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Como si fuera el jardín de su casa, Carlos Alcaraz peleará un año más por levantar el título en Wimbledon. El campeón de 2023 y 2024 quiere serlo también en 2025, logrando un triplete histórico del que ya solo le separa un desafío más. Hoy el español necesitó de cuatro mangas para vencer a Taylor Fritz (6-4, 5-7, 6-3, 7-6), quien solamente ofreció algo de peligro cuando su rival se lo permitió. Una vez estirada la racha hasta las 24 victorias consecutivas –desde abril solo ha perdido un encuentro, en la final de Barcelona ante Rune– ahora ya solo queda esperar para ver lo que sucede entre Sinner y Djokovic en las próximas horas.
‘¿Y el Fritz este, qué?’. Este fue el mensaje que me tocó leer ayer en más de una ocasión al consultar mi WhatsApp. Son amigos que no siguen habitualmente este deporte, pero que cuando llegamos a estas rondas de los Grand Slam, de repente sintonizan para acompañar a Carlos Alcaraz hasta la gloria, intentando anticipar qué rivales pueden frenarle en seco. ¿Y qué les respondí yo? Pues hombre, de entrada habría que dejar claro que la palabra ‘fácil’ no puede existir en semifinales de un Grand Slam. Mucho menos en hierba, teniendo enfrente al Nº5 del mundo, alguien que viene de levantar dos títulos en esta gira. Sin embargo, lo di por hecho, a todo el que me preguntó le transmití la tranquilidad del que viene del futuro. Quizá me precipité, pero el primer set de este partido me daba la razón.
Ordenado en cada golpe, rapidísimo en cada intercambio y apoyado en un gran nivel con el saque, Alcaraz respondía él solito a los mensajes de mis amigos colocando el 6-4 en la primera manga. ‘¿Y el Fritz este, qué? Un jugador fabuloso, con el saque de un bisonte, pero limitado una vez los puntos traspasan la barrera del saque-resto. Habrá momentos que se cierre la persiana, que su servicio sea impracticable, podrá forzarte algún tiebreak e incluso ganarlo, pero en líneas generales estaba claro quién tenía más cartas sobre la mesa. En esa primera manga fue el murciano quien aprovechó mejor sus ocasiones, pero todavía queda mucha metraje por delante. ¿Qué pasaría si en el siguiente set perdía un poco de determinación?
Lo que pasa es que ‘el Fritz este’ te come la merienda. Sin hacer nada excepcional, simplemente ejerciendo de top5, mostrándose estable, seguro con sus turnos al saque y esperando esa desconexión que le permita alzar el vuelo. Y esa desconexión llegó en el momento más inoportuno, con Carlitos sacando para poner el 6-6. Un par de errores nos privaron del tiebreak, ya que esta vez sería Fritz quien tomaría el impulso correcto para lograr ese primer quiebre que, al mismo tiempo, le entregaba el segundo asalto. Sin asustarnos más de la cuenta, ya que estas curvas entraban en nuestros planes, pero ya no tan confiados nos íbamos al tercer set.
RECONDUCIENDO EL PARTIDO
Con un set para cada lado, de nuevo la pregunta sobre la mesa. ¿Por qué le pasa eso a Alcaraz? ¿Por qué falla justo en el juego donde no se debe fallar? Donde los mejores no debe fallar. ¿Sigue valiendo la excusa de que solo tiene 22 años? Para mí la edad nunca fue una excusa, ni para lo bueno ni para lo malo, yo prefiero ver su respuesta en la media hora siguiente. Y en esa media lo que pasó es que el murciano se puso el mono de trabajo desde la primera bola, asumiendo su terrible juego al servicio, aceptando que tenía que subir una marcha de inmediato para que Taylor no empezara a construir más confianza de la que tocaba. Y una vez más sucede esa magia inexplicable, ese acelerón de tenis donde Carlos se escapa y no hay nada que le detenga, un 6-3 de manual para volver a poner orden y hacer que las quinielas descansar de la posible sorpresa en la Centre Court.
En la mente de Carlos, pese a estar dominado el marcador y la escena, quedaba todavía esa cuenta pendiente de haber fallado en los últimos compases del segundo set, de no haber dado la talla cuando más lo exigía el guión. ¿Se imaginan que ese juego tonto le complica todo el plan maestro? El murciano no quería volver a pasar por ese túnel, así que apretó los dientes al máximo para evitar que el tren llegara a un quinto parcial, aunque justo ahí tenga uno de los balances más bestias dentro del circuito. La dinámica les llevó hasta un tiebreak, ahora sí, territorio para los grandes sacadores. La cosa es que esta tarde, para mal de Fritz, no era él quien mejor estaba sirviendo.
Tuvo que sufrir, pasando de un 4-1 a favor a un 6-4 abajo, salvando dos bolas de set, pero es que nada en el universo Alcaraz tendría sentido sin ese componente dramático. Por eso es el jugador más emocionante de ver, por eso logró decantar la balanza, avanzando a su tercera final consecutiva en la hierba de Wimbledon. ¿Será contra Sinner o Alcaraz? Habrá que esperar, lo que es está claro es que, sea con uno o sea con otro, el de El Palmar llegará como claro favorito a volver a sentarse en trono británico.