Quinta final de Masters 1000 para un Andrey Rublev al que le ha cambiado la cara en solo una semana. Llegó al Mutua Madrid Open con cuatro derrotas seguidas y sin victorias en casi dos meses. En apenas nueve días, el ruso disputará un gran título y jugando un tenis de absoluta confianza.
Sensaciones
Estoy realmente feliz de estar en la final. No me lo esperaba. Siempre había deseado llegar lejos aquí y ahora estoy en la final. No me gustaba jugar en altitud porque le pego muy duro a la bola, me gusta ser agresivo, y con altitud eso no es fácil. No puedes jugar suelto. Aquí no es tan alto, todavía controlas un poco la pelota.
Problemas de lesiones en compañeros como Sinner, Alcaraz o Medvedev
Siempre que saltas a una pista, para entrenar o jugar, hay un riesgo. Entrenando ya vas con mucha intensidad, por lo que siempre hay riesgo. Creo que todo depende del momento. Cuando te sientes bien, físicamente también te sientes bien y hay menos opciones de que te pase algo. Cuando estás cansado o las cosas no te van bien, tienes problemas con tu cuerpo. Cada tenista es responsable de sí mismo y sabe dónde debe empujar más o menos.
Qué le parecen los torneos de dos semanas
Hay cosas que me gustan y cosas que no. Me gusta el hecho de tener un día de descanso y poder recuperarme un poco físicamente para el domingo. Mentalmente sí es más duro, porque necesitas estar a full durante dos semanas, no solo una. Al final de las dos semanas te sientes un poco más cansado mentalmente que en los eventos de una semana. Hay cosas buenas y malas.
Cómo ha pasado de una semana a otra de no ganar partidos a una final
Así es este deporte. Aquí, tenemos grandes torneos a menudo. En otros deportes, tienes que esperar meses para ello. De esa forma, si no lo haces bien en un torneo, no tienes que esperar tanto.El tenis es verdad que mentalmente es muy duro, pero cada semana tenemos una nueva oportunidad. Las temporadas son largas y es normal que haya subidas y bajadas. Lo bueno de bajar mucho es que puedes subir fácil.
Si lo de Dubái le cambió
Ya tuve muchos avisos en mi vida donde vi que debía estar más calmado. No solo en Dubái, en otros sitios ya estuve cerca de hacer algo no muy bueno y tuve suerte de que todo fue bien. Me gusta pensar que estoy aprendiendo, no solo por los avisos, sino por mí mismo sin importar las situaciones por las que he pasado.