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Alexander Zverev tiene ante sí el reto de convertir su extraordinario momento de forma en una aproximación real al número 1 del mundo. Andrea Petkovic considera que el alemán posee argumentos para alcanzar algún día la cima del ranking ATP, aunque la enorme distancia que mantiene Jannik Sinner hace que 2026 parezca más un año para sentar las bases de un asalto definitivo en 2027.
El título conquistado en Roland Garros y la posterior final de Wimbledon han cambiado por completo la perspectiva en torno a Alexander Zverev. Liberado por fin del enorme peso que suponía no haber ganado un Grand Slam, Sascha parece haber adquirido una confianza diferente y Petkovic identifica también una evolución tenística que podría llevarle hacia la gran meta pendiente de su carrera. Ser número 1 añadiría una dimensión superior a un palmarés que ya contiene un Grand Slam, un oro olímpico, Masters 1000 y ATP Finals.
Petkovic cree que la oportunidad para Zverev «está definitivamente ahí»
Andrea Petkovic conoce perfectamente la trayectoria de su compatriota y considera que lo ocurrido durante los últimos meses no debe interpretarse como una simple racha de resultados. La exjugadora percibe un cambio profundo en su manera de competir y cree que puede tener consecuencias importantes a medio plazo.
«Creo que esa ventana de oportunidad está definitivamente ahí. Si Sascha continúa donde lo dejó en Wimbledon, la posibilidad existe absolutamente«, declaró Petkovic en Sport1. Eso sí, la alemana es plenamente consciente de la magnitud del desafío. Jannik Sinner y Carlos Alcaraz han establecido una nueva jerarquía en el circuito y poseen edad, nivel y ambición suficientes para mantenerse durante mucho tiempo en la pelea por los grandes títulos.

«Por supuesto, Sinner y Alcaraz seguirán marcando la pauta, así que será cualquier cosa menos sencillo», reconoció Petkovic, antes de profundizar en un aspecto especialmente interesante: la evolución que aprecia en el tenis de Zverev. «Al principio tenía la sensación de que el viejo y el nuevo Alexander Zverev estaban en pista al mismo tiempo. A medida que avanzó la temporada, el nuevo estilo de juego fue imponiéndose», explicó.
Andrea Petkovic considera que ha nacido un nuevo Zverev
Zverev siempre ha dispuesto de unas condiciones extraordinarias, pero durante buena parte de su carrera se le ha reprochado cierta tendencia a adoptar posiciones demasiado defensivas en momentos de máxima tensión. Su enorme servicio y la potencia de su revés contrastaban en ocasiones con una actitud conservadora que concedía la iniciativa a sus adversarios.
Petkovic cree que eso está cambiando. Roland Garros ofreció la recompensa definitiva en forma de su primer Grand Slam, pero fue su posterior actuación en Wimbledon la que terminó de convencerla de que la transformación puede ser permanente. «Wimbledon finalmente me demostró que ahora cree completamente en este juego. Esta ya no es una adaptación a corto plazo, sino su nueva identidad en pista. Es más maduro, más robusto y sabe perfectamente qué camino quiere seguir», aseguró.
La reflexión resulta especialmente relevante porque Zverev consiguió trasladar su excelente dinámica a la hierba, históricamente la superficie que mayores dificultades le había planteado. Alcanzar la final de Wimbledon inmediatamente después de proclamarse campeón en París ofrece la sensación de que Sascha ha encontrado una estabilidad competitiva que llevaba años buscando.
Zverev ya sintió el vértigo de tener el número 1 al alcance
Convertirse en número 1 no es una aspiración nueva para Zverev. Ha sido uno de sus grandes objetivos durante años y ya hubo momentos en los que pareció disponer de una oportunidad real para conseguirlo. Sin embargo, nunca terminó de aprovechar esas ventanas.
Una de las más recientes se produjo el pasado año. La sanción de Sinner modificó considerablemente el escenario y Zverev encontró una ocasión magnífica para acumular puntos y aproximarse a la cima. Su decisión de disputar la gira sudamericana podía ayudarle en esa persecución, pero los resultados no acompañaron y posteriormente tampoco rindió al nivel esperado en los primeros Masters 1000 de la temporada.
Pareció sentir cierto vértigo cuando el objetivo dejó de ser una posibilidad abstracta para convertirse en algo tangible. La situación ahora es diferente. Zverev ya ha roto la barrera psicológica del Grand Slam y todo indica que compite con una liberación que antes no tenía.
