Streaming Australian Open Asia-Pacific WC en directo
🎾 Maximus Jones vs Sho Shimabukuro
- Entra aquí y regístrate en Bet365
- Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
- Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365
Pasado ya oficialmente un año desde que colgara la raqueta, Rafa Nadal se sienta con Jorge Valdano en el programa de Movistar+ Universo Valdano para hablar con una perspectiva diferente sobre todo lo vivido en las pistas. El extenista español confiesa que llegó al final ya sin nada en el tanque.
Han sido 12 meses sin Rafa Nadal en el circuito, un periodo que ha hecho más real esa transición entre las generaciones y el adiós a un Big 3 al que Novak Djokovic se le resiste. Pasado ya algún tiempo sobre su retirada en la Copa Davis en Málaga, el propio Nadal habla en primera persona sobre sus experiencias.

Rafa Nadal y su relación actual con el tenis
«Jugué 45 minutos con Eala, me pidieron para jugar y yo encantado. Si no tengo que correr, bien. A través de la academia sigo implicado y veo lo que me apetece ver. No sigo el día a día como antes. Ahora veo los partidos o momentos que me apetecen ver».
La adrenalina del tenis, irremplazable
«Gané tranquilidad, en el sentido de que, de alguna manera, no sientes esa responsabilidad diaria de tener que rendir. A veces rendir en unas condiciones no aptas. Eso, a nivel humano, personal, te va desgastando y terminas siendo no todo lo feliz que debería ser alguien como yo. Lo malo, al final se ha terminado una etapa que ha sido excepcionalmente bonita para mí, emocionante. Se ha ido algo que realmente me ha apasionado, que es competir al más alto nivel. Esa adrenalina, son cosas que se quedan ahí para siempre.
Yo creo que lo sustituyes por otras muchas cosas en la vida que pueden ser mejores en muchos sentidos, pero eso que se encuentra en el deporte es difícil de encontrar en otro lado».
La retirada de Rafa Nadal
«Pasé por el respeto que tienes que tener al cambio. Todos los cambios en la vida, como mínimo, te tienen que generar algún respeto a cómo vas a reaccionar ante una nueva realidad, ante una vida que va a ser distinta a lo que estás acostumbrado hacer no solo 20 años de carrera profesional, sino desde que tienes 10 años. El deporte y el tenis ha sido a lo que me he dedicado en plenitud.
Estaba preparado porque apuré mis opciones hasta el final. El hecho de haber apurado hasta el final todas las opciones reales que tenía de seguir compitiendo al nivel que a mí me hubiera gustado seguir compitiendo me dio el convencimiento y la tranquilidad de terminar en paz y convencido de que era la decisión que tenía que tomar porque no había más. El tanque estaba ya sin nada».
La fase antes del adiós
«No guardo ningún tipo de mal recuerdo sobre esta etapa. Hay gente que, como es lógico, pensaba que lo debería haber dejado antes, que no tenía sentido el final. Para mí sí que tenía un sentido: uno tiene que actuar en consecuencia a lo que uno es. Yo actué como tal. Intenté apurar mis opciones hasta que realmente no las había. A mí me gustaba lo que hacía.
Yo no me retiré por estar cansado de lo que estaba haciendo o sin la motivación necesaria. Yo me retiré porque el cuerpo no me daba para más. Yo seguía siendo feliz haciendo lo que hacía. En la operación me dijeron que tenía opciones de recuperarme totalmente de ello. Tenía que darme un tiempo prudencial para saberlo. Llegó un momento dado en el que me di cuenta que podía competir, pero no con eso al nivel que yo necesitaba para seguir. Llevé mi carrera al límite, lo más lejos que la podía llevar».
¿Trabajo o talento?
«Puedes tener el mayor talento del mundo y necesitas una capacidad de trabajo, disciplina y concentración en el tenis. En mi deporte, el talento es lo que te hace dar ese extra, pero una parte muy importante tiene que ser el trabajo. Con pasión y determinación adecuada, todo es un poco menos complicado. Si no, es muy difícil sortear todas esas dificultades que te va presentando la vida.
Los sacrificios son cuando uno hace cosas que no quiere hacer. En ese sentido, yo no he hecho grandes sacrificios. Yo he hecho grandes esfuerzos, pero sacrificios, poco. He disfrutado de lo que he hecho. Yo no he sentido que me haya perdido prácticamente nada en esta vida. He tenido una vida más o menos equilibrada, para nada obsesionada con ello. Siento que he hecho todo lo que un adolescente tiene que hacer para sentir que no has perdido una parte de tu infancia. He tenido tiempo para todo».
La relación de Nadal con el éxito
«Es verdad que mi éxito mediático llegó a finales de 2004, cuando ganamos la Copa Davis en Sevilla. Puedes tener un éxito mundial o uno más local. Mi evolución siempre estuvo ligada a tener éxito a distintas edades. Cuando llegó el éxito profesional, estaba preparado para asumirlo. Todo es nuevo, mucha intensidad, pero nunca perdí el foco en lo que yo era como persona».
