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🎾 Mariano Kestelboim vs Natan Rodrigues
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Lo intentó hasta con una pierna Dani Mérida, pero no lo consiguió. El cansancio físico pesó más que las ganas y la épica del español de ganar su primer título ATP, y también por culpa de un Mariano Navone que no se arrugó en ningún momento, aceptó la resistencia del madrileño, se repuso de las dos bolas de partido desperdiciadas y se proclamó campeón del ATP Bucarest 2026 en una auténtica final de tierra batida, es decir, en tres sets (6-2, 4-6, 7-5) y llena de emoción e intriga.
Una oportunidad histórica la que tenía Dani Mérida, fruto también de un incansable trabajo. Desde la fase previa hasta su primera final ATP, el español luchó y remó a contra marea durante toda su semana en Rumanía. Pero enfrente tenía a todo un especialista en tierra batida y que también buscaba su primer título ATP como es Mariano Navone.

Así fue la gran batalla entre Mariano Navone y Dani Mérida en la final del ATP Bucarest 2026
El argentino ya había jugado anteriormente dos finales y esa experiencia se notó en el comienzo de la final, porque el español salía muy nervioso, tanto que cedía su servicio y en menos de 10 minutos iba 3-0 abajo. Consiguió frenar la hemorragia y se repuso, pero Navone seguía siendo una roca.
Se empezaba a soltar el madrileño, que empezaba a dejar su impronta en algunos puntos. Pero el hecho de ver que no era capaz de recuperar el break en contra lo frustraba y Navone lo aprovechó para volver a romper el servicio de Mérida y hacerse con el primer set por 6-2 en 29 minutos.
Mérida reaccionó con agresividad
Había que mantener la esperanza con el español, sobre todo si se tiene en cuenta su historial a lo largo del torneo, remontando un set en contra en las semifinales ante Fabian Marozsan y en los cuartos de final contra Titouan Droguet y en los octavos con Adrian Mannarino.
Y Mérida era plenamente consciente de ello porque salía al segundo set mucho más agresivo y consistente y rompía el servicio del italiano, en el primer juego del segundo parcial. Reaccionó rápidamente Navone y devolvió el quiebre, pero el tarro de las esencia del español se había destapado y comenzó un festival de golpes ganadores y puntos imposibles que le dieron dos breaks consecutivos (4-1) y colocarlo a un paso de un definitivo tercer set.
Como ocurrió con Marozsan en las semifinales, pasó al ataque e intentó acortar los puntos porque las piernas empezaban a pesar después del cansancio acumulado de una semana en la que todos sus duelos se habían ido al tercer set. Lo bueno de esta táctica es que Mérida estaba conectando a las perfección con sus golpes ganadores, así como con sus dejadas, pero Navone parecía incansable, llegaba a todo y recuperaba uno de los dos quiebres que tenía en contra.
Pero el español ni mucho menos se vino abajo, siguió con su táctica de acoso y derribo y volvía a romper el servicio del argentino. Fallarían las piernas, pero la muñeca estaba caliente. Estaba jugando su primera final ATP y lo iba a dejar todo y cuando las sensaciones eran que Navone igualaba la contienda en el segundo set, Mérida aprovechó su última bala y se hacía con un segundo set (6-4) que mantenía el sueño del título más que abierto.
Un tercer set de infarto y para el recuerdo
Aun así, por mucho ímpetu que pusiera el madrileño, el cansancio empezó a derivar en molestias y a limitar sus movimientos en pista. “No puedo más”, le llegó a decir a su equipo, y se echaba las manos a la rodilla al término de cada punto, pero ahí seguía él agarrado con uñas y dientes a la final y levantando dos bolas de break al comienzo del último parcial.
No tenía bastante con ello, que rompió el servicio de Navone y se ponía en ventaja por primera vez en todo el partido. Lo que parecía una quimera momentos antes, empezaba a convertirse en realidad. Pero quedaba mucho pescado que cortar y el argentino devolvía el órdago. 3-3 y todo por decidir.
Sin embargo, el tanque de la gasolina del español ya estaba en las últimas, mientras que a Navone todavía le quedaba. Ponía el 4-3 y después rompía el servicio de un Mérida (5-3) que, literalmente, ya no se podía ni mover. La épica y las piernas parecía que se iban en el momento clave, pero el español, fiel a toda su semana en Bucarest levantaba dos bolas de partido para después poner con su servicio el 5-5.
Ya no quedaban adjetivos para describir lo que está haciendo Mérida, ni tampoco para el temple de Navone, que no se vino abajo a pesar de haber tenido dos bolas de partido con su servicio, y una de ellas desaprovechada por una doble falta. Sacaba el español para llevar la final a un tie break de infarto, pero en ese momento los nervios y la fatiga extrema le llevaron a terminar de sucumbir.
Mariano Navone se proclamó campeón del ATP Bucarest en una final para el recuerdo (6-2, 4-6, 7-5) y en donde Dani Mérida demostró que dará muchas alegrias al tenis español proque tiene lo que se necesita para triunfar: tenis y épica. No se dio esta vez, pero su primer título ATP estará al llegar