Después de ganar los cinco primeros Masters 1000 de la temporada, el cuerpo de Jannik Sinner le ha impedido presentar batalla en los torneos de Canadá y Cincinnati. Su rodilla le ha pedido un tiempo extra, aunque ahora lo que no tiene el italiano es precisamente eso, más tiempo. Su principal objetivo ahora mismo es llegar al US Open en plenas facultades.
La decisión anunciada esta misma tarde supone renunciar a uno de los últimos grandes ensayos antes del último Grand Slam del año, pero responde a la voluntad de no acelerar un regreso que todavía no considera seguro. “Después de consultar con los médicos y mi equipo, tengo que anunciar que me veo obligado a retirarme del Masters 1000 de Cincinnati”, explicó Sinner en sus redes sociales con mucho dolor. “Mi rodilla derecha me está dando algunos problemas y, aunque hemos trabajado duro con mi equipo médico, tengo que aceptar que todavía no estoy preparado para competir”.
Más tiempo para la rodilla
El italiano había valorado inicialmente la posibilidad de desplazarse a Ohio para defender la final que disputó allí el año pasado, pero la evolución de las molestias llevó finalmente a cambiar de planes. Después de ser examinado por el fisiatra Andrea Melegati en Milán, Sinner comenzó un tratamiento con ondas de choque que continuará durante los próximos días en Turín. La prioridad es reducir la inflamación y completar el proceso de recuperación sin añadir estrés a una zona que, según la información publicada por La Gazzetta dello Sport, no presenta daños estructurales.
La renuncia a Cincinnati también le permitirá disponer de más tiempo para preparar el US Open, aunque la pregunta a estas horas es si será o no suficiente. La previsión actual es que Sinner pueda viajar a Estados Unidos después de cumplir 25 años, el próximo 16 de agosto, y establecerse directamente en Nueva York. Allí tendrá varios días para volver a probarse sobre la pista dura, recuperar sensaciones y adaptarse a las condiciones de Flushing Meadows, especialmente al calor y la humedad.
Sinner, campeón de Wimbledon hace apenas unas semanas, tenía previsto disputar en Cincinnati su primer torneo desde aquel triunfo, pero ahora el calendario cambia por completo, confirmando que la vida no siempre tiene los mismos planes que planteamos nosotros. “Estoy muy decepcionado por no poder jugar en Cincinnati, así que ahora me concentraré por completo en la preparación para el US Open”, reconoció el italiano con madurez.