Streaming Challenger Istanbul MD en directo
🎾 Duda/Latinovic vs Ingildsen/Paris
- Entra aquí y regístrate en Bet365
- Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
- Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365
Roberto Bautista acaba de aterrizar en París para disputar su último Roland Garros. Allí vivirá otro momento simbólico, acompañado como siempre por Pepe Vendrell, el hombre que lleva a su lado toda su vida deportiva. El hombre que también cerrará una etapa al finalizar esta temporada.
Son fechas para hablar de Roberto Bautista, una leyenda del tenis español que colgará la raqueta a finalizar el presente calendario. Su trayectoria es incuestionable, como lo es el trabajo del hombre que se encargó de guiar sus pasos hasta la élite. Pepe Vendrell (Castellón, 1980) es un hombre tranquilo, reflexivo, atento, una persona que merece la pena tener cerca. Así lo entendió el propio Roberto después de compartir con él casi 16 años en el circuito. Una historia que se debe contar desde ambas perspectivas.
Con Pepe he tenido la suerte de hablar varias veces en el pasado. Lo hice cuando arrancaron, repetí cuando tocaron el cielo con aquellas semifinales en Wimbledon, incluso estuve ahí a finales de 2021, cuando deciden separar sus caminos. Como cualquier idilio, su relación ha pasado por todas las fases, las buenas y las no tan buenas. Ahora toca vivir el capítulo final, la despedida, tan importante como cualquier otro.
Justo en los primeros días de esta pasada Copa Faulconbridge, el Club de Tenis Valencia provoca mi reencuentro con Vendrell. “Creo que tenemos una charla pendiente”, le suelto rápidamente, plantando la semilla de una futura entrevista. “Sin problema”, me responde con una sonrisa. Será el jueves, tras la derrota de Roberto ante Bergs en octavos de final, cuando el propio Pepe venga a buscarme para cumplir con su palabra.
¿Qué tal experiencia en Valencia? El homenaje tras el partido con Bergs hizo saltar más de una lágrima.
Ha sido un día de celebración, el objetivo que tenemos es acercarnos a ese nivel y la verdad es que ha sido un partidazo. Rober está defendiendo su identidad y su esencia, lo cual es un objetivo muy ambicioso, terminar cerca de este nivel. Es algo que tenemos que valorar y tendemos que pelear mucho por ello, pero lo está consiguiendo.
Conociendo a Rober, ¿crees que se va satisfecho de la Copa Faulconbridge?
Sí, porque trabajamos mucho el diálogo hacia el agradecimiento. El día que pierdes estás fastidiado, eso no cambia, pero tienes que sacar esa parte de gratitud por verte tocando este nivel a su edad y después de todo lo que le ha pasado este año. Al otro lado estaba Zizou Bergs, un jugador que está mirando hacia arriba, pero durante muchos momentos del partido la sensación era que Roberto era quien marcaba el ritmo. Nos vamos de Valencia con un sabor de boca muy bueno, ahora toca seguir, que esto no termina aquí.

¿Qué le frena para competir al máximo? ¿Es puramente físico?
Va muy ligado a la cantidad de partidos que puedas jugar, porque estos partidos son los que te construyen el físico, te dan forma. Nosotros no estábamos pudiendo jugar estos partidos, no nos daba para alcanzar esta intensidad porque teníamos problemas. Afortunadamente, ahora físicamente está limpio, está sano, por eso está empezando a estirar esa calidad en los partidos. Esto le dará forma y nivel, estoy convencido de que llegará alguna oportunidad bonita.
¿En la gira de hierba, quizá?
Bueno, ahora tenemos Roland Garros y el Challenger de Prostejov. Luego ya viene la gira de hierba, donde siempre se saca alguna cosita de la chistera.
¿Qué tiene el césped?
Es una superficie que le gusta, donde su tenis se adapta bien, su juego brilla más que en otros lados. Ojalá que pueda tener allí una gira de calidad y de nivel.
Y después de Wimbledon, ¿qué?
Cuando vas perdiendo ranking empiezas a depender de las listas, de dónde puedes y no puedes jugar, pero tampoco nos quita el sueño. Tenemos muy claro que los deberes están hechos, el trabajo importante que había que hacer en su carrera se ha triplicado, por lo que estamos muy satisfechos. Solo podemos tener gratitud por cómo ha ido todo.

