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“¿Pero si ahora no hay tenis, no?”, es una de las frases que más escucha un aficionado a este deporte en el mes de febrero, justo después de un intenso Open de Australia donde el público general se interesa, aunque siempre dependiendo del horario y de los tenistas con los que comparten bandera, por el principio de la temporada.
Parece que también es una de las frases que suenan en el subconsciente de algunos jugadores que no entienden como sus dueños, después de unas semanas en la otra punta del mundo, optan por unas semanas más en Europa, Sudamérica, Estados Unidos u Oriente Medio, cuando el botín, quizás, no sea suficiente para dicho esfuerzo. Y esto se aplica tanto a jugadores de la ATP como de la WTA.
Si se mira desde el plasma de un tenista Top 20, después del primer pico de intensidad con el primer Grand Slam del año, este mes de febrero les sobra del calendario tenístico. A escasas semanas de dar comienzo la gira pista dura norteamericana en Indian Wells y Miami, cambiar a la tierra batida de Sudamérica, la agresividad de las pistas duras indoor europeas o la humedad y clima seco del golfo pérsico, no les conviene ni a su físico, ni a su mente.
Las malas experiencias de algunos tenistas en este mes, les obligan a ser cautelosos
Los dos casos más recientes en la ATP se han visto en los dos últimos años de la gira sudamericana de tierra batida. En 2024, Carlos Alcaraz se dobló el tobillo en Río de Janeiro y casi puso en complicaciones su presencia en Indian Wells. Mientras que el año pasado, Alexander Zverev participó en Buenos Aires, Río y Acapulco con la intención de escalar a la primera posición del ranking, pero sus resultados fueron un desastre y fue el inicio de un 2025 para olvidar. «Tampoco jugué un tenis muy bueno; quizás no fue la mejor elección al final», aseguró el teutón semanas después.

Incluso el actual número uno del mundo, que la pasada temporada cambió Sudamérica por Róterdam casi se olvida a finales del 2025 de que había ganado este título, cuando nombró todos sus éxitos. De hecho, este año ha decidido no participar, algo que no ha sorprendido ni al director del torneo: «No fue una sorpresa, me lo esperaba».
En el ámbito femenino, la percepción es la misma. Por mucho que en la WTA disputen los dos primeros WTA 1000 del año en Doha y Dubai, la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, unida a otras Top 20 como Madison Keys, Jessica Pegula, Naomi Osaka, Iva Jovic y Marta Kostyuk, han decidido renunciar al WTA Doha, y falta por saber si harán acto de presencia en Dubai.
Incluso algunos usuarios en las redes, que no hay por qué tomarlos en serio, apuntan que el mes de febrero es la verdadera pretemporada y que la temporada comienza en Indian Wells y Miami. A todo esto, se tiene que añadir que en 2028, este mes tendrá todas las papeletas para albergar el décimo Masters 1000 de la ATP, que tendrá lugar en Arabia Saudí, y que será de una semana y opcional, es decir, al estilo de Monte Carlo.
Pero desde el punto de vista del aficionado del tenis, este segundo mes del año tiene lugar, para muchos, la gira de tierra batida más igualada, y sobre todo, pasional y emocionante del circuito. Comenzando con Buenos Aires, pasando Río de Janeiro y terminando en Santiago de Chile. Tres torneos donde se libran batallas interminables y que es una oportunidad de mostrarse para las promesas sudamericanas.
Ya lo dijo Andy Murray hace un par de años: «Opinión impopular: Sudamérica debería tener su propia gira con su serie Masters, la forma en la que los aficionados apoyan allí los torneos es increíble. El tenis es claramente parte de su cultura deportiva». Sin embargo, el futuro Masters 1000 de Arabia Saudí los enterraría un poco más en el ostracismo que están sufriendo.
Entre calendarios cada vez más apretados, torneos más largos y una competitividad nunca antes vista, el mes de febrero se convierte una pesadilla para muchos jugadores que desearían ‘simular’, como si fuese un videojuego; en un aborrecimiento para el público general, pero en un mes de disfrute y vuelta a los orígenes para los más apasionados de este deporte. ¿Es prescindible o no el mes de febrero?