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Se acabó el culebrón. Arthur Fils no será de la partida en el próximo Open de Australia 2026, una ausencia destacadísima más después de la renuncia de Jack Draper. Dos palos importantes para los aficionados del tenis en el espacio de una semana: tanto el francés como el británico eran dos jugadores a los que el público deseaba volver a ver en una pista de tenis, maltratados por las molestias físicas y desaparecidos del circuito en los últimos meses… pero el regreso, en el caso de Fils, tampoco tendrá lugar en el mes de enero.
Las primeras señales aparecieron hace unas horas, cuando veíamos que el tenista galo se había bajado del torneo de Hong Kong, el que iba a ser su primer evento del 2026 y su vuelta al circuito tras una fugaz aparición por el Masters 1000 de Canadá. Sin embargo, en el mismo día, el francés decidió salir al quite y lanzar un vídeo documental en su nuevo canal de Youtube explicando de manera pormenorizada cuál ha sido el proceso tras su toma de decisiones en los últimos meses, cuándo y dónde se originó su actual lesión de espalda… y desvelando, claro, la noticia más importante: que no disputará el Open de Australia 2026, dejando en el aire su regreso al circuito.
«Hemos tomado la decisión, mi equipo y yo, de no disputar el Open de Australia. Sé que muchos de vosotros me esperábais de vuelta en Australia, pero es demasiado pronto. Hay muchas mejoras en mi recuperación, mi espalda jamás había estado tan sana, me siento bien y estamos trabajando duro, pero simplemente me he quedado un poco corto como para volver en Australia. Prefiero volver al 100% antes que hacerlo demasiado pronto», señalaba con tranquilidad un Fils que prefiere arrojar una luz positiva sobre su situación actual. Sus palabras y su expresión, con mucho sosiego, muestran a un Arthur que confía en el proceso llevado a cabo… pero que considera que una vuelta en Melbourne era todavía demasiado prematura.
«Me siento bien. Mi espalda está mejorando, tuve la mejor resonancia magnética de los últimos seis meses, así que, con sinceridad, ha habido progreso. Estamos entrenando bien, volviendo a explorar los límites en los entrenos. La gente no conoce todo el trabajo que hay detrás de una vuelta así, todas las horas en la pista y en el gimnasio para poder regresar en la mejor forma. Para hacerlo, y volver con salud, tengo que pasar por esto. Es un largo proceso, pero debo hacerlo. Lo más duro de esta rehabilitación es que debes tener paciencia. No es espectacular, no hay descubrimientos, es trabajo cada día, no parar. Lo que sí ha cambiado es la calidad de nuestro trabajo, la atención en los pequeños detalles. Volver demasiado pronto es fácil, pero para volver con fuerza necesito más tiempo. Ahora sé a dónde me dirijo», señala el galo, apuntando a una mejora clave en su metodología de trabajo para afrontar el 2026.
Fils desveló dónde se encuentra el origen de su lesión y señala un cambio vital para mejorar de cara a esta temporada
Todo se terminó de romper en el pasado Roland Garros, tras ese épico partido ante Jaume Munar, pero en este pequeño documental, el francés ha revelado en qué momento comenzó a sentir molestias en la espalda… y cómo las siguió arrastrando durante varios eventos hasta finalmente explotar en París. «Me lesioné en Miami, contra Zverev y sentí dolor en la espalda desde entonces. En Roma, de nuevo contra Zverev, volví a sentir un dolor realmente fuerte. La peor parte fue hacer mi maleta, era incapaz de hacerla por el dolor que tenía. Después, el médico me dijo la realidad: tenía una fractura por estrés en la parte baja de mi espalda, y me preguntó si quería jugar Roland Garros. Decidí jugarlo. Me dije a mí mismo: ‘Es Roland Garros’. Había jugado bien allí, venía en un buen estado de forma… no quería parar», señala Arthur mientras su padre le reafirma, señalando que es un competidor nato y que pocas cosas le hacían más ilusión. Fue una decisión, claro, que acabó siendo verdaderamente costosa.

«El médico me comentó que la lesión no debería agravarse. Hicimos un pequeño pacto con él: me decía que si llegaba a un punto en el que necesitaba tomar antiinflamatorios, tenía que parar. En mi primer partido, contra Jarry, comencé a sentir pequeñas molestias en mi espalda. Contra Munar, sin embargo, fue horrible. Me dolía muchísimo. No podía más, así que me tomé una pastilla. Sabía que no iba a poder jugar el próximo set… pero tenía que ganar, así que lo saqué adelante, con valentía y coraje», comenta con tranquilidad el francés.
Desde entonces, las noticias fueron de mal en peor: la lesión en la espalda empeoró más allá de lo que los primeros pronósticos indicaban, y su vuelta al circuito, en Canadá, fue insatisfactoria. Su equipo atisbó que el cuerpo de Arthur se encontraba en un muy mal estado de forma y decidió finalizar ahí la temporada, explorando diferentes vías para devolver a su espalda un buen estado de salud. Todo eso conllevó visitas a diferentes doctores, un gran bloque de trabajo físico y kinesiología, y muchísima paciencia… además de grandes cambios en la preparación física y una renovada actitud y filosofía en la que no existe la precipitación.
«No estoy verdaderamente preocupado, porque las lesiones forman parte de la vida de los deportistas. Voy a tomarme el tiempo que me tenga que tomar: tengo 21 años, todavía me quedan en torno a 10 o 15 años de carrera, esto no es un sprint. Ahora tengo mucho más cuidado a nivel médico: he empezado a trabajar con una nutricionista, que está conmigo 24/7 y ha preparado un plan específico para todos los días de la semana. Es un plan detallado con todo lo que debo comer y cuándo hacerlo». ¿El objetivo? Bajar su peso y reducir el porcentaje de grasa corporal, lo que debería llevar a una mejor forma física, menos estrés por todo el cuerpo y, por tanto, menos probabilidades de sufrir lesiones en la espalda.
«Ahora todo está regulado. He perdido mucho peso. También estoy trabajando con chefs, con gente que sabe de cocina, sumando muchas nuevas voces para que mi proyecto crezca. Creo que ahora voy por el camino correcto, así que debo continuar por ahí». Así pues, los objetivos para este 2026, a pesar de este primer bache inicial, son claros: conquistar las metas en las que el francés siempre ha creído. «Sé que soy capaz de hacerlo mejor de lo que ya lo he hecho. Con todo el esfuerzo que estoy poniendo, sé que puedo ganar grandes torneos, mejores que los ATP 500 que ya he conquistado. Mi objetivo es llegar hasta el final en todos los torneos, sé que soy capaz, y ahora debo demostrármelo a mí mismo. Siempre dije que quiero ser el número uno del mundo y ganar Grand Slams: ahora, tras lo que he vivido, hay un significado mayor detrás de esa frase». Un aviso a navegantes en mitad del temporal. Te esperamos, Arthur.