Noti- Deporte: Cómo los Boston Celtics siguen ganando sin Jayson Tatum

12 de mayo de 2025, quedan 3 minutos y 6 segundos para acabar un partido que los Boston Celtics tienen perdido ante los New York Knicks. En una acción como otra cualquiera Jayson Tatum aparentemente pierde el equilibrio y se cae sobre el parqué del Madison Square Garden. Esa secuencia que culmina con una bandeja sin oposición de OG Anunoby acabará grabada en la retina de los aficionados verdes como uno de los momentos más cruciales en la historia verde, que no es decir poco. 

Ese instante y sus consecuencias posteriores, la rotura del tendón de aquiles derecho de Tatum, transformaron por completo el camino de los Celtics. Sí, la reformulación del proyecto iba a producirse remontasen o no a los Knicks, ganasen o no el segundo anillo seguido. Las nuevas reglas conducían a Brad Stevens a romper la plantilla. Pero aquello aceleró el proceso y en un abrir y cerrar de ojos Jaylen Brown, Derrick White y Payton Pritchard se quedaron solos en la habitación mirándose el uno al otro como en un spaghetti western, esperando a ver quién sería el siguiente en caer.

Salieron muchos y llegaron otros, la mayoría perfectos desconocidos en busca de una oportunidad o un inicio, como Hugo González. 

La práctica totalidad de los analistas y aficionados coincidían en el carácter transicional de la actual temporada. Como una calma chicha a la espera de que Tatum retornase cuando fuese seguro. 

Pero Joe Mazzulla tenía otros planes

El genuino técnico vio la plantilla como un lienzo en blanco, como una oportunidad de empezar de cero con un equipo que no traía la mochila del extinto proyecto ideado para Udoka. Estos iban a ser sus Celtics y quiso dejarlo claro desde el primer día, con una pretemporada que sirvió como una clara demostración de por dónde iban a ir los tiros.

«Ni siquiera juego en un equipo de baloncesto. Juego en un equipo de atletismo”, aseguró Jaylen Brown tras los primeros días de concentración. “El training camp ha sido una locura. Sin faltas. Ha sido como jugar en la jungla. Ha sido una locura».

Mazzulla mandó un mensaje al grupo: aquí nadie descansa y vamos a ser un equipo incómodo.

Con 33 partidos consumidos de la temporada 2025-26 los resultados para los Boston Celtics no pueden ser mejores dado el contexto. Un 63,6% de victorias, a menos de 4 partidos de la punta de la Conferencia Este y ocupando el último cajón del podio de su lado del cuadro. ¿Su situación en este punto exacto el pasado curso? No muy diferente, un 72,7% de triunfos y a 5 duelos de unos históricos Cavs. 

Todo ello con el mejor ataque de toda la NBA, la 10ª mejor defensa y apenas 3 derrotas en 13 partidos desde el 1 de diciembre

Pero, ¿qué ha cambiado en los Celtics para estar siendo capaces de mantenerse en la élite de la NBA tras perder a Jayson Tatum, Al Horford, Kristaps Porzingis y Jrue Holiday? Es momento de analizarlo.

Simplifica y vencerás

Uno de los puntos que ha definido a los Boston Celtics desde que Joe Mazzulla fue ascendido a técnico jefe de la franquicia ha sido la apuesta por un sistema ofensivo basado en dividir y doblar. Esto consiste en poner una gran presión sobre la pintura rival con el objetivo de hacer colapsar su defensa y que intervenga su plan de ayudas. En función de la respuesta de estos el reparto de lanzamientos hace que haya más triples a pies quietos o bien un alto volumen de bandejas. 

Una de las consecuencias de esta filosofía ofensiva, además de un alto número de triples, es que el concepto de manejador queda algo diluido por la propia dinámica del juego. Algo que significa, a grandes rasgos, que todos pueden botar, que todos pueden atacar al aro, que todos pueden ser protagonistas en cierta medida. 

Los cambios producidos en la plantilla pusieron en cuestión la continuidad de esta visión. Fundamentalmente porque el talento se había reducido así como la capacidad para generar ventajas sobre bote que dieran lugar en una acción de lanzamiento propicio. Lejos de buscar implementar una nueva filosofía, modificar completamente las bases de lo establecido, Mazzulla ha apostado por preservar la esencia de lo construído, solo que reduciendo el número de variables que intervienen. 

Los Celtics son el tercer equipo que más botes da por balón que un jugador toca (2,62), los que más retienen el balón con 3,25 segundos por toque y, sin embargo, el 5º equipo más eficiente por recepción de toda la NBA, con 0,29 puntos por touch.

¿En qué se traducen estos datos? Bajo volumen de pases, pocas asistencias, pero conexiones de alta calidad, siendo el cuarto equipo que más puntos genera tras pase de canasta de la competición. El 53,8% de sus puntos son asistidos y así se entiende mejor que un total de 7 jugadores estén por encima del umbral de la eficiencia en el tiro exterior (36%): Luka Garza (47,1%), Jordan Walsh (45,1%), Josh Minott (44,4%), Baylor Scheierman (42,6%), Hugo González (39,5%), Sam Hauser (37,9%) y Anfernee Simons (37,6%). Y que los 3 que no pasan el corte en la rotación habitual (Brown, White y Pritchard) sean quienes más peso creativo tienen en el sistema.

