sientes que pierdes un poco el control de tu cuerpo. Dejas de sentir bien el brazo, las piernas se vuelven pesadas, todo cuesta más y tampoco puedes dormir bien.
He hablado con muchos deportistas retirados y todos me dicen que esa sensación es la que más echan de menos. Es casi como una droga. Quieres volver a sentirla una y otra vez porque solo existe en el deporte de máximo nivel. Hay que aprender a disfrutarla. Hay que aprender a convivir con esa presión porque solo aparece en los momentos realmente importantes».
La madre de Zverev desafió a los médicos para que pudiera convertirse en tenista profesional
Diagnosticado de diabetes siendo niño, Zverev recordó que muchos especialistas desaconsejaban completamente que practicara deporte de alto nivel. «Mi madre fue la única que creyó desde el principio.
Los médicos decían que practicar deporte profesional con diabetes no solo era imposible, sino también peligroso. Pero mi madre es una persona muy cabezota. Siempre respondía que, si su hijo quería conseguir algo, lo conseguiría. Muchas veces salía de las consultas diciendo que demostraríamos que estaban equivocados. Y lo conseguimos.
Además, la diabetes de hace veinte años no tiene nada que ver con la actual. La tecnología ha cambiado completamente. Antes había que pincharse el dedo y administrarse toda la medicación manualmente. Ahora prácticamente puedes controlar todo desde el teléfono móvil».
La terapia cambió su forma de entender la vida fuera del tenis
Zverev confirmó que buscó ayuda profesional, aunque no enfocada específicamente al rendimiento deportivo. «Sí acudí a terapia, pero no relacionada con el deporte. Cada vez que trabajaba con un psicólogo deportivo tenía la sensación de que terminaba creando problemas que en realidad no existían.
Necesitaba entender que el tenis no lo es todo en la vida. Que existen otras preocupaciones y también otras formas de ser feliz. Al final tengo una vida maravillosa y muchísimo más de lo que necesito. Mucha gente pensará que estoy loco por quejarme, y probablemente tengan razón. He tenido que aprender a valorar todo eso».
Sascha Zverev y la importancia de no reprimir las emociones
El alemán también explicó que durante meses reprimió todas sus emociones y animó a cualquier persona que esté atravesando una situación parecida a pedir ayuda.
«Todo empezó después del Open de Australia y hablé públicamente de ello tras Wimbledon. Fueron más de seis meses. Mi familia y mi equipo lo notaban mucho antes. Me preguntaban constantemente qué me pasaba porque había perdido la alegría. Siempre estaba de mal humor y no era una persona agradable.
A cualquiera que esté pasando por algo parecido le diría que hable. Hablar es el primer paso para empezar a sentirse mejor. Los hombres también tenemos derecho a llorar, a sentirnos tristes y a decirlo. Lloré menos de lo que debería. Me guardé todas las emociones durante meses y me alejé precisamente de las personas que podían ayudarme. Cuando por fin me abrí, cuatro o cinco meses después, empecé otra vez a jugar mejor al tenis y, sobre todo, volví a ser mucho más feliz».
Después de años persiguiendo el gran objetivo de su carrera, Alexander Zverev afronta Wimbledon 2026 con una mentalidad completamente distinta. El título de Roland Garros ha eliminado una enorme carga emocional, mientras que el trabajo realizado fuera de las pistas le ha permitido recuperar el equilibrio personal que había perdido. Ahora, pese a convivir con una curiosa alergia al césped y a una superficie que nunca ha sido su mejor aliada, el alemán siente que llega a Londres más preparado que nunca para intentar romper otra de las grandes barreras de su carrera.