Me decía Rober en una entrevista que, si por él fuera, volvería a empezar de nuevo todo este viaje.
Hace unos años no te hubiera dicho lo mismo (risas). Ahora que se avecina el final, creo que empieza a valorarlo más, incluso a echarlo de menos. Estamos muy enfocados en entender bien este momento, hay que despedirse bien del tenis, pero hay que seguir metiéndole el máximo esfuerzo para conseguirlo, porque no nos lo van a regalar. Hemos pasado por alguna decepción fuerte, pero esta es la película de toda la vida. El tenis le ha enseñado a ser fuerte, le ha enseñado valores, le ha enseñado a superarse cada día… es su ADN.
¿Tú cómo estás? Porque ser entrenador también agota.
Todavía tengo mucha energía para estar a su lado e intentar empujarlo en esa dirección.
Después de una carrera tan buena y tan larga, ¿tan importante es el final?
Para mí es tan importante el final como lo del medio, como el principio. Es respetarte como deportista, como profesional, seguir cuidando cada detalle. Habrá días donde no tengas ganas, pero hasta el final hay que intentarlo, hay que sacar ese orgullo profesional. Insisto, para mí el final es igual de importante que cualquier otra fase, por eso no quiero que suelte ni un puntito de exigencia. Así es como hemos conseguido que todo este camino fuera real.
¿Te preocupa el dónde?
Me preocupa cero.
¿Y el cuándo?
Me da igual. No sé si será en septiembre, octubre o noviembre, para mí no es relevante. Eso sí, hasta el último momento tenemos que ser fieles a aquello que ha construido una carrera que será recordada siempre. No por los títulos de Grand Slam, sino por una regularidad, un estilo propio y un comportamiento como profesional ejemplar. Yo le doy mucho valor a estos factores.
¿Cómo crees que será recordado Roberto Bautista?
Como un ejemplo, es un espejo. Roberto es una persona que ha sabido maximizar cada área de su juego, cada parte física y mental, ha alcanzado una regularidad que para mí está en el top. En un deporte tan exigente, estar diez años de top20 y tocar el top10 son números espectaculares. De hecho, todavía me acuerdo venir con él al Club de Tenis Valencia en 2006, estuvo haciendo de sparring de Nico Almagro toda la semana. Veinte años después sigue aquí compitiendo, dando la cara, dando nivel y mostrando un carácter especial. Uno solo puede sentir felicidad.

Tú has estado siempre a su lado, excepto aquel año donde separáis vuestros caminos. ¿Cómo sucede el reencuentro?
Me llama después de Roma 2023 y me dice que quiere volver a contar conmigo en el equipo, para complementarme con Dani Gimeno. Quería que le aportara esas cosas que solo él y yo hemos sentido como mutuas.
Habían pasado 17 meses desde vuestra ruptura. ¿Te lo pensaste?
No había nada que pensar, era una oportunidad para acercarme otra vez y poder cerrar el círculo con él.
Recuerdo entrevistarte en aquella etapa separados y, sobre todo, recuerdo el titular: “No creo que vuelva a tener esta conexión con otro jugador”.
Es que nada será tan especial como esto, han sido muchos años, desde pequeñitos. Una relación muy estrecha y también muy exigente, ha sido el jugador que me ha dado la oportunidad de vivir un mundo que soñaba, así que totalmente agradecido a él por tener esa confianza en mí y aguantar mi estilo percutor de estar siempre ahí y no soltar.
Te has ganado la fama de entrenador intenso.
Yo sé que soy un taladro, pero juntos hemos ido desarrollándonos hasta llegar al final.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido de Roberto en todos estos años juntos?
Si hay una cosa que tengo que destacar por encima de todas es su capacidad para levantarse cada día y cumplir con las tareas.
Disciplina.
Eso es. Ha sido una persona que, incluso en momentos muy duros, ha sabido sacar la energía para aislarse del mundo y cumplir, poniendo calidad en cada sesión y cada entrenamiento. Eso es bestial, la regularidad que ha marcado desde 2011 es muy difícil de encontrar.

