En medio de los crecientes rumores de cambio rumbo a la fecha límite de cambios, el receptor y dos veces All-Star de los Rockies de Colorado, Hunter Goodman, prefiere mantener la mirada fija en el terreno de juego. Pese al interés que despierta en equipos contendientes, el careta de 26 años prefiere aislarse de las especulaciones y enfocarse en el repunte que experimenta la organización bajo la nueva gerencia encabezada por Paul DePodesta y Josh Byrnes.
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«Mirar esas cosas te hace más mal que bien. Está fuera de tu control, así que intento no prestarle atención», afirmó Goodman, expresando su deseo de seguir siendo parte del proceso de reestructuración de una novena que, con marca de 41-63, ya se encuentra a solo dos triunfos de igualar el registro total de la zafra anterior (43-119).
El atractivo de Goodman en el mercado no es fortuito, respaldado por una producción ofensiva de calibre histórico que trasciende el factor Coors Field, escenario donde solo ha conectado 13 de sus 31 cuadrangulares de la temporada. Tras registrar 27 vuelacercas antes del receso estelar —la mayor cantidad para un receptor de la Liga Nacional desde los 28 de Johnny Bench en 1970—, el toletero igualó su tope personal de la campaña pasada, cuando asistió a su primer Juego de Estrellas y obtuvo el Bate de Plata.
De esta manera, se convirtió en apenas el cuarto receptor en la historia de la Liga Nacional con temporadas consecutivas de 30 o más bambinazos, uniendo su nombre al de Todd Hundley (1996-97) y los miembros del Salón de la Fama Mike Piazza (1995-2002) y Roy Campanella (1950-51).
La madurez del careta frente al mercado cuenta con el pleno respaldo del mánager Warren Schaeffer. «No me preocupa Hunter Goodman; tiene la cabeza sobre sus hombros y es más fuerte que eso», aseveró el timonel previo a la serie del fin de semana ante Milwaukee. Una postura compartida por el jardinero Mickey Moniak (.279 AVG, 16 HR), quien también suena como pieza de cambio para equipos urgidos de un bate zurdo y entiende la dinámica del negocio tras ser traspasado en 2022.
Entre tanto, Goodman viene de firmar su segundo juego de tres jonrones del año el pasado domingo y de conectar el batazo decisivo el martes ante Washington, confiando en que mantener su rutina le permitirá seguir capitalizando los errores de los lanzadores rivales independientemente de dónde termine jugando en agosto.
AP