La autoexigencia
«Le debo mucho a mi tío, que me hizo ser una persona enfocada. Me obligaba a estar con intensidad, disciplina y atención en cada entrenamiento. Si lo entrenas de pequeño, es fácil evolucionar de la manera adecuada. Me dejé ayudar siempre por todas las personas que he tenido a mi alrededor. Tenía la capacidad para asumir el reto de querer conseguir mis objetivos y darme opciones reales de luchar por ellos. Siempre tuve la determinación para seguir mejorando y para intentar mantenerme al más alto nivel. El más autocrítico siempre fui yo, el que puso el listón de exigencia más alto.
Hay veces que mi carrera se ha centrado en que era un gran luchador, que tenía una gran capacidad de concentración. Para mí es un halago que esto sea de esta manera. Puedes tener un gran físico y capacidad de trabajo, pero si el drive no va a donde tiene que ir, desgraciadamente… Hay una calidad tenística que necesitas para competir al más alto nivel».
Rafa Nadal y su mentalidad
«La gente se piensa que yo estaba perdiendo y seguía creyendo, pero no. Lo que no hacía era dejarme ir. Sabía que estaba perdiendo y pensaba que iba a perder, pero eso no me llevaba a no intentarlo. Yo trataba de encontrar soluciones permanentes. Se logra desde un entendimiento de lo que es el deporte. El deporte es intentar dar tu máximo aunque sepas que vas a perder. Lo que más me obsesionaba en mi carrera o lo que más me hubiera molestado siempre y que toleraba mal era si después de haber jugado un torneo volvía a casa con la sensación de no haber hecho todo lo que estaba en mi mano para que las cosas fueran bien.
Yo intentaba buscar soluciones más que pensar en el resultado. Pensaba qué puedo hacer para intentar cambiar la dinámica. La mayoría de veces cuando vas perdiendo, puedes intentar cosas, y las que se arreglan, siempre valen la pena. A veces desde esos momentos de esfuerzo mental, vas consiguiendo pequeñas victorias que a lo largo de un año te lo cambian».
Las rivalidades: Big 3 y Sinner-Alcaraz
«Pasas por fases. Cuando eres más joven lo vives todo de una manera más intensa. Con los años, las cosas se suavizan. Lo positivo de nuestra época es que hemos terminado nuestras carreras y podemos ir a cenar juntos sin ningún problema. Esto es algo por lo que sentirse orgulloso. Hemos competido por las cosas más importantes, pero no las hemos llevado al extremo. La rivalidad se ha quedado en la pista y las relaciones personales siempre han sido de respeto, admiración y hasta una cierta amistad hacia los rivales.
Me siento feliz de haber podido ser parte de esta historia. Sin quitarles ningún mérito a Sinner y Alcaraz, que quieren hacer las cosas bien, creo que nosotros (el Big 3) hemos contribuido a que las nuevas generaciones puedan pensar que se puede ser un competidor feroz sin necesidad de odiar al rival. Se puede tener una relación no de amistad, pero óptimas. Es un buen legado que dejamos».
Su historia con Roland Garros
«Lo que he vivido allí es difícil de comparar. Esa historia se fue construyendo desde 2005 hasta este año con la despedida. Sin pensar en el más allá, se ha convertido en una historia con el récord más importante que tengo. Cuando lo pienso, puedo haber sido mejor que otros en esa superficie, pero se tienen que dar muchísimas cosas para que eso ocurra, y se dieron».
Sus manías en la pista
«No soy una persona muy supersticiosa, prácticamente nada. Contrariamente a lo que se puede pensar, fuera del tenis yo no tengo ninguna rutina o ritual. Todo eso se quedaba en la pista y en competición. Necesitaba eso. Ojalá pudiera alcanzar ese nivel de concentración sin las rutinas. Yo no las tenía tan marcadas en el inicio de mi carrera. El tenis te exige y te come por dentro. Sales cada día a la pista sabiendo que por la noche puedes estar volviendo a casa.
Necesitas encontrar unas rutinas con las que te sientas cómodo, seguro, y que te ayuden a no perder el foco en lo que estás haciendo, a aislarte de todo lo demás. Intenté disminuirlas, porque cuando me veía por televisión no me gustaba lo que veía, pero no me iban mal. Me daban la sensación de poder estar 100% enfocado en lo que hacía. Me mantenía centrado en el momento
Copiar es lo más fácil. Uno tiene que mirar a las personas que hacen las cosas mejor que tú, intentar las cosas que te gusten de ellos. Tenísticamente, es igual. Claro que me fijaba en cosas que hacían mis rivales para intentar mejorar. Cuando entrenaba, en mi día a día, no pensaba en ellos».
El Big 3 y la evolución del tenis
«Veníamos de Pete Sampras, que tenía 14 Grand Slams. Es humano que alguno de nuestra generación, cuando llegara a 14, se hubiera pensado que llegó a lo máximo. Nosotros, al ser tres, no dos, nunca había margen para la relajación. La exigencia era máxima. Nunca nos dejamos de exigir entre nosotros. No tenías margen para tirar torneos. Esa es la grandeza de nuestra época. Siempre estábamos en las rondas finales compitiendo por los torneos más importantes. No creo que uno solo hubiera sido capaz de hacerlo.
No creo que cambiara tanto. El mundo evoluciona y la forma de jugar es un poco distinta. Se golpea más fuerte, se saca más fuerte. Sigo creyendo en la intuición, no jugar como un robot intentando adivinar según estadísticas. Es algo que hablé con Federer y no le gustaba tener un exceso de información».