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🎾 Nick Kyrgios vs Corentin Moutet
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Nick Kyrgios sigue siendo tenista profesional. Sí, puede sorprender, pero el australiano continúa luchando contra sus problemas físicos para darse alguna alegría. Muchos interpretan su vuelta al circuito en el ATP 250 Stuttgart 2026 como la última oportunidad, considerando que las sensaciones que tenga pueden precipitar o postergar la decisión de retirarse del tenis.
Hay regresos que se anuncian con una fecha concreta y otros que comienzan mucho antes de que el jugador vuelva a pisar una pista. El de Nick Kyrgios pertenece claramente al segundo grupo. Porque cuando el australiano aparezca esta semana en el ATP 250 Stuttgart 2025 no estará iniciando simplemente un nuevo torneo sobre hierba, sino un nuevo capítulo en una historia que lleva años intentando escribir y que las lesiones se han empeñado en interrumpir una y otra vez.
Después de casi cuatro años desde aquella final de Wimbledon 2022 que parecía marcar el comienzo de algo grande, Nick Kyrgios regresa a su hábitat natural buscando darse una nueva oportunidad. Por aquel entonces, había encontrado una versión competitiva de sí mismo que pocas veces había mostrado con tanta continuidad.

Era capaz de desafiar a cualquiera, de gestionar mejor las emociones y de convertir su inmenso talento en resultados. Aquella derrota ante Novak Djokovic no se interpretó como una oportunidad perdida, sino como el primer paso hacia algo todavía mayor. Sin embargo, nadie podía imaginar entonces que sería también el último gran momento de normalidad en su carrera.
El calvario de lesiones que cambió la carrera de Nick Kyrgios
Desde entonces, el australiano ha convivido con una realidad muy distinta. La sucesión de problemas físicos terminó construyendo una espiral de la que nunca consiguió escapar del todo. Primero apareció la lesión de rodilla que le obligó a pasar por el quirófano a principios de 2023. Después llegó la muñeca. Y no una molestia cualquiera, sino una lesión de enorme gravedad que acabaría condicionando todos los intentos posteriores de regresar al circuito.
La rotura completa del ligamento escafolunar de la muñeca derecha supuso un golpe devastador. Durante meses, la conversación dejó de girar en torno a cuándo volvería a competir para centrarse en una pregunta mucho más preocupante: si volvería a hacerlo alguna vez. Las declaraciones que dejó durante aquel periodo ayudan a comprender la magnitud del problema. Kyrgios llegó a reconocer que no podía abrir una puerta o cargar bolsas de la compra con normalidad. La lesión había trascendido el ámbito deportivo para afectar a su vida cotidiana.
El jugador que había discutido una final de Grand Slam contra Djokovic se encontraba, de repente, luchando por recuperar movimientos básicos. Quizá por eso algunas de sus reflexiones más recientes resultan tan impactantes. Cuando regresó a principios de 2025 admitió que necesitaba «casi un milagro» para volver a competir con normalidad. Poco después fue incluso más lejos. «Si vuelvo a jugar tenis, ya es un bonus».
Resulta difícil encontrar una frase más reveladora. Habla de resignación, pero también de perspectiva. Habla de alguien que ha pasado tanto tiempo intentando recuperar su cuerpo que ya no mide el éxito en victorias o títulos, sino en la simple posibilidad de volver a sentirse jugador profesional.
Stuttgart y la oportunidad de volver a mirar hacia Wimbledon
El ATP 250 Stuttgart 2026 no es el torneo más importante del calendario. Tampoco reparte una cantidad decisiva de puntos. Pero sí supone una prueba de fuego para un Kyrgios que ha tenido que recular cada vez que ha intentado competir. Más allá de algunas exhibiciones poco exigentes en lo físico, su paso por el circuito en los últimas años ha sido un constante quiero y no puedo.

