Noti-Deporte: Análisis del Alcaraz vs Djokovic, increíble final de Wimbledon

Carlos Alcaraz y Novak Djokovic han protagonizado multitud de bailes en las mejores plazas del planeta Tierra. Algunos se bailaron más lento y otros más rápido, pero siempre el público mantuvo sus ojos ante dos prodigios de la naturaleza, dos bestias competitivas que se empeñan en dejar atrás a su oponente y sumar actuaciones para la historia. En Wimbledon 2024 se volverán a ver las caras en una final masculina legendaria, una reedición del duelo por el título del 2023, que supuso la primera derrota de Nole en la Central de la Catedral en 10 años y coronó a Carlos en lo que muchos llamaron cambio de ciclo.

El cambio de ciclo, sin embargo, se hizo esperar. Djokovic respondió de la única forma que sabe hacer: ganando. Primero, cobrándose una dulce venganza en otra final para la historia en Cincinnati; después, sumando un nuevo Grand Slam a su laureado palmarés en Nueva York. Allí no se vio las caras con Carlos… como tampoco lo ha hecho en todo 2024, un año marcado por la irregularidad, la falta de hambre y la dificultad para tomar rodaje de forma consistente.

Sin embargo, Nole se olvida de todo eso cuando llega Wimbledon. Es su jardín, donde ha levantado el título en 7 ocasiones. Por delante, únicamente las 8 coronas de Roger Federer… un récord que mantuvo el año pasado el príncipe de un deporte que le acoge con la sonrisa con la que crea golpes imposibles. Carlos Alcaraz hizo el pasado año lo que muchos pensaban que era impensable: derrotar al serbio en una final de Wimbledon. A aquella cita llegó como el retador, siendo su rival favorito por esos intangibles de los que siempre presumió (jerarquía, experiencia, mentalidad, tenis bajo presión…) y que puso a prueba un chavalín de El Palmar capaz de mirarle a la cara y tumbarle en un quinto set por el título.

Un año después, las tornas han cambiado. Carlos llega como el campeón de Roland Garros, mostrando la versión más madura de su carrera. Por supuesto, aquello no fue un espejismo: en este mismo Wimbledon, Alcaraz ha salido ileso de situaciones muy peligrosas por el mero hecho de identificar de forma correcta en qué momentos del encuentro necesitaba elevar su nivel y, sobre todo, hacer que su rival jugase mal. Tras dejar en la cuneta a dos rivales tan peligrosos como Tommy Paul y Medvedev, su estado de forma es ligeramente mejor que el de un Djokovic que viene de menos a más, siendo muy agresivo ante Rune y Musetti, pero que todavía no ha enfrentado una oposición que verdaderamente le haya puesto contra las cuerdas.

AGRESIVIDAD Y RITMO CONSTANTE, CLAVES PARA NOLE

Alcaraz fue capaz de remontar la final del año pasado gracias a dos claras variantes: anular el saque de Novak y volverse impredecible desde el fondo de la pista. La utilización del revés cortado, con golpes flotantes y que botaban en 3/4 de la pista, sacó de su zona de confort a un Djokovic que perdió los intercambios de larga distancia. Y, claro, hubo muchos más de los que él hubiese querido: su saque no funcionó al nivel deseado, con porcentajes muy mejorables y pocos puntos gratis.

En esta final, Nole necesitará orden. Claridad. Clarividencia. Puntos cortos, una derecha precisa y un servicio que se ajuste a las líneas. Pelotear desde el fondo de la pista, ante Carlos, es una misión cada vez más difícil en la que solo hay un escenario donde pueda sobrevivir: jugar en diagonal, con mucha precisión, sobre el revés de Alcaraz. Así le ganó la batalla en Cincinnati, cargando de forma exagerada sus tiros sobre el lado de la ventaja (allí fueron el 77% de sus golpes desde el fondo en el tercer set de aquella final, desesperando a un Alcaraz que, cansado, acababa por precipitarse y tomar malas decisiones). Combinar la fortaleza de su revés cruzado con puntos cortos desde el servicio son el antídoto para la tormenta perfecta que Carlos querrá desatar.

El hambre de la juventud, con varias perspectivas históricas por cumplir (si gana la final, Alcaraz se convertirá en el sexto hombre de la historia de este deporte en hacer el doblete Roland Garros-Wimbledon en el mismo año natural) frente al jerarca que no quiere ser destronado, frente al peso de la historia y el conocimiento milimétrico de su deporte (Novak quiere aumentar su palmarés, con 25 Grand Slams, y volver a sumar un año más conquistando Majors). El no va más en una pista de tenis, el duelo que promete enganchar a nostálgicos y futuros interesados por este deporte. ¿Quién se lo lleva?

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