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A la cuarta fue la vencida. Tras perder tres finales de Grand Slam, Alexander Zverev ha ganado Roland Garros 2026 tras imponerse a Flavio Cobolli por un marcador de 6-1 4-6 6-4 6-7(5) 6-2 tras 4 horas y 16 minutos de un encuentro que fue un drama absoluto, y que le quita un gran peso de encima después de toda una carrera intentando levantar un major.
El encuentro tuvo de todo, incluso calambres para el tenista alemán, al que no se le suele ver sufrir en este apartado. La tensión fue máxima desde el primer momento, y el drama se apoderó de la Philippe Chatrier en un duelo que formará parte de la historia reciente de Roland Garros. Finalmente Zverev puede decir que ya tiene su primer Grand Slam, lo que le quitará un peso de encima para el resto de su carrera, ya que esto era una sombra que le venía persiguiendo demasiado tiempo.
Zverev impone su autoridad
El primer juego auguraba una larga batalla. Cobolli pagó el peaje de jugar su primera final de Grand Slam, y comenzó demasiado fallón, mientras que Zverev le mostró que iba a estar presionando desde el primer momento. Hasta cuatro bolas de break tuvo el tenista alemán, lo que derivó en un break tempranero que ponía con ventaja a ‘Sascha’. Por si fuera poco, su saque siguió en la misma línea de todo el torneo, por lo que parecía imposible que Flavio pudiese recuperar la ventaja.
De hecho, lo que sucedió fue todo lo contrario. Cada saque del tenista italiano era un auténtico suplicio, mientras que los de Zverev se desarrollaban con total comodidad para el alemán. Fruto de ello fue que Cobolli apenas pudo hacer un juego en todo el primer set. Un 6-1 que era un auténtico golpe de realidad para Flavio en el partido más importante de su carrera. ‘Sascha’ cerró la primera manga con una impresionante derecha cruzada. Ni rastro de los nervios que le podrían generar estar tan cerca de su primer major.

Cobolli reacciona
El segundo parcial comenzó mucho más igualado, con Cobolli notablemente menos errático que en la primera manga. De hecho, con 3-3 en el marcador fue él el que tuvo las primeras bolas de break para distanciarse. Zverev logró salvar la primera con uno de los puntos del partido, pero un error no forzado derivó en la primera rotura del encuentro para Flavio. Cada vez tenía más confianza, y ahora era ‘Sascha’ el que se quejaba a su equipo al no tener respuestas.
Cada minuto que pasaba, Cobolli subía su confianza. Su defensa numantina era infranqueable, los winners llegaban desde todos los lados de la pista, la variación de alturas era intachable, y cada vez leía mejor el saque de ‘Sascha’. A pesar de que dejó escapar un juego de casi 10 minutos al resto, el tenista italiano no falló al saque, y cerró el segundo set por 6-4 para meter el miedo en el cuerpo del tenista de Hamburgo.
Los nervios castigan a Cobolli
Flavio se dio cuenta que las dejadas le hacían mucho daño a ‘Sascha’ y comenzó a usarlas de manera recurrente. El tercer parcial de nuevo comenzó con ambos tenistas sin ceder terreno, aunque fue Cobolli el que tuvo que salvar dos bolas de break en el cuarto juego para que el partido no se le pusiese de nuevo cuesta arriba.
Mientras el tenista italiano era todo nervio, Zverev se mantuvo impasible durante todo el encuentro, con la frialdad y la experiencia del que ya ha jugado tres finales más de este calibre. De hecho, eso se notó en los juegos clave del set, y con 5-4 a su favor se convirtió en una pared para hacer fallar a Flavio, al que le pudieron los nervios y falló más de la cuenta cuando no debía hacerlo. Fruto de ello fue un 6-4 con el que el tenista alemán se quedaba a un set de levantar el título.

Cobolli lleva el partido al quinto set de manera épica
A pesar de que había dado un paso de gigante, Zverev cometió dos dobles faltas de manera incomprensible al inicio del cuarto set, lo que dio alas a Cobolli y derivó en un break que le ponía con 1-0 y saque. Durante los siguientes juegos, el tenista italiano defendió su servicio con puño de hierro, pero con 3-2 esa ventaja se desmoronó y Alexander sacó el puño sabedor de que cada vez la Copa de los Mosqueteros estaba más cerca.
La sorpresa llegó en el siguiente juego, ya que Zverev sintió en sus carnes esa presión de tener tan cerca su sueño, jugó con miedo y volvió a ceder su saque con varios errores de bulto. Con 5-4 para cerrar el set, Flavio vio cómo ‘Sascha’ se colocaba 30-40 tirando de corazón, ya que comenzó a tener problemas físicos y avisó a su box de que le diesen algún gel, y consiguió el break con un revés paralelo marca de la casa.
Es curioso que el tenista alemán sacó su mejor nivel en el momento más crítico del partido, y se puso 6-5 para pasar la patata caliente a un Cobolli que no sabía donde meterse. Por si fuera poco, el fisio entró en el cambio de lado para tratar a Zverev. Aún así, Flavio jugó increíble y llevó la cuarta manga al tie break. En ese momento la tensión se cortaba con un cuchillo, y nada se le pudo reprochar a ambos, que lo dieron todo para salvaguardar sus intereses.
Del 3-1 en favor de Zverev se pasó al 5-3 a favor de Cobolli. De hecho, el tenista italiano tuvo dos bolas de set a favor, y en la primera tuvo un fallo clamoroso por saltar antes de tiempo para golpear una volea a placer. Sin embargo, en la siguiente al resto se jugó una increíble derecha paralela para levantar a la grada y pegar un grito que se escuchó en todo París.
Zverev rompe su maldición con los Grand Slams
El set definitivo comenzó con varias bolas de break para Zverev, que acabó confirmando la rotura para ponerse con ventaja y acercase de nuevo al título. Cobolli tuvo oportunidad de contrabreak, no la aprovechó y se desinfló por completo, cediendo de nuevo el saque y dejando a ‘Sascha’ con una ventaja de 3-0 a favor y servicio después de un passing de revés. En ese momento era el tenista italiano el que pedía el fisio por problemas en su pierna derecha.
Cobolli tuvo sus oportunidades en cada juego de servicio de Alexander, pero la diferencia es que él no supo materializarlas. Finalmente ‘Sascha’ volvió a romper el saque de Flavio para cerrar el encuentro con un contundente 6-1 y tirarse al suelo por primera vez en toda su carrera en un torneo de estas características. Tuvo que sufrir, sí, pero Zverev ya puede decir que ha cumplido su cometido.