Noti-Deporte: se mete en la final como número 114 del mundo y tras superar la fase previa

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Maja Chwalinska ya es, con todos los honores, la historia de este Roland Garros tan convulso e irregular. La polaca, que tuvo que pasar por la fase previa siendo la número 114 del ranking WTA, se abre paso con un tenis defensivo, táctico y físico que recuerdan a otra época. Se vio en las segundas semifinales del día, donde fundió a Diana Shnaider (7-6(4), 6-4) a base de dejadas, voleas, globos y una defensa numantina, que le da el billete a la final de París para luchar con Mirra Andreeva por el título.

Posiblemente ni las dos protagonistas se imaginaban al comienzo de este Roland Garros que se iban a ver las caras en la Philippe Chatrier por un puesto en la final. Ahí ya está Mirra Andreeva, que bien haría en analizar este encuentro para saber como descifrar el curioso juego tanto de Diana Schneider, verduga de Aryna Sabalenka, como el de Maja Chwalinska, la número 114 del ranking WTA y procedente de la fase previa.

Noti-Deporte: se mete en la final como número 114 del mundo y tras superar la fase previa

Así consiguío Maja Chwalinska meterse en la final de Roland Garros 2026

Tiene esta última un juego vintage y nostálgico, de otra época. Mucha táctica y menos locura y con un revés que corta continuamente y unas bolas altas y pesadas que ahogan a la rival. Ya no se destila ese tenis y ahora prima la potencia, la velocidad y los puntos cortos, pero la polaca, que si esta en semifinales es por algo, es la que dicta el juego. Siempre mete una bola más y eso a Schneider, por mucho que también esté jugando el mejor tenis de su carrera, empieza a desquiciarle.

Rompe al comienzo del primer set, y a pesar de un pequeño desliz con el que devuelve el break, retoma con su rutina, esto es: bola, bola y más bola. La rusa no se achanta y sigue siendo agresiva, su derecha lleva fuego, pero Chwalinska se está gustandose cada vez más. No le puede el escenario ni la situación, ella sigue a lo suyo. Pero Schneider, que está acostumbrada a ser ella la que juega a las trincheras y a la defensiva, ha superado el shock inicial y poco a poco también se está encontrando con su tenis. Los juegos se suceden con muchas alternativas y opciones para cada una.

Maja Chwalinska y una oda al tenis táctico y defensivo

Se agarrá a la pista con uñas y dientes Chwalinska, que salva dos bolas de break en el 5-5, que podría ser definitivo en el devenir del primer set. Todo se decide en el tie break y allí se repite lo vivido en el resto de la primera manga. El muro de la polaca resiste y la moral de la rusa, después de tanto insistir a cambio de nada, se derrumba y el primer parcial (7-6(4)) se va al bolsillo de Cwhalinska tras una lección táctica y defensiva de dejadas, globos y voleas.

Resoplaba y miraba con cara de pocos amigos Schneider a su banquillo ¿Cómo se rehace la rusa después de un primer set que ha jugado a un gran nivel y que ha perdido porque su rival no falla una bola? Parece que eso no para de resonar en su cabeza y también se traslada a su tenis después de ceder su saque en el primer juego. 

Todo está muy de cara para la polaca, su tenis fluye y tiene a Schneider tocada anímicamente, pero cuando todo va perfecto, su cuerpo le pide un respiro. Algo no va bien en su muslo, ya vendado, pierde el break y pide la entrada del fisio. Aun así, su tenis sigue vivo, erre que erre sin fallar una bola.

La rusa no aprovecha la oportunidad que se le presenta, pero, en parte, porque acusa problemas de espalda y también necesita asistencia médica en el momento cumbre del segundo set. Todo está de nuevo muy igualado (4-4) y cualquier paso en falso puede ser decisivo.
Es en ese momento donde Chwalinska ejecuta su énesima oda al tenis defensivo: intuye, resiste y ejecuta. Y de esa manera tan vintage, y tan antigua, pero que sigue siendo efectiva, termina por desquiciar a Shnaider y sentencia el partido (7-6(4), 6-4).

Historia con todas las letras la de la polaca que, siendo la número 114 del mundo, se mete en la gran final de Roland Garros después de superar la fase previa, jugar ocho partidos y desarmar a todas sus rivales. Ya sabe Mirra Andreeva que, por mucho que sea la favorita, el próximo sábado le espera un auténtico dolo de muelas llamada Maja Chwalinska.

 



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