Noti-Deporte: Por qué Bianca Andreescu nunca se ha acerca a su mejor nivel del 2019

Bianca Andreescu regresa al WTA 1000 de Toronto con la ilusión de reencontrarse con el torneo que marcó uno de los momentos más importantes de su carrera. La canadiense, de 26 años, recibió una invitación para disputar el cuadro principal y afronta el evento con el objetivo de seguir consolidando una reconstrucción que todavía busca devolverla a la élite del circuito.

Siete años después de aquella inolvidable temporada 2019, en la que conquistó Indian Wells, el Canadá Open y el US Open, Andreescu reconoce que ya no intenta recuperar a la jugadora de entonces. En el Media Day del torneo explicó cómo ha cambiado su manera de afrontar el tenis, qué ha aprendido compitiendo en torneos ITF y Challenger y cuál es el estado actual de su carrera.

Las declaraciones de Bianca Andreescu antes del WTA 1000 de Toronto 2026

Dejar atrás 2019 para construir una nueva versión de sí misma

La campeona del torneo en 2019 aseguró que durante mucho tiempo buscó volver a ser aquella jugadora que irrumpió con fuerza en el circuito, aunque ahora su enfoque es completamente diferente.

«No creo que haya una regla sobre cómo afrontar eso. Lo que más me ha ayudado es dejar de preguntarme cómo volver a ser aquella jugadora. Ahora pienso en qué puedo aprender de aquella etapa y quién soy en 2026″.

Noti-Deporte: Por qué Bianca Andreescu nunca se ha acerca a su mejor nivel del 2019

«Han pasado muchas cosas desde entonces. Ya no soy la misma persona. En 2019 era mi primer año completo en el circuito y solo pensaba en jugar al tenis. Ahora intento recrear aquellos resultados siendo una persona diferente».

Andreescu explicó que uno de los mayores cambios ha llegado fuera de la pista, recuperando una ilusión que había perdido durante los años más complicados de su carrera.

«Siento que he recuperado esa alegría, que probablemente era lo que más me había costado durante estos años. El equipo que tengo ahora me ha ayudado muchísimo a disfrutar otra vez del proceso y espero que eso termine traduciéndose también en victorias».

La importancia de volver a los torneos pequeños y sentirse otra vez sana

Después de varios problemas físicos y de competir durante meses en torneos ITF y WTA 125, la canadiense considera que esa experiencia ha sido mucho más enriquecedora de lo que muchos imaginan.

«Lo que he aprendido es que el nivel en esos torneos es altísimo. No quiero que la gente piense que porque sean un 75K, un 125 o un Challenger el nivel es inferior. Todos mis partidos han sido muy difíciles».

«La gran diferencia está en el entorno. Aquí tienes televisión, medios de comunicación, grandes estadios… Allí todo es distinto. Pero para mí fue volver a mis raíces, porque ahí fue donde empecé. Nunca me sentí fuera de lugar».

La ex campeona del US Open considera que ese recorrido le ha servido para confirmar que puede competir en cualquier escenario.

«Aprendí muchísimo sobre mí misma. Sé que puedo jugar en cualquier ambiente y contra cualquier rival. Intento dar siempre mi mejor versión, ya sea en un torneo de 75.000 dólares o en un Grand Slam».

Además, llega a Toronto con una sensación especialmente importante para ella.

«Me siento bien. Estoy completamente sana, que era mi principal prioridad. También estoy feliz y siento que estoy gestionando muy bien todo lo que ocurre a mi alrededor, tanto en mi carrera como en mi vida personal. Estoy preparada para competir».

El regreso a casa y su admiración por Alexandra Eala

Andreescu también habló del significado especial que tiene volver a competir en Toronto, la ciudad donde creció y donde empezó a jugar al tenis.

«Esta es mi casa. Llevo entrenando en estas pistas prácticamente toda mi vida. Poder volver con una invitación me hace sentir muy agradecida».

«Recuerdo venir muchas veces como espectadora y ver jugar a Serena Williams, Simona Halep o Kim Clijsters. Ahora compartir esas mismas pistas con jugadoras así sigue siendo algo muy especial. Gane o pierda, la experiencia siempre tiene muchísimo valor para mí».

La canadiense también dedicó unas palabras a Alexandra Eala, con quien mantiene una buena relación desde que coincidieron en un torneo en Tailandia y a la que considera una de las grandes promesas del circuito.

«Siempre quiero tender la mano a las nuevas generaciones si necesitan ayuda. Conocí a Alexandra en Tailandia y desde el primer momento me pareció una chica encantadora. La vi jugar y pensé: ‘Esta chica es muy buena'».

«Ha hecho un trabajo increíble. Es una persona muy auténtica, muy honesta, y además tiene un estilo de juego muy combativo. Aunque, sinceramente, creo que no necesita mi ayuda. Está haciendo las cosas realmente bien y le deseo lo mejor».

Con una nueva perspectiva, un mejor estado físico y la tranquilidad de haber recuperado la ilusión por competir, Bianca Andreescu afronta el WTA 1000 de Toronto convencida de que ya no necesita perseguir a la jugadora que fue en 2019. Su verdadero objetivo pasa ahora por construir una versión diferente de sí misma, capaz de volver a competir entre las mejores sin cargar con el peso constante de su pasado.

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