Yangervis se reencontró en México


El beisbol es una magia que con los años se transforma en pasión, una explosión de emociones, una fiesta constante, al menos para los fanáticos. Para los jugadores profesionales la historia es distinta. Es un trabajo exigente, que no entiende de fragilidades o baches emocionales, sí, la ilusión de estar en el terreno no se va, pero hay situaciones que impiden que lo disfrutes y al final el tiempo, y el negocio, no esperan al hombre. Algunas carreras terminan muy pronto justamente por eso, otras mutan, porque sus protagonistas son irreverentes, indomables, como Yangervis Solarte.

El valenciano ha dado siempre cátedra de perseverancia. Debutó en el Big Show en 2014 con 26 años, ya grande, luego de pasar unas ocho contiendas en las menores. Pero irrumpió con la fuerza suficiente para disputar hasta 131 juegos. Empezó en los Yankees y terminó el año en los Padres, acumulando 30 extrabases, 10 de ellos jonrones, e impulsando 48 carreras. Su promedio fue de .260 y su OPS de .705. En los dos años siguientes fue de menos a más, acumulando en ese lapso 29 jonrones y 134 carreras empujadas. Pero su vida cambió de pronto en septiembre de 2016, su esposa, madre de sus tres hijas, perdió la batalla contra el cáncer y algo en él se fue con ella.

El infielder jugó después de eso otras tres campañas en Grandes Ligas, con Padres, Azulejos y Gigantes, pero jamás pudo volver a mostrar el bateador que habíamos visto entre 2014 y 2016. Su historia en el llamado mejor beisbol del mundo terminó. Fueron seis contiendas, en las que coleccionó 620 hits, incluidos 75 jonrones, y empujó 307 anotaciones. Y sí, queda la sensación de que podía ir mucho más allá, pero -al final- su destino era otro. Intentó en Japón y tampoco pudo mantenerse. Entonces llegó el 2020, año en el que la pandemia detuvo muchas competencias y nos hizo reflexionar a todos.

Yangervis reapareció en 2021 en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) con Diablos Rojos y ahí volvimos a ver al slugger de sus primeras campañas en MLB, bateando para .313. Se ganó su puesto en tierra azteca y para 2023 comenzó a probar en la pelota invernal, primero con Águilas de Mexicali y luego con Tiburones de La Guaira en Venezuela. Ahora mismo está en la LMB con Conspiradores de Querétaro y no sólo está teniendo su mejor campaña en ese circuito, sino que está metido entre los mejores bateadores.

A sus 38 años parece haber tomado un segundo aire. Tiene un total de 13 cuadrangulares, que son la segunda mejor marca de la liga, solo por detrás de los 17 de Gabriel Cancel y Jon Singleton. Está a siete batazos de vuelta completa de su mejor cosecha en la liga, los 20 que consiguió en 2022 con los Algodoneros. Su promedio es de .350 con 37 remolques y 33 anotadas. Su OPS es de 1.053, el quinto más alto en todo el circuito. Está en un gran momento y su historia que no hay que perderla de vista .



Source link