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Roger Federer vuelve a ser protagonista gracias a una conversación entre dos de las voces más reconocibles del tenis estadounidense. Mary Carillo recordó su relación con el suizo durante una charla con Andy Roddick en el podcast oficial Served.
La periodista, que compartirá entrada con Federer en el Salón de la Fama Internacional del Tenis, repasó algunas de sus experiencias cubriendo al que considera uno de los jugadores más difíciles de describir de la historia. La conversación giró alrededor de su talento, su personalidad y esa capacidad para convertir cada partido en algo mucho más grande que un simple encuentro de tenis.
“Intentar describir quién es y qué puede hacer en una pista… te quedas sin palabras. No solo por lo que hace y cómo lo hace, sino por cómo te hace sentir”, explicó Carillo cuando Roddick le preguntó por la dificultad de narrar el tenis de Federer. Una sensación compartida por el propio estadounidense, que durante años sufrió al suizo desde el otro lado de la red y que ahora tendrá la oportunidad de ingresar junto a él en el Salón de la Fama.
La periodista recordó entonces una de sus primeras entrevistas individuales con Federer. El suizo todavía era muy joven, aunque, según Carillo, ya mostraba una personalidad perfectamente reconocible. Durante aquella conversación, decidió preguntarle directamente si era consciente de la belleza de su tenis.
“Le dije: ‘¿Sabes lo bonito que es tu juego?’. Y él respondió: ‘Sí’. Y se rio un poco”, relató. Pero la conversación no terminó ahí. Carillo quiso saber si aquella belleza era algo buscado deliberadamente por el suizo. “Entonces le pregunté: ‘¿Intentas hacerlo bonito?’. Y dijo: ‘Sí’”.

La respuesta provocó las risas de Roddick, pero también resumió, en opinión de Carillo, la esencia de Federer. El suizo no necesitaba fingir que no era consciente de su talento ni refugiarse en una falsa modestia. Sabía perfectamente quién era y qué había conseguido. “Sabía exactamente lo que era, lo importante que era para el tenis, pero no era un capullo por ello”, explicó la periodista.
Roger Federer siempre fue consciente de su clase
Carillo insistió en que Federer nunca necesitó negar su propia grandeza para parecer humilde. “No hay falsa modestia. Si le dices: ‘Eras muy bueno’, él te responde: ‘Sí, era muy bueno’. No lo va a negar por el simple hecho de negarlo”, añadió.
Roddick también destacó la extraordinaria coherencia entre la personalidad del suizo y su estilo de juego. “Nunca he visto a un atleta cuyo estilo de juego refleje tanto su personalidad”, señaló. Para el estadounidense, Federer mantuvo además una identidad prácticamente intacta durante toda su carrera, desde sus primeros años hasta su retirada. “Roger era muy cercano, pero su tenis no era relatable”, explicó Roddick. A diferencia de otros referentes, como Jim Courier, cuyo juego podía analizarse e imitarse desde una perspectiva más terrenal, Federer parecía estar fuera del alcance de cualquier jugador normal.
Quizá por eso, cuando Carillo intentaba describirlo, prefería dejar que el propio suizo hablara con su raqueta. “Más a menudo que no, simplemente dejaba que jugara”, reconoció. Porque en el caso de Roger Federer, a veces las palabras no estaban a la altura de lo que ocurría en una pista de tenis.