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El calendario del tenis en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 plantea un problema de enorme magnitud para el circuito ATP. La competición olímpica comenzará el 19 de julio, apenas tres días después de la final de Wimbledon, y se extenderá hasta el día 28, comprometiendo dos semanas del calendario habitual y dejando especialmente expuestos a Washington y al Masters 1000 de Canadá.
No se trata únicamente de un problema para los torneos. Los mejores jugadores tendrán que decidir cómo gestionar una transición casi inmediata de la hierba londinense a la pista dura californiana, después de atravesar nueve husos horarios y con una medalla olímpica en juego. Todo ello sucederá precisamente en 2028, año para el que la ATP prepara una reformulación profunda de su calendario y en el que está prevista la incorporación de un décimo Masters 1000 en Arabia Saudí. Una tormenta perfecta que obligará a tomar decisiones importantes.
Los Ángeles 2028: fechas, superficie y formato del torneo olímpico
Los Juegos Olímpicos se celebrarán oficialmente entre el 14 y el 30 de julio de 2028, mientras que el tenis tendrá lugar del 19 al 28 de julio en Carson Courts. La propia organización ha confirmado que se disputará al aire libre sobre pista dura y con partidos al mejor de tres sets.
El formato mantendrá cinco pruebas:
| Modalidad | Participantes |
|---|---|
| Individual masculino | 64 jugadores |
| Individual femenino | 64 jugadoras |
| Dobles masculino | 32 parejas |
| Dobles femenino | 32 parejas |
| Dobles mixto | 16 parejas |
Una de las novedades más interesantes será la ubicación del doble mixto al comienzo del programa. El miércoles 19 de julio se disputarán las primeras rondas y la competición quedará concentrada en el arranque del evento. El calendario oficial publicado por LA28 confirma que la actividad comienza ese miércoles con el mixto, aunque advierte de que el programa todavía está sujeto a modificaciones.
Los individuales arrancarán posteriormente y el torneo masculino se prolongará hasta el 28 de julio, mientras que el femenino terminará el día anterior. Los dobles masculino y femenino ocuparán también buena parte de la segunda semana. Es decir, no estaremos ante una competición olímpica concentrada básicamente en una semana, sino ante un evento que invadirá dos semanas naturales del calendario tenístico.
🎾CAMBIOS EN EL TENIS OLÍMPICO🎾
A dos años de Los Ángeles 2028, anunciaron cómo será el tenis de los Juegos Olímpicos. Y habrá cambios.
Los cuadros se mantienen:
single masculino/femenino: 64 jugadores
doble masculino y femenino: 32 parejas
doble mixto: 16 parejasHabrá… pic.twitter.com/Lunt9Cby0f
— Tomás Rodríguez Couto (@TomasRodriguezC) July 23, 2026
El gran problema: Wimbledon termina el 16 de julio
Aquí aparece una incongruencia difícil de ignorar. Si no se produce una modificación en las fechas tradicionales del Grand Slam británico, Wimbledon 2028 se disputará del 3 al 16 de julio. Tres días después comenzará el tenis en Los Ángeles.
Pensemos en un hipotético Sinner-Alcaraz en la final de Wimbledon. El domingo 16 disputarían un partido al mejor de cinco sets después de dos semanas de enorme desgaste sobre hierba. Acto seguido deberían atender compromisos posteriores al torneo, viajar desde Londres hasta California, superar un cambio horario de ocho horas, adaptarse al clima y pasar inmediatamente de hierba a pista dura.
Y estar preparados para competir por una medalla olímpica. Además, existe una circunstancia todavía más llamativa: la ceremonia inaugural de Los Ángeles 2028 tendrá lugar el viernes 14 de julio, en plena recta final de Wimbledon. Los grandes tenistas que sigan vivos en el All England Club ni siquiera podrán vivir el inicio de los Juegos junto al resto de sus delegaciones.
El calendario parece diseñado sin atender a las particularidades de un deporte que ya lleva años debatiendo sobre lesiones, fatiga y acumulación de torneos.
Alcaraz y Sinner tendrán que tomar una decisión muy seria
Y ahí aparecen inevitablemente Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. En 2028, el español tendrá 25 años y el italiano 26. Estarán, salvo acontecimientos inesperados, en plena madurez competitiva y Los Ángeles puede representar una oportunidad extraordinaria para añadir a su palmarés uno de los pocos grandes títulos que todavía no poseen.
Alcaraz sabe perfectamente lo que significa quedarse a las puertas. Fue medalla de plata en París 2024, cayendo ante Novak Djokovic en una final que terminó entre lágrimas. Para Sinner, un oro olímpico también supondría conquistar uno de esos logros capaces de completar una trayectoria histórica.

