La ansiedad por un partido debe tener su asiento en Río de Janeiro. O en São Paulo. O en Bahía. O en Porto Alegre. O en todo Brasil, porque hoy, a las nueve de la noche, hora venezolana, el “scratch” irá por su reivindicación, por volver a su magia, que es como volver a la vida. Ante Marruecos, transitó por un partido a tropezones, desamparado en el primer tiempo, ajustado luego, pero sin llegar a las mejores cosas. Aún hay en la selección brasileña destellos de algo de lo que fue: un esquive de Vinicius, un grito de autoridad en el mediocampo de Lucas Paquetá, una carrera asustadora de Raphinha, pero poco más. Por eso a Brasil le tocará mirarse en sus espejos, en los destellos de un pasado de luces brillantes, de tantos jugadores dados al mundo y que hoy se han convertido en un recuerdo luminoso, pero rociado por la melancolía…
Mirar a Endrick será como mirar la esperanza, como pensar que en su cuerpo se ha metido Pelé, Ronaldinho Gaucho, Ronaldo, Garrincha, porque en él se encarnan aquellos equipos imbatidos del ayer. En Brasil han reclamado a Carlo Ancelotti la ausencia en el partido anterior del muchacho de diecinueve años de edad, de aquel “menino” que podría reverdecer lo que parece perdido. Hombre de buen juicio y criterio, Ancelotti ha tomado nota; él sabe que el talismán perdido podría estar ahí, en el ruidoso camerino, poniendo encima de su torno la camiseta amarilla con vivos verdes. ¿Y Neymar? ¿Ya estará a punto el hombre más esperado? Tal vez entre en el segundo tiempo ante Haití, un adversario que no incomoda y que podría medir sus reales posibilidades. Bueno, echemos los dados. Probemos la fortuna. Brasil pisa el césped y busca a un tal Brasil…
Estados Unidos va por la confirmación vista en su primera aparición. Enseñará su fútbol práctico, vertical, contemporáneo ante una Australia de buen jugar, circunspecta, cautelosa cuando tiene que serlo, pero voraz cuando abre rendijas en la fortaleza del rival. La presencia de Folarin Balogun en Estados Unidos será importante, luego de que le marcara dos goles a Paraguay. A ese jugador lo están siguiendo equipos europeos, porque parece ser un fenómeno de los muy escasos en el fútbol de hoy. Hay fe en el equipo del norte, porque se dice que puede llegar lejos. Para completar la tanda del día, Escocia tratará de alargar su racha ante el difícil Marruecos, a la vez que Turquía, venida a menos, buscará aire ante los paraguayos. Entonces, una jornada de encuentros y búsqueda de sueños y puntos, porque ya, en la segunda ronda del Mundial, hay mucho para ganar y mucho para perder.
Nos vemos por ahí.