¿Te ha hecho cambiar como persona?
Totalmente, él también me ha moldeado en muchos aspectos de mi vida. Yo he tenido que adaptarme a su estilo, entender su manera de ver las cosas para sacarle el máximo rendimiento. Parecemos dos locos que nos hemos ido creando mutuamente, de ahí que tengamos muchas similitudes. Cuando estás con una persona casi 16 años, día tras día, al final se te pegan muchas cosas buenas. Fuera del tenis, nuestro estilo de vida está muy influenciado por lo que hemos sido en el tenis.
¿En qué sentido?
Rutinas, salud, regularidad en los hábitos… en ese aspecto somos soldados (risas).
Todo el mundo se imagina a Bautista entrenador, ¿le ves siguiendo tus pasos?
No, él no tendrá nada que ver conmigo. Roberto ha sido un súper clase, desarrollará su propio estilo…
… pero si ha de coger herramientas de alguien, serán las tuyas.
A ver, alguna cosa entiendo que le habrá quedado, pero él tiene una visión del juego y una capacidad para anticipar las situaciones a nivel táctico y emocional que lo irá empleando desde el principio. En función de quiénes sean sus jugadores tendrá que ir adaptándose, esta es la principal función del buen entrenador, adaptarse al jugador que tienes entre manos […] Si algo creo que puedo haberle transmitido es esa flexibilidad para ir adaptándome a él, entenderle, reconocer siempre el camino por el que había que ir. Esto es una búsqueda permanente hasta encontrar las mejores sensaciones en el día a día.
¿Le ves entrenando a un top20 o arrancando un proyecto desde la base?
Le veo con un jugador top, está muy preparado para ayudar a los de arriba, sin duda. ¿Que igual le hace más ilusión un proyecto más joven? Puede ser, pero yo le veo apuntando al detalle, ese detalle diferencial que termina decantando la balanza en la élite. Roberto es muy bueno en la toma de decisiones, entiende perfectamente el tenis.

Si las cosas van muy bien de aquí a final de año, ¿se abre la puerta a 2027?
La decisión está clara, está tomada. Hay que pelear por irse tranquilos, intentaremos que vaya bien el resto de temporada, pero esto no debería condicionar la decisión. Creo que es un buen momento para cambiar de etapa y no me gustaría que esto llegara como consecuencia de que el tenis le echara. Yo quiero llegar al punto donde él pueda decir: ‘Es el momento, he dado lo que tenía que dar, me voy siendo tenista’.
¿Dónde te veremos en 2027? ¿Ha sonado ya el teléfono?
De momento no ha sonado, todavía es pronto, tenemos por delante meses importantes para estar ahí con él, empujando y exigiéndole para mantener alto el listón. Veremos luego hacia dónde van las oportunidades.
Véndete, Pepe. Igual tu futuro jugador está leyendo esta entrevista.
El que piense en mí como técnico, que tenga claro el tipo de persona y profesional que soy, sin trampa ni cartón.
¿Y qué tipo de persona eres?
Una persona cercana, comprometida, alguien que va a dar todo por el jugador para ayudarle.

¿Te ves entrenando de inmediato o te vas a dar un tiempo?
Estoy abierto a escuchar ofertas y ver si realmente me ilusiona lo que me plantean. Me encantaría encontrar algo que me llene, ya no solo profesionalmente, sino también en el día a día y la convivencia. Me gusta cuando se genera una vinculación fuerte con el jugador, ese es mi estilo, verme inmerso en un proceso bonito que pueda tener continuidad en el tiempo.
¿Crees que es fácil encontrar eso que buscas?
[…] No sé si es fácil o difícil, pero hay que quererlo, claro. A mí me gusta comprometerme, si alguien quiere eso, que llame y que pregunte (risas).