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Las lesiones de Carlos Alcaraz, Jack Draper y otros grandes nombres del circuito masculino han reabierto el debate sobre la exigencia física del tenis actual. Sin embargo, Andy Murray cree que el foco se está poniendo en el lugar equivocado y ha ofrecido una explicación que apunta directamente a la evolución del material con el que juegan los profesionales.
Las bajas de Alcaraz y Draper en Wimbledon han vuelto a disparar las alarmas. El español sigue recuperándose de su lesión de muñeca, mientras que el británico tuvo que renunciar al Grand Slam de casa por la reaparición de la lesión en el brazo que le ha condicionado durante el último año. A ellos se suman otros jugadores como Holger Rune o Lorenzo Musetti, también afectados por problemas físicos en los últimos meses. Para muchos, el calendario o la intensidad del tenis moderno son los principales culpables. Murray, sin embargo, tiene otra teoría.
El tres veces campeón de Grand Slam, que conoce de primera mano el sufrimiento provocado por las lesiones tras una carrera marcada por los problemas de cadera, considera que los datos no respaldan la idea de que ahora existan más lesiones que hace una década: «No creo que las estadísticas indiquen que haya más lesiones ahora que hace diez años», aseguró en declaraciones recogidas por Tennis365.
Donde sí aprecia una diferencia evidente es en el tipo de dolencias. Según el escocés, cada vez son más frecuentes las lesiones en brazos, hombros y codos, y la explicación estaría en la revolución tecnológica que han experimentado las raquetas y, especialmente, las cuerdas. «Los jugadores utilizan raquetas mucho más ligeras que antes y cuerdas mucho más rígidas. Eso hace que una mayor parte de la fuerza del impacto pase directamente al brazo», explicó Murray. En cambio, recuerda que hace unos años las raquetas eran más pesadas y las cuerdas absorbían mejor las vibraciones, reduciendo el estrés sobre las articulaciones.

El ex Nº1 del mundo entiende que el aumento de la velocidad del juego ha llevado a los tenistas a buscar materiales que permitan acelerar el movimiento de la raqueta. Sin embargo, cree que esa ventaja competitiva puede estar teniendo un coste demasiado elevado para la salud de los jugadores.
La reflexión de Andy Murray que afecta a toda la nueva generación
Las palabras de Murray llegan en un momento especialmente delicado para el circuito. Jack Draper ha reconocido recientemente su preocupación por el elevado número de lesiones entre los jóvenes, mientras que Alcaraz también ha tenido que detener su temporada para recuperarse físicamente antes de volver a competir. Por ello, el británico considera que muchos jugadores deberían replantearse su configuración de raqueta y cordaje antes de buscar otras explicaciones. En su opinión, pequeños cambios en el material podrían reducir parte de la carga que soportan los brazos durante miles de golpes cada semana.
Después de una carrera en la que aprendió a convivir con el dolor, Murray lanza un aviso que va más allá de los casos de Draper o Alcaraz. Si el tenis quiere proteger a su nueva generación de estrellas, quizá la solución no pase únicamente por reducir el calendario o modificar las superficies, sino también por revisar la tecnología que ha cambiado la forma de golpear la pelota.