Está claro que Dani Mérida no está de paso por Montreal. El español se ha instalado en los cuartos de final del Masters 1000 canadiense después de superar este domingo, con mucha autoridad, a Tallon Griekspoor (6-3, 6-1) en una actuación que volvió a confirmar que su tenis está preparado para competir mucho más arriba. Cuarta victoria consecutiva para el madrileño, primera vez que alcanza los cuartos de final de un Masters 1000 y una nueva página en una temporada que empieza a adquirir dimensiones extraordinarias.
Hoy Mérida fue mejor prácticamente en todo. Más completo, más variado, más sólido y, sobre todo, mucho menos previsible. Frente a él apareció un Griekspoor incapaz de encontrar respuestas, empeñado durante buena parte del encuentro en buscar el saque-volea como vía de escape, pero sin encontrar el acierto necesario para que la fórmula funcionara. Cada subida a la red parecía una invitación para que Mérida encontrara el hueco, y cada intercambio terminaba evidenciando la diferencia de sensaciones entre ambos.
El español no necesitó hacer nada extraordinario para dominar. Precisamente ahí estuvo la grandeza de su partido. Jugó con paciencia cuando tocaba, aceleró cuando encontró la oportunidad y mezcló alturas, direcciones y ritmos para desarmar a un rival que terminó viéndose superado prácticamente en todo momento. Griekspoor buscaba soluciones, pero enfrente tenía a un jugador con muchas menos fisuras.
Mérida le mete otro bocado al ranking: de empezar el año 165º a mirar al top40
Lo que está haciendo Mérida en Canadá obliga a cambiar ya el discurso. No se trata únicamente de una semana brillante ni de una aparición puntual en un gran escenario. Son cuatro victorias consecutivas en un Masters 1000, suficientes para colocarle virtualmente dentro del top40 del ranking mundial. Y el dato adquiere una dimensión todavía mayor al recordar que comenzó el curso siendo el número 165 del mundo. La progresión resulta difícil de asimilar. De estar fuera del top150 a codearse virtualmente con los cuarenta mejores del planeta en cuestión de meses. De descubrir el circuito grande a convertirse en uno de los nombres propios de Montreal. Y todavía no ha terminado.
En cuartos de final le espera el vencedor del duelo entre Learner Tien y Thiago Tirante, otro cruce que vuelve a abrirle una oportunidad enorme para seguir avanzando. Pero a estar alturas ya no hay necesidad de pedir permiso, Mérida está demostrando que pertenece a este escenario. Y por si fuera poco, el tenis español todavía tiene otra carta en la parte baja del cuadro: Rafa Jódar. El de 19 años sigue vivo en Montreal y mantiene abierta la posibilidad de que la aventura canadiense termine convirtiéndose en una pequeña fiesta del tenis español. Mérida ya está entre los ocho mejores, aunque lo verdaderamente sorprendente es pensar que quizá todavía no hayamos visto su techo.