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El circuito ATP afronta una etapa de transición y relevo generacional. Es momento de brillar para muchos nombres jóvenes que aprovechan la ausencia de un líder sólido, un panorama que se ha agudizado debido a dos claras circunstancias: la sanción de tres meses a Jannik Sinner, el encargado de tomar el rol de jerarca en el último año, y la irregularidad de Carlos Alcaraz, el príncipe destinado a ser rey que aún deja a repartir buenas porciones de la tarta. Apareció Jack Draper en Indian Wells… y este Miami Open 2025 nos ha encumbrado a Jakub Mensik como la nueva sensación del circuito.
A diferencia del caso del británico, que ya había pisado el top-20 y venía de varios meses continuados de buenos resultados, la irrupción en tierras estadounidenses de Mensik ha pillado a más de uno con el pie cambiado. Por su juventud (apenas tiene 19 años), por su templanza y seriedad en los momentos clave (no titubeó ni cuando se acercaba el primer título de su carrera) y porque el salto en su progresión ha sido galáctico, sin resultados previos que avisaran de la revolución que estaba por llegar. La regularidad y seguridad de sus pisadas previas contrastan claramente con la eclosión de esta última semana y media, donde hemos visto una monstruosa versión del centroeuropeo.
Un saque para dominarlos a todos. Quizás esta sea la lectura que muchos extraigan del tenis de Mensik: es el golpe que le aporta mayores dividendos, el que aparece en los momentos complicados y con el que firma números impresionantes. Mayor número de aces, casi un 60% de primeros que no vuelven… las estadísticas encumbran al servicio del checo al top-5 de saques de la actualidad, palabras mayores. Jakub, sin embargo, es mucho más que saque: su balance perfecto de 7-0 en tiebreaks esta semana ensalza a un tipo con hielo en las venas, capaz de manejar la tensión con la calma de los veteranos, poseedor de esos intangibles a nivel mental que te acaban llevando a lo más alto.
¿CUÁL ES EL TECHO DE MENSIK?
Por no hablar, claro, de un revés que es una verdadera joya, con el que tiene una facilidad pasmosa para cambiar al paralelo y que aguanta todo tipo de situaciones. Incluso la movilidad cumple con creces lo que se puede exigir a un tipo de semejante altura: en resumen, Mensik puede convertirse en una especie de evolución al molde de tenista ‘Zverev/Hurkacz’, con peor derecha que revés, un saque definitivo y un desplazamiento lateral exageradamente bueno para jugadores de su talla.
Ahora, claro, es momento de hacerse preguntas. El precoz éxito de Mensik recuerda en cierto modo al camino de Holger Rune en París-Bercy 2022: una final perfecta ante su ídolo, un camino lleno de minas que desactivó sin problemas, un desembarco en la élite a la sombra mediática de perfiles más ‘marketinianos’ (Alcaraz y Fonseca) y una pregunta en el aire ante la que existen dos vertientes: ¿hasta dónde puede llegar Jakub?
A diferencia del danés, sin entrar en potencial tenístico, sí parece Mensik un tipo más dispuesto a respetar los tiempos. A no correr antes de andar. Con los pies en la tierra para saber que el camino es muy largo, que el circuito ATP está más abierto que nunca y que sus 19 años hablan de un jugador en constante aprendizaje y formación. Sería irresponsable pedirle al checo que brille, de golpe, en los grandes escenarios. Todo lo que hemos visto en su evolución hasta ahora nos habla de un tipo que respeta los tiempos, que responde bien ante los traspiés y que aún tiene un margen de mejora enorme en el panorama físico, un posible hándicap en los Grand Slams que le podría convertir en receptor de críticas.
De cómo responda a las derrotas Mensik dependerá su techo en meses venideros. El potencial está ahí, quizás es demasiado pronto para hablar de un múltiple campeón de Grand Slam, pero hay materia prima para llegar a la élite y formar parte de los candidatos a los grandes títulos. Sin embargo, su temprana eclosión en un horizonte cambiante no debe acelerar su progresión: este 2025 debería arrojarle derrotas duras, preparándole para la exigencia física y mental de los grandes escenarios mientras progresa adecuadamente en todas las plazas del circuito. No tengan prisa ni quemen a la próxima ‘gran joya’: las prisas, ya saben, nunca fueron buenas consejeras. Disfruten de un animal… pero sin colocar la insalvable losa de las expectativas tan pronto. Ni él ni su tenis lo agradecerán.