El problema es evidente: ¿qué prioridad otorgarán a Los Ángeles si llegan a las últimas rondas de Wimbledon? Resulta prácticamente inconcebible imaginar a cualquiera de ellos levantando el pie deliberadamente en un Grand Slam. Wimbledon seguirá siendo Wimbledon y, mientras estén compitiendo por el título, no existirá gestión posible. Pero cuanto más lejos lleguen en Londres, peores serán sus condiciones para Los Ángeles.
Por eso, la verdadera decisión llegará después. Un jugador eliminado en primera semana de Wimbledon dispondrá de tiempo suficiente para viajar, descansar y preparar la pista dura. Quien dispute la final tendrá unas 72 horas entre un escenario y otro. Paradójicamente, un gran rendimiento en Wimbledon puede convertirse en una desventaja olímpica.
Washington, gran damnificado del calendario olímpico
Si los jugadores son las primeras víctimas potenciales, Washington aparece como uno de los torneos más perjudicados.
En el calendario actual, el ATP 500 estadounidense constituye una de las primeras grandes paradas sobre pista dura después de Wimbledon. En 2026, por ejemplo, Washington se disputa del 27 de julio al 2 de agosto y precede inmediatamente al Masters 1000 de Canadá. En 2028, mantener una estructura semejante parece imposible.
El torneo olímpico termina el 28 de julio. Si Washington se ubicara inmediatamente después, los medallistas y buena parte de quienes hayan avanzado rondas en Los Ángeles difícilmente podrían competir allí. Incluso tratándose de un desplazamiento doméstico, significaría enlazar directamente Wimbledon, Juegos Olímpicos y Washington.
Un ATP 500 depende en buena medida de contar con nombres importantes para justificar su categoría, entradas, patrocinadores y derechos comerciales. Competir frontalmente contra unos Juegos Olímpicos sería devastador y hacerlo inmediatamente después tampoco garantiza un cartel potente.
Washington lleva históricamente las de perder cada cuatro años porque ocupa una zona del calendario especialmente vulnerable al evento olímpico. Los Ángeles 2028 lleva ese problema al extremo.
Canadá tiene un problema todavía mayor
Si Washington puede resultar muy perjudicado, el Masters 1000 de Canadá plantea un rompecabezas aún más delicado. Canadá y Cincinnati fueron ampliados desde 2025 y actualmente necesitan 12 días de competición, formando un bloque de tres semanas entre ambos. En 2026, por ejemplo, Canadá ocupa del 2 al 12 de agosto y Cincinnati comienza inmediatamente después, el día 13.
Traslademos esa estructura a 2028:
16 julio → termina Wimbledon
19 julio → comienza Los Ángeles 2028
28 julio → termina el torneo olímpico
28 agosto → comienza el US Open
Hay prácticamente seis semanas entre la final de Wimbledon y el inicio del US Open, pero diez días están ocupados por los Juegos. En ese espacio deberían encontrar acomodo Washington, Canadá y Cincinnati, además de otros torneos menores y los imprescindibles días de descanso. No salen las cuentas.
Una solución plausible sería que Canadá y Cincinnati regresaran excepcionalmente a formatos de una semana durante el año olímpico. No sería una cuestión estética, sino prácticamente una necesidad si se pretende mantener los dos Masters 1000 antes del US Open sin someter a los jugadores a una sucesión absurda de compromisos.
This isn’t new information. I wrote last year about how the turnaround was completely bonkers with this schedule.
And how the DC event will get screwed again. https://t.co/DQ4uzI6d7x— Stephanie Myles (@OpenCourt) July 23, 2026
¿Quién jugaría Washington después de perseguir un oro olímpico?
Existe además una cuestión de jerarquía. Si un jugador como Sinner o Alcaraz termina Wimbledon el 16 de julio y posteriormente disputa el torneo olímpico hasta el 27 o 28, parece difícil imaginarlo presentándose inmediatamente después en Washington. La prioridad lógica sería recuperar el cuerpo y preparar los Masters 1000.
Eso podría condenar al ATP 500 estadounidense a un cuadro debilitado. Jugadores eliminados pronto en Los Ángeles encontrarían una oportunidad competitiva interesante, pero los grandes protagonistas de los Juegos tendrían pocos incentivos para competir inmediatamente.
Y el efecto podría extenderse incluso a Canadá. Basta observar lo que está ocurriendo ya en 2026: los organizadores del Masters canadiense han mostrado preocupación por las bajas de grandes estrellas derivadas de la gestión física y de un calendario cada vez más exigente. Añadir unos Juegos Olímpicos de diez días entre Wimbledon y la gira norteamericana multiplica ese problema.