Mazzulla ha sabido elegir bien cómo resolver una papeleta en absoluto sencilla sin que nada haya cambiado aparentemente. Los secundarios ejecutan un rol definido y despojado por completo de cualquier atisbo de libertad, pues su granito de creatividad lo darán en defensa. Mientras, los tres ejes del ataque campan a sus anchas con un espaciado que les impulsa a ser los protagonistas de su propia película.

Así se explica cómo los Celtics han pasado de ser un conjunto promedio en tiros en la media distancia la temporada pasada (17º) a ocupar la 3ª posición en volumen (12,3) y la 6ª en acierto (44,8%). 

Han cambiado los actores, pero no el fondo. 

El paso adelante de Jaylen Brown

La carrera de Paul Pierce tras su retirada deportiva no ha sido ni la más elocuente ni la más lúcida, de eso no cabe duda. No obstante, de vez en cuando deja declaraciones con cierta profundidad y que albergan parte de razón.

“Todo el mundo habla de Cunningham, de Wemby, de Shai y Jokic, lo entiendo pero este chico [Jaylen Brown] necesita algún tipo de reconocimiento. Está anotando 30 puntos de manera constante y debería estar en la conversación [por el MVP]», dijo el MVP de las Finales de 2008 recientemente.

Si bien la razón que subyace a la afirmación de Pierce probablemente no tenga que ver con un odio generalizado contra los Celtics como afirmó, no es menos cierto que la temporada de Jaylen Brown está siendo sobresaliente.

Desde el comienzo de su trayectoria ha tenido que soportar dudas constantes y una comparativa injusta con Jayson Tatum. Su nombre ha estado siempre en rumores de traspaso, tanto en horas bajas como en los momentos álgidos del proyecto. Y cuando más sentido tendría para todas las partes buscar una salida, el MVP de las Finales de 2024 ha respondido con la mejor versión individual posible. Y lo más importante, está sirviendo a los Celtics para ser aspirantes en una Conferencia Este abierta.

29,5 puntos, 6,4 rebotes, 5,0 asistencias, 1,1 robos y lanzando al 50,3% en tiros de campo. La lista de jugadores en la historia de los Celtics capaces de lograr un 29-5-5 se reduce a dos: Jaylen Brown y Larry Bird (1987-88).

Esta simplificación estadística sirve para dimensionar el verdadero nivel de un Brown que lidera la NBA en tiros de dos por encima de cualquier otro jugador con 15,9. Y lo más relevante es que lo está consiguiendo con casi un tercio de sus lanzamientos desde la media distancia y una precisión de absoluta élite (48,6%).

Solo Shai Gilgeous-Alexander, James Harden y Luka Doncic están logrando ser más determinantes en acciones de aclarado que la estrella de los Celtics, quien ha incrementado en un 32,8% de su producción anotadora cambiando su carta de tiro y convirtiéndose en la principal referencia de los suyos.

¿Y qué pasa con la defensa?

La propuesta ofensiva desplegada por los Celtics en las dos anteriores campañas bajo las órdenes de Mazzulla no dejaba mucho margen a poder mantener un alto nivel defensivo durante periodos prolongados. La exigencia física y la propia deriva del juego conducía irremediablemente a un frenesí donde el oponente acababa sucumbiendo al estilo de Boston o adaptándose a él para desgracia verde.

Los integrantes de los Celtics se han convertido en los perros de presa de Joe Mazzulla. Una serie de competidores incansables a nivel defensivo que se van solapando el uno al otro con un perfil físico bastante parejo y que les ha impulsado hasta la posición que ocupan actualmente. 

En términos generales, los de Mazzulla han conseguido colocarse como el tercer equipo que menor acierto concede a sus oponentes (44,9%), fundamentalmente por su control de la pintura (41,8%). Algo que convierte a Boston en uno de los conjuntos más incómodos de toda la competición.

Redefiniendo la nueva NBA

La propia dinámica competitiva y normativa de la NBA siempre ha penalizado las medianías, los equipos mediocres, que no van ni hacia arriba ni hacia la lotería. Una dinámica que se ha vuelto incluso más extrema al calor del vigente CBA que disuade a los equipos malos y caros de ocupar una de las dos categorías durante mucho tiempo.

La lógica invitaba a pensar que los Celtics seguirían un camino parejo al de los Indiana Pacers esta temporada, carentes de su estrella y sin forzar en exceso a sus nombres principales. Nada más lejos de la realidad. 

Estos Celtics son la prueba tangible de que no existen las temporadas de transición. Que la NBA se rige por el ahora y el hoy y que el futuro solo es una campaña de marketing que poco o nada tiene que ver con lo que sucede sobre la cancha.

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