Ahí puede encontrarse uno de los efectos más importantes de su título en Roland Garros. Sascha ya no tiene que responder constantemente a preguntas sobre cuándo ganará su primer major. Puede mirar hacia delante y perseguir otras metas desde una posición emocional muy distinta.
El número 1 en 2026 parece una quimera, pero Zverev puede empezar a acercarse
La realidad matemática obliga a moderar cualquier expectativa inmediata. Zverev se encuentra a alrededor de 5.000 puntos de Sinner, una diferencia demasiado importante como para pensar razonablemente en un cambio inmediato al frente de la clasificación. A ello se añade el esperado regreso de Alcaraz, otro candidato natural a ocupar el primer puesto.
La gira norteamericana ofrece cierto margen para recortar. Zverev defiende 900 puntos, mientras que Sinner protege 1.950 y Alcaraz, 3.000. El alemán podría aprovechar esa diferencia si mantiene su excelente dinámica y firma grandes resultados en los Masters 1000 y el US Open.

Pero incluso un verano extraordinario podría no ser suficiente. Zverev necesitaría combinar títulos propios con tropiezos importantes de Sinner para transformar rápidamente el panorama. Por eso resulta mucho más coherente interpretar 2026 como una aproximación al número 1, no necesariamente como el año en el que deba conquistarlo.
El objetivo inmediato debe ser recortar diferencias, consolidarse por delante de Alcaraz si consigue hacerlo y mantener durante toda la gira norteamericana la línea mostrada en Roland Garros y Wimbledon. Cada punto acumulado ahora puede adquirir un enorme valor cuando comience la próxima temporada.
Después del US Open aparece la gran oportunidad para que Zverev siente las bases del asalto al número 1
El escenario se vuelve mucho más atractivo para Zverev una vez concluya el US Open. Desde ese momento hasta el final de la temporada, apenas tendrá que defender 1.080 puntos, por lo que dispone de un margen de crecimiento muy importante.
Ahí puede encontrarse la verdadera oportunidad de Sascha en 2026. Los torneos asiáticos, los Masters 1000 del tramo final, los ATP 500 y las ATP Finals ponen en circulación miles de puntos. Una gran actuación durante esos meses permitiría al alemán incrementar notablemente su casillero y terminar el curso mucho más cerca de la primera posición.
No necesitaría alcanzar todavía a Sinner. Le bastaría con reducir sustancialmente la brecha y construir una puntuación que permanezca en su ranking durante buena parte de 2027. Ese colchón adquirido durante el otoño podría permitirle iniciar la próxima temporada con una perspectiva completamente diferente.
La cuestión adquiere todavía más interés porque Zverev deberá demostrar que Roland Garros y Wimbledon no fueron únicamente dos semanas excepcionales, sino la instauración de un nuevo estándar. Si mantiene durante meses esta versión más agresiva, madura y estable que identifica Petkovic, su escaso volumen de puntos a defender después de Nueva York constituye una oportunidad magnífica.
El 2027 puede ser un año clave en la carrera de Zverev
Ese es el contexto en el que las declaraciones de Petkovic adquieren todo su sentido. Zverev no necesita ser número 1 este año para demostrar que tiene opciones reales de conseguirlo. Necesita terminar 2026 habiéndose acercado lo suficiente como para convertir la primera posición en un objetivo alcanzable durante la siguiente temporada.
Sinner y Alcaraz continúan siendo los grandes obstáculos. Son más jóvenes, han demostrado una capacidad extraordinaria para ganar Grand Slams y parecen llamados a marcar una época. Zverev necesitará una regularidad excepcional para competir contra ellos durante 52 semanas, algo muy diferente a derrotarlos en un torneo concreto.
Pero Sascha también parece haber entrado en una etapa distinta. A sus 29 años posee experiencia, un físico privilegiado cuando las lesiones le respetan y un tenis que Petkovic considera más completo y decidido que nunca.
Alcanzar el número 1 supondría una guinda extraordinaria. Zverev podría reunir en su currículum tres hitos reservados a una élite reducidísima: campeón de Grand Slam, oro olímpico y número 1 mundial. Después de tantos años persiguiendo el primero de ellos, París puede haber liberado al alemán para ir a por el siguiente.
La distancia actual respecto a Sinner hace que imaginar un sorpasso inmediato resulte prácticamente utópico. Pero el ranking también se construye con meses de antelación. La gira norteamericana puede permitirle aproximarse y el enorme margen que tendrá después del US Open ofrece una oportunidad magnífica para acumular puntos. 2026 puede ser la preparación; 2027, el verdadero asalto al número 1.