Los torneos de tierra batida también pueden quedar arrasados
Hay otro grupo de damnificados del que se habla mucho menos. La tradicional gira europea de tierra batida posterior a Wimbledon puede quedar prácticamente vaciada de jugadores importantes.
Bastad, Gstaad, Kitzbühel, Umag y otros torneos encuentran precisamente ahí su espacio natural. Son eventos fundamentales para tenistas especializados en arcilla que necesitan sumar puntos y dinero durante una parte del calendario donde los mejores suelen descansar o iniciar su preparación sobre pista dura.
En 2028, muchos de esos jugadores tendrán además un incentivo enorme para disputar los Juegos. El resultado puede ser paradójico: Los Ángeles perjudicará simultáneamente a la gira europea de tierra y al comienzo de la gira norteamericana de pista dura.
La ATP y una reforma total del calendario en 2028
Todo adquiere todavía más trascendencia porque la ATP ya ha confirmado que está trabajando en una revisión integral de su producto para 2028. El proyecto contempla cuatro grandes áreas: ranking, estructura de compensación, optimización del calendario y formato de los torneos.
Y hay una pieza nueva que deberá encajar en ese puzle: Arabia Saudí tendrá un Masters 1000 desde 2028. No se trata ya de una mera posibilidad. La ATP anunció oficialmente la creación del décimo torneo de esta categoría, que se disputará sobre pista dura, tendrá un cuadro de 56 jugadores y formato de una semana.
Eso significa que el circuito pretende encontrar espacio para un Masters 1000 adicional precisamente cuando el año olímpico va a comprimir de manera extraordinaria uno de los tramos más delicados de la temporada.
La propia ATP reconoce que su proyecto para 2028 pretende optimizar el calendario y construir una jerarquía más clara alrededor de Grand Slams, Masters 1000 y ATP Finals. Los Ángeles será probablemente la primera gran prueba de estrés de esa filosofía.
Un calendario provisional que necesita soluciones
Conviene insistir en que todavía estamos en 2026 y que el calendario ATP de 2028 no está cerrado. Incluso LA28 advierte expresamente de que su programa de competición está sujeto a cambios. Por tanto, sería prematuro afirmar exactamente dónde quedarán Washington, Canadá o Cincinnati. Lo que sí puede afirmarse ya es que la configuración anunciada obliga a actuar.
| Fecha | Evento previsto |
|---|---|
| 3-16 julio | Wimbledon |
| 14 julio | Ceremonia inaugural LA28 |
| 19 julio | Inicio tenis olímpico |
| 19-20 julio | Gran protagonismo del doble mixto |
| 20 julio | Inicio de individuales |
| 27 julio | Final individual femenina |
| 28 julio | Final individual masculina |
| 28 agosto | Inicio previsto del US Open |
Los Juegos han recuperado demasiado prestigio como para ponerlo en peligro
Ese es quizá el aspecto más importante. Durante décadas, el tenis olímpico tuvo dificultades para convencer a algunas estrellas de que los Juegos debían constituir una prioridad. Con el paso del tiempo eso cambió radicalmente. Federer, Nadal, Djokovic, Murray, Serena Williams y muchas otras leyendas terminaron otorgando un enorme valor a las medallas.
París 2024 representó probablemente la culminación de ese proceso. La emoción de Djokovic después de conquistar el oro y las lágrimas de Alcaraz tras perder la final explicaron mejor que cualquier discurso lo que los Juegos significan ya para un tenista.
Los Ángeles 2028 debería aprovechar esa herencia. Sin embargo, colocar el comienzo de la competición tres días después de Wimbledon obliga precisamente a los mejores a pagar un precio por haber triunfado en Londres. Alcaraz y Sinner probablemente harán todo lo posible por disputar ambos acontecimientos porque las oportunidades olímpicas son escasas y llegarán a Los Ángeles en plena madurez. Pero una cosa es querer hacerlo y otra que el cuerpo permita competir al máximo nivel.
El tenis tiene dos años para resolver un rompecabezas extraordinario. Washington y Canadá parecen los grandes perjudicados, Wimbledon es inamovible y los Juegos poseen una importancia creciente para las estrellas. Y mientras todo eso sucede, la ATP pretende introducir un nuevo Masters 1000 y reformular su calendario.
Los Ángeles 2028 debería ser una celebración del tenis. Con las fechas anunciadas actualmente, amenaza también con convertirse en la mayor prueba de los límites del calendario profesional. Quedan todavía dos años y habrá negociaciones y movimientos de todo tipo para intentar armonizar un calendario realmente complicado de esbozar.