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España no empieza con buen pie las finales de la Copa Davis. A pesar del pundonor y coraje que Pablo Carreño puso en pista, Jakub Mensik y su servicio infalible guiaron a la República Checa a hacerse con el primer punto de la eliminatoria de cuartos de final por 7-5, 6-4. Ahora es el turno de Jaume Munar ante Jiri Lehecka, y el mallorquín deberá de vencer y llevar la eliminatoria al dobles definitivo para impedir que España se marche a las primeras de cambio de Bolonia.
Era el momento de demostrar la fuerza del grupo español después de la ausencia de última hora de Carlos Alcaraz. Con el mismo equipo, a excepción de Marcel Granollers, con el que se obró el milagro ante Dinamarca el pasado mes de septiembre, y bajo la capitanía de David Ferrer, España busca su sexta ensaladera de Copa Davis. Y para ello, debe rendir en primer lugar a República Checa.
Para abrir la eliminatoria de cuartos de final, Ferrer encomendó la tarea a Pablo Carreño, mientras que Tomas Berdych elegía a Jakub Mensik. Por lo que se avecinaba un duelo entre la veterania del español y la juventud del checo, campeón este año del Miami Open.
Un Jakub Mensik extraordinario al servicio puso las cosas muy difíciles a un Pablo Carreño que luchó hasta el final
La receta para que Carreño se hiciera con la victoria pasaba por intentar estirar al máximo los intercambios, mientras que Mensik lo fiaba todo a su primer servicio, tanto que en el primer juego encadenó cinco aces. La sensación inicial era que el español salía con más temple y el checo sufría ciertos nervios.
El joven de 20 años se mostraba incómodo en un escenario en el que nunca antes se había visto, y el asturiano de 34 años iba comiéndole poco a poco el terreno hasta que llegó el break en el séptimo juego. El veterano español estaba cumpliendo a la perfección su plan, pero cuando estaba cerca de ejecutar un set más que completo, Mensik apareció.
El checo, consciente de que debía de reaccionar, se quitó los nervios de un plumazo y pasaba al ataque, devolvía el quiebre en el siguiente juego y después con su servicio ponía el 5-4, pero Carreño no se vino abajo y colocaba el 5-5.
Sin embargo, la soltura del checo le permitía meter mucha presión en el segundo servicio de Carreño, lo que le permitió gozar de una bola de set que el español solventó de maravilla. Pero, en la tercera ocasión que dispuso, el joven tenista no desperdició la oportunidad y se hacía con un primer set (7-5) en el que el español lo tuvo contra las cuerdas.

A pesar de ceder la primera manga, poco tenía que reprocharse Carreño, quizás haber consolidado aquel break en el séptimo juego, pero poco más. Así que las intenciones en el segundo set tenían que ser las mismas. Peloteo, peloteo y más peloteo.
El problema residía en que el primer servicio de Mensik estaba siendo un dolor de muelas (consiguió 10 aces en el primer set) y en cuanto había igualdad en los juegos con su servicio, los desatascaba a través de saques directos. Mientras que los primeros servicios de Carreño no entraban y el checo hacía mucho daño con los restos en el segundo saque.
Pero, a pesar de esta situación, el español no dejaba de luchar todas las bolas, fiel a su ADN, y si Mensik quería derrotarle debía de seguir sudando para conseguirlo. Salvaba un peligroso juego con su servicio, pero el checo despachaba con mucha rapidez los suyos.
Aun así, Carreño resistía y resistía por mucho que los servicios de Mensik se esfumaran como la espuma con tanto saque directo. El marcador señalaba 4-4 y la tensión se empezaba a notar en Bolonia, el checo sacaba un igualado juego y ponía el 5-4. Fue entonces cuando Mensik decidió que el partido ya no se iba a escapar de sus manos y terminó de ajusticiar al español para hacerse con la victoria por 7-5, 6-4.
España queda al borde de la eliminación, que se consumará si Jaume Munar no vence a Jiri Lehecka. Nada que reprochar a un Pablo Carreño que lo intentó hasta el final. España pende de un hilo en estas finales de Copa Davis ¿Habrá milagro como en Marbella?