El venezolano Eduardo Valencia se inundó de emociones después de conectar cuadrangular en su primer turno en Grandes Ligas durante la victoria de los Tigres de Detroit 4-1 sobre los Atléticos en Comerica Park.
«Sabía que le había pegado bien», contó Valencia después del partido en declaraciones recogidas por Jason Beck de MLB.com, sobre su batazo como emergente en el séptimo inning ante los envíos de Hogan Harris que se fue por todo el jardín central y que le puso cifras definitivas al juego. «Pero sé que Comerica es un estadio grande. Solo pensaba: ‘¡Vamos, vamos, vamos, por favor!’. Gracias a Dios que la pelota salió disparada».
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Se convirtió en apenas el quinto criollo en volarse la barda en su primer turno en el ‘Big Show’, uniéndose a Álex Cabrera (2000), Gerardo Parra (2009), Willson Contreras (2016) y Keibert Ruiz (2020), pero lo más entrañable de la noche es el hecho de haber superado ocho años en Ligas Menores para vivir un momento como este.
«Hace diez años, no creía que fuera a firmar», confesó. «Hace cinco años, pensé que era el fin de mi carrera después de la cirugía Tommy John, después de la lesión en la corva, después de la cirugía en la mano. Gracias a Dios».
El país y la familia presentes
El criollo por supuesto que no se olvidó de su familia ni de Venezuela, el país que lo vio nacer y dar sus primeros pasos. «Estaba esperando mucho esto, por mi familia, por Venezuela, estoy muy emocionado. Solo estaba pensando, como que estaba tratando de pegarle con contacto. Conseguir un buen lanzamiento, estar lo más calmado que pueda. Estaba muy emocionado».
Al salir el batazo, el criollo señaló al cielo, se golpeó el pecho mientras recorría las bases sonriente y apuntó a su esposa en las gradas e hizo un símbolo de corazón con las manos. Ella luego bajó al terreno a abrazarlo después del juego.
Valencia también pensaba en sus padres, que no pudieron viajar para ver su debut, y en el pueblo venezolano, que aún se recupera de los dos terremotos del pasado 24 de junio que estiman cientos de miles de fallecidos. «Esto es para todo el pueblo de Venezuela, me lo dieron todo».
Mostrando resiliencia
Durante su larga estancia en las sucursales de los Tigres a raíz de su firma en 2018 a los 18 años, Eduardo Valencia fue compañero de equipo de figuras como Kerry Carpenter, Riley Greene, Dane Myers y su compatriota Keider Montero en la Liga de la Costa de Golfo a nivel Rookie en 2019. Incluso, Justin Verlander compartió con él mientras hacía su rehabilitación en Triple-A Toledo el mes pasado.
«Quiero decir, esto es muy emocionante. Solo estoy tratando de ayudar al equipo a ganar. … Estuve esperando mucho (tiempo) este momento. Es muy emocionante. … No puedo hablar ahora mismo», manifestó el carabobeño, que disputó 439 juegos en las Menores y no ascendió por primera vez a Triple-A hasta el año pasado, cuando disputó 50 partidos.
Este año con Toledo dejó promedio de .267 (de 288-77) y OPS de .840 en sus primeros 76 desafíos, con 16 jonrones y 49 traídas al plato.
La emoción se trasladó a sus compañeros, quienes reconocieron todo el viaje de Valencia para llegar hasta este momento, inclusive el manager A.J. Hinch lo calificó como una «victoria para la organización y para el jugador», recordando también que pudo sobreponerse a un comienzo lento en la presente campaña en Triple-A y poner en manifiesto todo el talento que ya había demostrado en los entrenamientos primaverales con el equipo grande. No por nada está catalogado como el 21er mejor prospecto de la organización según MLB Pipeline.