Francia lleva unas temporadas rogando al cielo por una transición leve dentro del circuito masculino. No piden poca cosa, ya que venimos de los tiempos de Jo-Wilfried Tsonga, Gilles Simons, Richard Gasquet o Gael Monfils, estos dos últimos todavía en activo. Mirando el top100 actual encontramos casi una decena de tenistas galos, aunque hay uno que destaca por encima de los demás, uno que viene trabajando con el objetivo de plantarse más pronto que tarde entre los diez mejores del mundo.
A sus 25 años –profesional desde 2016–, Ugo Humbert parece estar más cerca que nunca de lograr su objetivo. Ganador de seis títulos individuales en su carrera, tantos como finales ha disputado, su techo lo dibujo el pasado mes de abril cuando se convirtió en #13 del ranking mundial, un salto provocado por sus triunfos recientes en Marsella y Dubái. La regularidad todavía es un factor a mejorar, aunque su potencial indica que tiene tenis de sobra para hacerle frente a los de arriba. En un reportaje elaborado por Tennis.com podemos conocer un poco más del carácter de este chico en pleno desarrollo.
“Mentalmente, creo que soy más sólido que hace unos años. Partidos como el que tuve con Hurkacz en Dubái lo demuestran, ese día Hubert podría haber ganado perfectamente, todo se decidió por un punto, pero el tenis es así, a veces ganar y otras pierdes. Estuve en la otra posición en muchas ocasiones, recuerdo partidos donde tuve varios match-points a favor y acabé perdiendo, así que ganar un torneo después de salvar varias de estas situaciones es algo increíble”, rememora el de Metz acerca de una de sus mejores vivencias esta temporada.
“Siento que tengo más confianza en mí mismo, hace un par de años pasé por momentos muy complicados, sobre todo cuando pasé el COVID y luego sufrí sus reacciones. Recuerdo que ni siquiera podía entrenar, a los 30 minutos tenía calambres. Por aquel entonces estaba fuera del top150 pero Jeremy Chardy ya estaba ayudándome con mi equipo. Construimos algo positivo todos juntos, lo cual me ha llevado hasta mi mejor ranking, es una sensación muy agradable”, confiesa el hombre que ahora mismo ocupa el #17 escalón de la clasificación, soñando con ese top10 que asoma a la vuelta de la esquina.
Para eso quizá necesite un gran resultado en Grand Slam, eventos donde nunca pudo saltar la barrera de los octavos de final. Humbert, que viaja a muchos torneos con su su pareja también tenista, Tessah Andrianjafitrimo, se toma este camino con filosofía, mostrando siempre esa sonrisa que le viene de herencia. “Soy un chico muy sonriente, lo hago desde que llegué al circuito, diría que es por mi madre. Ella también es así, siempre me trata de decir: ‘Las cosas son así, la vida es hermosa, así que disfruta cada día de lo que haces’. Eso es todo”, sostiene el francés.
UN AMOR MÁS ALLÁ DEL TENIS
Pero no todo en su vida consiste en pasar la pelota por encima de la red. En el último Conde de Godó de Barcelona, más de un socio se quedó sorprendido al entrar a la casa club y ver a Ugo deslizar sus dedos por el piano como si se tratara un profesional. No lo es porque encontró en el tenis su verdadera pasión, aunque de vez en cuando vuelve a su refugio musical para evadirse y encontrar la armonía en el día a día.
🇫🇷 Ugo Humbert. En los ratos que no toca el piano, juega a tenis #Godo2024 pic.twitter.com/q1qykuULij
— Fernando Murciego (@fermurciego) April 16, 2024
“Me encanta la música, es mi segunda pasión después del tenis. En su momento era mucho mejor al piano que con la raqueta, estudié las dos cosas al mismo tiempo desde los cinco años. Luego a los 12 empecé con la guitarra, que es un poco más difícil que el piano, pero hace un par de años que le dedico mucho más tiempo porque es más fácil de transportar. Es agradable pensar en otra cosa que no sea tenis, por eso toco la guitarra”, reconoce el jugador.