Cuando José Miguel Cabrera Torres debutó con los Marlins en 2003 era el 12do mejor prospecto de todo el beisbol de acuerdo a Baseball America y lógicamente el número uno de su organización. En su primer año en la ‘Gran Carpa’ fue quinto finalista al Novato del Año de la Liga Nacional y se colgó anillo de Serie Mundial. Aquel niño que empezó a dar sus primeros pasos en La Pedrera, irrumpió a lo grande en la escena del mejor beisbol del mundo.
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Un año después de aquello, los Marlins no pudieron avanzar a postemporada, pero Miguel sin duda alguna aprovechó y le sacó el jugo a su primera campaña completa en las Mayores. Conectó 33 cuadrangulares e impulsó 112 rayitas. En ese momento fue apenas el cuarto latino en acumular dichos números en una sola zafra con 21 años o menos.
En total dejó promedio de .294, con OPS de .879; 86 puntos más que el año previo, y adicionalmente fue convocado a su primer juego de estrellas
2005 fue el año de la explosión. ‘Miggy’ bateó para .300 por primera vez en su carrera (.323), despachó 198 imparables; entre ellos 43 dobles, dos triples y el mismo número de vuelacercas que en la contienda anterior (33). Además, empujó a 116 corredores, acumuló OPS de .947 y OPS+ o ajustado de 151. Sus números no hacían más que crecer y convertirlo en un bateador de élite.
Llegaron los bates de plata
No obstante, esa actuación le hizo ganar el primero (este como jardinero) de sus dos bates de plata con los Marlins. Junto a él lo recibieron otros grandes exponentes del bateo como Carlos Lee (Astros de Houston) y Andruw Jones (Bravos de Atlanta), y por encima de figuras como Ken Griffey Jr., Matt Holliday o Lance Berkman. Nuevamente fue llamado al juego de las luminarias, esta vez en una ciudad que luego sería su casa; Comerica Park.
Posteriormente, para su cuarto curso con los Marlins estableció topes personales en dobles (50) y carreras anotadas (112). Bateó la misma cantidad de extrabases que en 2005 (78), pero sumó menos cuadrangulares (26) y remolcadas (114). Igualmente promedió más de .300 (.339) y compiló OPS de .998. Es así que ganó nuevamente el bate de plata (este en tercera base) y recibió el llamado por tercer año consecutivo al Clásico de Mitad de Temporada.
Vale decir que en 2006 también participó en el Derby de Cuadrangulares en PNC Park, pegando un total de 15 estacazos. Mientras que, en la temporada de 2007; su última en la “Ciudad del Sol”, acumuló average de .320 (de 588-188), con 34 tablazos y 119 producidas.
Durante dos años seguidos (2005 y 2006) fue quinto finalista al Premio MVP de la Liga Nacional. Su tórrida ofensiva con los Marlins le permitió codearse con grandes bateadores que pasaban por MLB en esos años. Demostró que estaba para grandes cosas; como reafirmó rotundamente en sus próximos años, en la etapa con los Tigres de Detroit.
Inclusive, de 2003 a 2007, Miguel Cabrera tuvo el séptimo mejor promedio en las Mayores (.313). Delante de él, se ubicaron Michael Young (.316), Derek Jeter (.318), Vladimir Guerrero (.328), Todd Helton (.330), Ichiro Suzuki (.332) y Albert Pujols (.336).