El paisaje del partido del jueves en la noche dista lejos de lo que algún día fue. Y no solo porque Brasil ha perdido buena parte de su magia, sino porque los jóvenes venezolanos ahora se empinan por encima de las circunstancias para llegar a metas impensadas.
Aquel Brasil imaginativo, improvisador, genial, parece haber quedado atrás. Su sistema de juego, vencido por los tiempos, sigue igual, respetando la “geografía” como solía decir César Luis Menotti, y sin aparente capacidad para el cambio de cosas encima de la marcha, Todo igual, y si alguien se lo come, bueno.
Pero ese “alguien” no fue la Vinotinto. Con sus jugadores desplegados sabiamente, con una forma física que derrochaba fútbol y ganas, mostraron una capacidad individual que habrá que decir que, aunque esto no quita méritos a la victoria venezolana, Brasil arropó el partido con algunas suplencias porque ya era conocedor como del grupo. No hubiera sido lo mismo, quizá, si estas circunstancias no hubieran mediado en el lance, y por eso se abre la expectativa para conocer qué pasará cuando se vuelvan a encontrar en procura de los dos cupos a los Juegos Olímpicos de París. Endrick, el promocionado jugador que los brasileros trajeron en el equipo, solo se vio en destellos, pues fue utilizado en la cancha en el segundo lapso, tal como aconteció en el partido ante Ecuador. Fue poco el tiempo para apreciar hasta dónde puede llegar este jugador ya negociado al Real Madrid por treinta millones de euros, y hay que recordar que solo tiene diecisiete años de edad. Y, por cierto: lo notamos un tanto fuera de peso, algo gordo. Tal vez sea así su contextura normal, pero…
¿Qué va a pasar en la ronda final ante Argentina, Paraguay y el propio Brasil? En realidad cambian las circunstancias, la razones y motivaciones. No va a ser igual, por citar un ejemplo, la Argentina que vimos ante Chile, caminando la cancha y sobrada, que en un compromiso de exigencias y deseos. Los paraguayos, siempre callados, siempre con las cosas guardadas debajo del brazo, son a menudos sorprendentes; decíamos en el transcurso de la ronda de clasificación que había sido el equipo que, por su orden y seriedad, más había complacido nuestro gusto futbolístico, pero ya lo advertimos, ahora todo es nuevo. Cuidado con Paraguay.
Y como todo será nuevo, habrá que seguir de cerca las cosas cambiantes. Hace unos días a Venezuela le daban pocas opciones porque debía vence a Colombia y Brasil, pero ya ven, se ha metido y casi como favorito, entre los posibles a París. Sería todo un detalle ver a una selección nacional de fútbol metido en el candelero olímpico, en capítulos de afanes y bregas ante potencias europeas. Por ahora sigue siendo un sueño, pero cada día el equipo está más despierto. ¿Qué tal una medalla colgando del cuello, con los jugadores venezolanos alrededor de la Torre Eiffel?
Aquellos años 80
Ha pasado tanto tiempo, pero ¿cómo olvidar a aquel grupo de muchachos que, con todo en contra clasificaron en el Preolímpicos de Colombia para llegar a los Juegos de Moscú en 1980?
Luego del abandono de Argentina, plegada al boicot de varios países de occidente a la Unión Soviética, el cupo correspondió a Venezuela. Con Manuel Plasencia al frente, fueron a la capital de aquel país para caer en la inauguración ante los anfitriones, vencer a Zambia y perder, en un partido para la infamia, ante Cuba.
Una posición adelantada, que casi se podía medir en kilómetros, dio el gol victorioso 2-1 a los antillanos. Nelson Carrero, Iker Zubizarreta, César “Guacharaca” Baena, Daniel Nikolac, Bernardo Añor, Pedro Acosta, Rodolfo Carvajal, fueron algunos de aquellos carajitos que dieron a Venezuela la gran satisfacción olímpica. ¿Será esta la segunda vez?
En Tips
Repetición
Aunque con altos méritos, no es esta la primera vez que una selección nacional clasifica a la ronda final. Ya ha pasado tres veces, incluyendo la actual.
1992
Contra todo pronóstico, la Vinotinto empató con Brasil en Asunción del Paraguay para dejarlo fuera de la Olimpíada. Clasificaron guaraníes y Colombia.
1996
Con Rafa Santana al frente, Venezuela tuvo arrestos para superar la primera fase y llegar a la ronda de las decisiones ante Argentina, Brasil y Uruguay.
Olvido
Al regresar de Barcelona, un miembro del equipo de baloncesto, distraído, dijo que ellos eran el primer equipo venezolano en unos Juegos Olímpicos.
Tutores
Al agregar a Ricardo Valiño, director de la selección actual, habría que recordar como gran hombre de fútbol a Víctor Pignanelli, conductor en 1992.