Noti-Deporte: “Si hacen falta cien golpes, que sean cien”

Han pasado ya muchos años desde que Leylah Fernandez pisara aquella final del US Open. Desde entonces, el circuito nos ha revelado que aquello será una actuación muy difícil de repetir, aunque cualquier torneo puede ser el ideal para volver a disfrutar de la mejor versión de la canadiense.

En este WTA 1000 de Toronto, sin ir mas lejos, pudimos ver ayer una actuación memorable de la canadiense, necesaria para aplastar a Mirra Andreeva en tercera ronda. Un encuentro que nos recordó todo el tenis que lleva dentro cuando reúne acierto y confianza en su muñeca. Ahora el reto se multiplica, la empuja a medirse a Naomi Osaka en los octavos de final, un examen muy interesante para conocer si Leylah está preparada para volver a tumbar a otra top15 mundial en apenas unos días. 

“Sabía que iba a ser un partido físico. La clave para mí era mantenerme positiva, fuerte y seguir siendo paciente”, explicó después de su duelo ante la rusa. Andreeva, campeona de Roland Garros y actual integrante de la élite, no iba a regalar demasiadas oportunidades, por eso Fernandez decidió no precipitarse, aceptar los intercambios largos y esperar su momento. “Confié en mis capacidades y seguí jugando mi tenis durante todo el partido”, resumió.

Este triunfo tiene un valor especial porque llega después de semanas en las que la canadiense había mostrado en los entrenamientos un nivel que no siempre aparecía cuando llegaban los partidos. “He estado entrenando muy bien, muy duro. En los sets de entrenamiento siempre he jugado bien, pero ejecutar las mismas cosas en los partidos es diferente”, reconoció. La victoria, por tanto, no solo le permite avanzar en Toronto: también supone una inyección de confianza. Y el escenario no es casual.

Fernandez es la única canadiense que permanece en el cuadro y está jugando delante de familiares y amigos, con un público que se ha convertido en una fuente adicional de energía. “Tengo muchísima motivación esta semana. Volver al lugar donde todo empezó, jugar delante de ellos, divertirme, reírme… todo esto significa muchísimo para mí”, aseguró.

Aceptar los nervios para volver a creer

La canadiense también habló de una de las grandes claves de su crecimiento mental: dejar de luchar contra las emociones. “Hay un atleta que dijo que todas las emociones que siento son porque me importa, y eso me hace sentir viva”, explicó. Fernandez ha aprendido a aceptar los nervios, la presión y la responsabilidad de jugar en casa como parte del proceso, en lugar de intentar eliminarlos. Esa mentalidad apareció especialmente cuando Andreeva reaccionó en el segundo set. 

 

“Mirra es una luchadora, es top10 por una razón, top5 por una razón, ha ganado un Grand Slam por una razón”, apuntó. En lugar de buscar cerrar rápidamente los puntos, Fernandez regresó a sus raíces. “He entrenado mucho desde pequeña para ser consistente, golpeando cien bolas seguidas. Si hacen falta cien golpes para romperla, que sean cien”.

También hay novedades en su equipo. La incorporación reciente de Eric Hechtman todavía necesita tiempo para ser evaluada, aunque Fernandez destaca su entendimiento con su padre. “No intenta cambiar mi juego, sino añadir cosas y hacerme creer un poco más en él, especialmente en los momentos apretados”, concluyó en rueda de prensa.

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