Novak Djokovic cumplió con su cometido en Wimbledon 2024 para meterse en la gran final después de superar a Lorenzo Musetti por 6-4 7-6(2) 6-4. El italiano jugó un gran partido, pero ni siquiera eso fue suficiente para frenar a un Nole que tenía entre ceja y ceja pisar la última instancia del torneo por décima vez. Esta será su sexta final consecutiva, pero lo más curioso es que es la primera final del año, por lo que será el momento más especial del año hasta ahora. Y es que el serbio no llegaba con las mejores sensaciones tras su operación de menisco, pero poco a poco ha ido encontrándose mejor físicamente hasta no ver ni rastro de ningún problema físico. Así, ante el italiano logró llevar la batuta de principio a fin a pesar del buen nivel de su rival. ¿Y quién le está esperando ahora? Pues Carlos Alcaraz, al que pretenderá vencer para resarcirse de su derrota el pasado año.
El italiano arrancaba el encuentro con la sensación de estar más metido en pista y apretando con su revés cortado de primeras. Musetti logró incomodar el serbio, jugándole de tú a tú y sabiendo controlar los ritmos. Y es que estuvo firmando grandes golpes, pero Nole consiguió desgastar ese revés del rival, desenvolviéndose en la red como un lince y apretando al resto para llevarse el primer set. Sin embargo, Musetti estuvo incomodándole bastante y manteniéndole a raya, aunque el serbio lograra llegar a todo.
Se vivieron grandes peloteos, sobre todo cuando Nole sacaba para apuntarse el primer set. Ahí es donde el italiano mostró su mejor versión hasta ahora para recuperar el break, metiendo agresividad tras su revés cortado, metiendo bolas muy profundas y variando las direcciones cuando el serbio parecía tener todo bajo control. Sin embargo, el destino final del set no puso ser remediado por parte de Lorenzo, que se terminó descontrolando y acumulando errores ante la aceleración de un Nole decidido a no alargar más.
El gran nivel de Musetti no es suficiente
El italiano necesitaba reaccionar y bien que lo hizo tras un maravilloso intercambio en el que prevaleció ese revés cortado tan dañino para el serbio. El break de Musetti llegó en un momento de confianza plena, pues aun yendo por detrás del marcador, el italiano sentía que su nivel no se marchaba muy lejos del de su rival. Y es que estuvo firmando grandes puntos y peleándolos todos, sumado a la acumulación de errores que Nole estaba sufriendo en esos momentos. Djokovic se sintió verdaderamente exigido por su rival al que le estaba entrando todo y se estaba defendiendo brillantemente.
La clave recayó en su revés cortado, pues los palazos de Novak se estuvieron viendo frenados una y otra vez. Sin embargo, aún firmado el italiano otro gran set, el serbio comenzó a ir de menos a más cuando aprovechó la bajada de guardia de su rival. Así, haciéndole correr, Nole igualó el encuentro en medio de la pérdida de confianza de un Musetti que se tuvo que conformar con jugar el tie break tras una salvada de muebles espectacular del serbio gracias a su servicio. Allí, el número 2 del mundo fue ampliamente superior, demostrando su buena forma física.
Y es que a pesar de haber cometido muy pocos errores, eso no fue suciente para que Musetti igualara el encuentro, pues Nole tenía todo bajo control. De hecho, nada más arrancar la tercera manga, el número 2 del mundo se puso por delante gracias a esa gran confianza en sus golpes adquirida a medida que fue transcurriendo el encuentro. Djokovic se apoyó mucho en su servicio y en la volea, que fue altamente efectiva en el día de hoy. Así, mientras que el serbio fue ganando confianza, el italiano bajó un poco su nivel y se le vio algo más cansado. Eso sí, continuó luchando hasta el final, superando problemas al servicio (salvó tres puntos de partido) y apretando al resto en el último juego del encuentro con bola de break en su mano.
Sin embargo, la victoria de Nole fue inevitable. Ahora tocará centrarse en Alcaraz, último escollo para sumar su título de Grand Slam número 25. ¿Se dará la vendetta?