Noti-Deporte: «No teníamos ni para comer»

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El éxito de Linda Noskova en el tenis mundial esconde una historia de superación poco común. Tras conquistar Wimbledon, su padre, Drahoš Nosek, repasó el enorme sacrificio que realizó toda la familia para que la checa pudiera convertirse en una de las mejores jugadoras del circuito.

Cuando hoy ve a su hija levantar el trofeo más prestigioso del tenis, Nosek reconoce que todavía le cuesta asimilarlo. Confiesa que jamás imaginó vivir un momento así y recuerda que desde muy pequeña los entrenadores ya percibían un talento diferente. Según explica, Linda siempre destacaba por su capacidad para aprender rápidamente y por ejecutar en la pista todo aquello que le pedían sin necesidad de repetir las indicaciones.

Sin embargo, llegar hasta la cima estuvo muy lejos de ser un camino sencillo. El padre de la campeona recuerda que los comienzos de la familia fueron extremadamente duros. Tanto él como su esposa habían rehecho sus vidas después de divorciarse de sus anteriores parejas y empezaron prácticamente desde cero, sin patrimonio y con una economía muy precaria.

«Empezamos sin apenas tener qué comer ni dónde vivir«, recordó en una entrevista concedida a iSport.cz. En aquella época trabajaba como jefe de estación, pero el sueldo no era suficiente para mantener a la familia. Incluso llegó a recoger chatarra para conseguir ingresos adicionales y poder afrontar los gastos más básicos.

La situación no empezó a mejorar hasta el fallecimiento de sus padres, cuando la venta de una pequeña vivienda heredada les permitió cancelar las deudas y comprar un coche con el que comenzar a viajar a los torneos. Hasta entonces, aprovechaban que su trabajo le permitía desplazarse en tren y realizaban auténticos sacrificios para reducir costes.

Los sacrificios para que Linda Noskova pudiera jugar al tenis

Durante aquellos primeros años, la familia convirtió el tenis en su prioridad absoluta. Nosek recuerda que viajaban a Praga en tren y, para ahorrar dinero, llegaron a dormir los cuatro juntos en estaciones ferroviarias antes de los torneos. Mientras otras jóvenes promesas acudían acompañadas por familias con recursos económicos, ellos trataban de salir adelante con lo mínimo imprescindible.

El padre de la tenista también rememora algunos episodios que reflejan hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Uno de ellos ocurrió en pleno invierno, cuando pasó varias horas retirando nieve de una pista completamente cubierta para que Linda pudiera entrenarse. Después de limpiar el terreno de juego durante toda la mañana, padre e hija realizaron allí la única sesión prevista aquel día. «En toda su vida nunca dijo que no quería entrenar«, destaca con orgullo.

Noti-Deporte: "No teníamos ni para comer"

 

Para Nosek, aquellos cinco o seis años fueron una apuesta total de ambos padres por el futuro deportivo de su hija. Asegura que tanto él como su esposa entregaron el cien por cien de sus esfuerzos y reconoce que todavía se emociona al recordar especialmente el papel de Ivana, fallecida en 2024 tras una larga enfermedad. El padre de la campeona admite que perder a su mujer fue uno de los momentos más difíciles de su vida y que el crecimiento deportivo de Linda fue uno de los motivos que le ayudaron a seguir adelante.

Los entrenadores que marcaron la carrera de Noskova

Nosek también quiso reconocer el trabajo de quienes ayudaron a moldear el talento de su hija. Destacó especialmente la figura de Jaroslav Pavelka, el entrenador que considera responsable de su formación tenística. Lo define como un técnico de la vieja escuela, muy exigente y partidario de largas sesiones de entrenamiento, muy diferentes a las metodologías actuales.

Más adelante llegó la colaboración con Melanie Molitor, madre de Martina Hingis. Según explica, aunque Pavelka construyó la base deportiva de Linda, Molitor enseñó a la familia el verdadero significado del profesionalismo. La puntualidad, la disciplina y la exigencia absoluta eran innegociables en cada entrenamiento.

El propio Drahoš Nosek también ejerció como entrenador durante los primeros años de su hija. Incluso obtuvo la titulación necesaria para poder entrenarla hasta que alcanzó la adolescencia. Sin embargo, recuerda entre risas el día en que entendió que su etapa había terminado. Linda cogió la raqueta con la mano izquierda, pese a ser diestra, y aun así consiguió derrotarle por un contundente 6-0. Aquel resultado provocó una divertida reacción de su padre, que rompió la raqueta y le dijo entre risas que ya no volvería a entrenarla.

Una campeona con los pies en el suelo

Más allá de sus cualidades deportivas, Nosek describe a Linda como una persona muy introvertida, tranquila y difícil de alterar emocionalmente. Cree que esa fortaleza mental es una de las claves de su éxito y está convencido de que el triunfo en Wimbledon no cambiará su personalidad.

El padre de la tenista asegura que su hija mantiene los pies en el suelo y prefiere no hacer planes a largo plazo sobre su carrera deportiva. Considera que en el deporte pueden aparecer lesiones o cambios inesperados y que lo importante es seguir avanzando paso a paso. Para él, después de todo lo vivido, el mayor premio ya no son los títulos, sino poder reunir de nuevo a toda la familia y comprobar que todos aquellos sacrificios acabaron convirtiéndose en una historia de éxito.



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