César Farías “vuela” en un Águila Dorada


César Farías no es conocido por artificios de brujería o artes de quiromancia, pero si revisamos su andar por las canchas del mundo, si nos detenemos en su honda trayectoria, podríamos pensar que algo que parece sobrenatural rodea su sucrense humanidad.

Luego de su gestión con la selección Vinotinto, pasó por México e India hasta llegar a Bolivia; y ahí, en tierras del altiplano se valió de pericia y astucia para hacer campeón al The Strongest. No tuvo igual andanza con la selección boliviana, y le llegó la hora de aterrizar en Ecuador.

El Aucas, equipo modesto y sin coronas de campeón, acogió al recién llegado. Título aquí, victoria en Copa Libertadores ante el Flamengo, clamor popular en todo Quito. En realidad fue un sueño fugaz, porque el equipo ecuatoriano no llegó a mejores objetivos en el torneo suramericano, y luego de disputas y peleas el hombre salió para tomar otro rumbo…

Hasta llegar a Colombia, terreno escabroso para los técnicos, sean nativos o extranjeros. Había que convencer a la gente con otro equipo de humildades, y la gran prueba le llegó el fin de semana pasado con el encopetado Millonarios allá enfrente.

Dos goles de su equipo, y en los medios de comunicación creían que había un error en el resultado. “¿Cómo?, ¿Águilas Doradas venció el equipo llamado Embajador?, ¿es posible creerlo? Pues, sí señor. El pequeño Águilas, nacido apenas en 2008 en Río Negro, había volado demasiado alto, había rozado las nubes, y es ahora, contra todo vaticinio, líder del torneo colombiano…

A sus cincuenta años de edad, César Farías ha seguido el sendero andado por otros entrenadores venezolanos que, calladamente y con una reputación que ahora se levanta, marcan las canchas con sus actuaciones.

Richard Páez, Rafael Dudamel, Francesco Stifano, han dado nombre a los directores técnicos del país, pero revisando los tiempos y objetivamente, Farías lleva el estandarte, o al menos el que de más títulos y victorias en el exterior puede ufanarse. Recientemente, en la diatriba pública y ante la incertidumbre que suele acompañar al fútbol venezolano, se hablaba del tipo que podría tomar el mando y mandar.

La Federación Venezolana eligió a José Néstor Pékerman y casi todos estuvieron de acuerdo. Pasó lo que pasó, y las miradas se dirigieron hacia Farías. Pero el fútbol, y eso lo sabemos, está rodeado de otras cosas que no le son propias, y ese universo que le hace vivir en incertidumbres, al final ni lo mencionó.

Y así la historia termina, por ahora, en las Águilas Doradas. ¿Hasta dónde llegará en su vuelo, cuanto tiempo estará César Farías allá arriba? ¿Europa en el horizonte?

Nos vemos por ahí.



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