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Un evento cuya meta parece difícil de descifrar, que puede ser malinterpretado por muchos, pero que genera un interés mediático y un show de repercusiones económicas muy positivas. Así se puede definir la Batalla de los Sexos planteada para este 28 de diciembre entre Aryna Sabalenka y Nick Kyrgios, pero ¿qué sucedió en anteriores enfrentamientos entre una jugadora y un jugador?
Corren buenos tiempos para igualdad de género en el tenis, deporte situado a la vanguardia desde hace años en la lucha por los derechos de la mujer y la equidad salarial. Aún queda camino por recorrer, con numerosos aficionados que miran con desdén el tenis femenino y banalizan el espectáculo que ofrece. Da la sensación de que la Batalla de los Sexos en la que Aryna Sabalenka se medirá a Nick Kyrgios puede tener como meta abrir los ojos de esas personas y revalorizar el tenis femenino, aunque nada va antes que el show y un circo mediático de dudoso buen gusto.
Ha habido 5 partidos entre una mujer y un hombre en el tenis ante del duelo entre Sabalenka y Kyrgios
Esto no siempre fue. Hubo un tiempo en el que un duelo tenístico entre una mujer y un hombre tenía objetivos reales y de gran importancia. La primera vez que se vio algo así fue en el año 1973, cuando el exjugador Bobby Riggs, a sus 55 años, trataba de minusvalorar el tenis femenino, que estaba embarcado en la lucha por hacerse profesional y ganar derechos como los que ya tenían los hombres, con la Era Open arrancada en 1968 y el circuito ATP en marcha. Retó a Margaret Court y venció por 6-1 6-2 a la australiana, que no llegaba en su mejor momento tras dar a luz unos meses atrás.
Lo que se generó tras ese enfrentamiento y el peligro de que fuera un freno para la gestación de la WTA, hizo que Billie-Jean King, la gran líder del movimiento feminista en el tenis, retó a Bobby Riggs a otro partido, que movió unas cantidades económicas desorbitadas y se generó una atención mediática enorme. Llegó a hacerse una película sobre esta historia y la estadounidense, a sus 30 años, venció en tres mangas (6-4 6-3 6-3), no sin que hubiera polémica por sospechas de que Riggs apostó en su contra para perder, ya que tenía problemas económicos.

Independientemente de eso, fue un impulso enorme para la formación de la WTA y el tenis femenino. Hubo que esperar muchos años, concretamente hasta 1992, para ver otro enfrentamiento entre hombre y mujer. Esta vez fueron Martina Navratilova y Jimmy Connors los protagonistas, disponiendo el estadounidense de un solo saque y pudiendo jugar Martina con el pasillo de dobles, aunque en todo momento obvió esa ventaja y jugó como si de un partido normal se tratara. Se impuso Connors por 7-5 6-2, a sus 40 años, ante una Navratilova que contaba 35 y que dio la cara.
El único triunfo fue el de Billie-Jean King, ante un Bobby Riggs de 55 años
Apenas seis años después, en plena fiebre por el surgimiento de las hermanas Williams, estas plantearon en Australia un duelo ante el 203 del mundo, el germano Karsten Braasch. Buscaban demostrar que, con su potencia y superioridad respecto a sus rivales, estaban capacitadas para competir ante hombres. Sin embargo, el alemán ganó 6-1 en el primer set a Serena y 6-2 en el segundo a Venus. La propia Serena se mostró sorprendida de la superioridad de su contrincante, afirmando que había pegado golpes que serían ganadores ante cualquier jugadora, pero que Braasch los devolvía con facilidad.

El único precedente de un duelo oficioso entre un hombre y una mujer en el siglo XXI, fue el que disputó Mirra Andreeva, cuando tenía 16 años, frente al 1.145 del mundo, Yanis Ghazouani Durant. El francés fue avisado con pocas horas de antelación de que Kostyuk se había negado a jugar contra Mirra, por la guerra entre Rusia y Ucrania, y le solicitaron que compitiera para que la gente que había comprado entradas disfrutara del espectáculo. Venció el galo por 7-5 6-2, cuando Andreeva era la 57 del mundo.
Resulta tan evidente afirmar que la diferencia en cuanto a potencia física es insalvable entre hombres y mujeres, como señalar que esto no debería opacar ni un ápice el gran espectáculo ofrecido por las mujeres. Nunca nadie pretendió señalar que pudieran competir de tú a tú con los hombres, siendo eso algo que no puede llevarnos a banalizar, minusvalorar o tratar con condescendencia el tenis femenino. Está por ver lo que sucede en la Batalla de los Sexos entre Aryna Sabalenka y Nick Kyrgios, así como las consecuencias que tiene en la opinión pública.