Porque la realidad es que ha regresado varias veces durante este periodo. Regresó después de la operación de rodilla. Regresó después de la cirugía de muñeca. Regresó en Brisbane. Regresó en el Open de Australia. Regresó en Miami. Siempre hubo un regreso. Lo que nunca llegó fue la continuidad. Debutará en Stuttgart buscando esa continuidad ante Corentin Moutet, en lo que será un duelo explosivo entre dos puros talentos cuyas díscolas personalidades han sido un freno en sus carreras. El espectáculo está garantizado en el torneo germano, prueba de fuego para la muñeca y el cuerpo del australiano.
Cada vez que parecía acercarse a una rutina competitiva aparecía un nuevo contratiempo. Una nueva molestia. Una nueva lesión. Una nueva pausa obligada. Ahora, sin embargo, la gira sobre hierba ofrece una ventana distinta. No solo porque se trata de la superficie que mejor se adapta a sus características, sino porque también conecta directamente con el mejor recuerdo deportivo de toda su carrera.
Wimbledon sigue apareciendo en el horizonte. Y aunque todavía es pronto para saber hasta dónde puede llegar físicamente, resulta imposible no imaginar lo que supondría verle regresar al All England Club con cierta preparación detrás. Esa es su gran ilusión, volver al lugar en el que ofreció mejor tenis y donde se siente más competitivo. Todos los esfuerzos de estos meses han ido encaminados a poder disputar la gira sobre hierba con garantías, en aras de llegar a Wimbledon 2026 en buena disposición.
Kyrgios, muy cerca de la retirada del tenis
Quizá el aspecto más interesante de este regreso sea que ya no gira exclusivamente alrededor del tenis. Durante gran parte de su carrera, Kyrgios fue analizado desde la óptica del talento. Todo el mundo discutía lo que podía llegar a conseguir si encontraba estabilidad, disciplina o motivación. Era un debate recurrente. Hoy la conversación es diferente.
La cuestión ya no es si puede ganar un Grand Slam. Tampoco si puede volver al Top 10. La gran incógnita es mucho más básica y, al mismo tiempo, mucho más trascendente: cuánto tenis queda todavía dentro de su cuerpo.
Las imágenes de Indian Wells 2025 fueron especialmente significativas. Las lágrimas que aparecieron durante su retirada ante Van de Zandschulp mostraban algo que rara vez había enseñado públicamente. No era frustración competitiva. Era agotamiento. Era la sensación de alguien que llevaba demasiado tiempo luchando contra algo que no podía controlar.
Difficult scenes 💔
An emotional @NickKyrgios is forced to retire 7-6 3-0 down to Van de Zandschulp due to wrist pain#TennisParadise pic.twitter.com/wWL9ESesIY
— Tennis TV (@TennisTV) March 7, 2025
Y precisamente por eso cada torneo adquiere ahora una dimensión distinta. Cada victoria supone una pequeña conquista. Cada semana completada sin problemas físicos se convierte en una noticia. Cada partido terminado representa un avance.
Nick Kyrgios sigue suscitando gran atención mediática
Hay algo que no ha cambiado durante todo este tiempo: el interés que genera su figura. El circuito ha seguido adelante. Han aparecido nuevas estrellas. Han cambiado las jerarquías. Pero pocos jugadores continúan provocando tanta curiosidad como Kyrgios.
Quizá porque siempre representó una excepción. Un tenista capaz de desafiar las convenciones del deporte, de conectar con públicos muy distintos y de convertir cualquier partido en un espectáculo imprevisible.
Por eso Stuttgart será mucho más que un ATP 250 para muchos aficionados. Será la oportunidad de comprobar si todavía existe una última versión competitiva de Nick Kyrgios esperando salir a la luz.
Nadie sabe qué ocurrirá durante las próximas semanas. Ni siquiera él parece tener respuestas definitivas. Pero después de tres años de operaciones, recaídas y dudas constantes, el simple hecho de volver a intentarlo ya encierra una pequeña victoria. La gran pregunta es si esta vez el cuerpo estará dispuesto a acompañarle. Y pocas cuestiones resultan tan interesantes de seguir en el comienzo de la temporada sobre hierba. Nick Kyrgios quiere darse una nueva oportunidad, quién sabe si será la última.