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La gira norteamericana de pista dura abre uno de los tramos más importantes de la temporada 2026, con Washington, Canadá y Cincinnati como grandes paradas antes del US Open 2026. La ausencia de Jannik Sinner, Carlos Alcaraz y Novak Djokovic en Canadá genera una oportunidad extraordinaria para muchos jugadores antes de que los grandes dominadores vuelvan a escena camino de Nueva York.
La pista dura sigue siendo la superficie predilecta de buena parte de la élite y las próximas semanas deben servir para resolver numerosos interrogantes. El regreso de Alcaraz, la capacidad de Djokovic y Zverev para discutir el poder establecido, la progresión de los jóvenes o las dudas existentes entre las mejores jugadoras del mundo añaden alicientes a una gira en la que también habrá una enorme expectación alrededor de Serena Williams después de su sorprendente retorno en Wimbledon.
¿Qué será lo más destacado de la gira previa al US Open 2026?
1. ¿Veremos por fin nuevos episodios de la rivalidad Sinner-Alcaraz?
Resulta casi paradójico comprobar que Sinner y Alcaraz todavía no se han enfrentado en 2026. Dos hombres llamados a protagonizar la gran rivalidad de esta generación han recorrido caminos separados durante buena parte del curso, fundamentalmente por la lesión de muñeca sufrida por el español en Barcelona.
Alcaraz fue capaz de comenzar el año conquistando el Open de Australia, pero lleva meses fuera de competición y existen numerosos interrogantes alrededor de su regreso. Todo apunta a que Cincinnati debería ser el escenario de su reaparición, aunque lo verdaderamente importante no será únicamente verlo de nuevo en pista, sino comprobar cómo responde su muñeca al máximo nivel y cuánto tarda en recuperar ritmo competitivo.

Mientras tanto, Sinner ha seguido ampliando su dominio. Su reciente título en Wimbledon confirma que llega a este tramo de temporada en una posición privilegiada y con enormes objetivos por delante. El italiano ha renunciado a Canadá, por lo que Cincinnati emerge como la primera posibilidad real de que ambos vuelvan a coincidir en un mismo cuadro.
Un Sinner-Alcaraz antes del US Open tendría un enorme valor. Permitiría calibrar el verdadero estado del español y ofrecería nuevas pistas sobre cómo puede evolucionar una rivalidad que lleva meses congelada. Si no se produce, toda la expectación se trasladará directamente a Nueva York.
2. ¿Volverán Djokovic y Zverev a ser las grandes alternativas al poder establecido?
Si alguien ha demostrado durante este año que el duopolio puede romperse es Alexander Zverev. Su título en Roland Garros supuso la culminación de una larguísima persecución de su primer Grand Slam y Wimbledon confirmó posteriormente que aquella victoria puede haber liberado mentalmente al alemán. Aunque Sinner terminó frenándolo en la final londinense, Sascha llega a la pista dura con una confianza completamente distinta.
Canadá constituye una oportunidad de oro para Zverev. Sin Sinner, Alcaraz ni Djokovic, el alemán asume inevitablemente la condición de gran referencia del cuadro y tiene ante sí la posibilidad de volver a conquistar un Masters 1000, algo que no consigue desde 2024. Un gran resultado reforzaría todavía más su candidatura al US Open.
Y luego está Djokovic. A sus 39 años, el serbio continúa seleccionando cuidadosamente dónde competir y su prioridad absoluta son los Grand Slam. Nueva York ofrece otra oportunidad de perseguir el ansiado 25º major, además de diversos récords históricos de longevidad y victorias en Flushing Meadows. La gran incógnita vuelve a ser física: Wimbledon demostró que todavía puede superar encuentros extraordinariamente exigentes, pero también que la recuperación posterior resulta cada vez más complicada.

Detrás de ambos existe un nutrido grupo esperando su oportunidad. Ben Shelton merece especial atención en una superficie y un contexto que potencian enormemente sus virtudes. Su servicio, explosividad y confianza en los grandes escenarios hacen pensar que puede protagonizar una gran gira. Y tampoco conviene olvidarse de Daniil Medvedev. El ruso atraviesa un momento de redefinición después de romper con Thomas Johansson, pero algunos de los mejores momentos de su carrera se produjeron precisamente en esta parte del calendario. Volver a los orígenes podría convertirlo en uno de los grandes tapados.
3. ¿Conseguirán Jódar, Fonseca, Mensik y Tien ser protagonistas?
La hierba supuso un pequeño freno para una generación que venía reclamando protagonismo. Rafael Jódar, Joao Fonseca, Jakub Mensik y Learner Tien poseen perfiles muy diferentes, pero comparten juventud, ambición y la sensación de que su siguiente gran salto puede producirse en cualquier momento.
La vuelta a la pista dura debería favorecerlos. Después de semanas en las que las particularidades del césped exigieron una adaptación muy específica, regresan a unas condiciones en las que pueden desarrollar su tenis con mayor naturalidad. Washington ofrecerá ya un primer termómetro para varios de ellos y Canadá adquiere todavía más interés debido a las grandes ausencias.
Jódar afronta un momento particularmente atractivo. El madrileño se ha asentado ya en escenarios importantes y necesita continuar acumulando experiencias contra la élite. Su debut en Washington ante Arthur Fils será un examen magnífico. Fonseca, por su parte, continúa cargando con unas expectativas enormes y la pista dura norteamericana parece un territorio ideal para comprobar cuánto ha madurado.

Mensik posee potencia suficiente para incomodar a cualquiera y Tien contará además con el impulso de competir en casa. Un Masters 1000 especialmente abierto en Canadá puede constituir el escenario perfecto para que alguno de ellos firme una actuación que cambie definitivamente su dimensión competitiva.
4. ¿Logrará Sabalenka evitar un año en blanco en Grand Slams? El Big 4 femenino llega con necesidades
El panorama femenino presenta todavía más interrogantes. Aryna Sabalenka continúa siendo la indiscutible número uno mundial, pero las decepciones acumuladas en los tres primeros Grand Slam generan una situación sorprendente para una jugadora que ha dominado buena parte de la temporada. Después de quedarse sin título en Melbourne, París y Londres, Nueva York adquiere una importancia enorme.
La bielorrusa sabe perfectamente lo que significa triunfar en pista dura y debería encontrar en esta gira unas condiciones ideales para recuperar su versión más dominante. Sin embargo, el desafío será gestionar la presión de saber que puede terminar un gran año en términos de ranking sin haber ganado un solo Grand Slam.

Tampoco las otras grandes referencias llegan sobradas de certezas. Iga Swiatek necesita respuestas después de un periodo preocupante; Elena Rybakina ha perdido algo de fuelle después de momentos brillantes durante el curso y Coco Gauff continúa buscando la estabilidad necesaria para convertir todo su potencial en una regularidad incuestionable.
El particular Big 4 del circuito femenino llega a Norteamérica con cuentas pendientes. Sabalenka, Swiatek, Rybakina y Gauff poseen argumentos suficientes para dominar este tramo de temporada, pero ninguna transmite ahora mismo una sensación de invulnerabilidad. Eso abre una ventana enorme para que aparezcan nuevas candidatas y convierte la gira previa al US Open en un periodo especialmente importante.
5. ¿Qué podemos esperar realmente de Serena Williams?
Es posiblemente la incógnita más imprevisible de todas. El regreso de Serena Williams en Wimbledon pudo parecer un sinsentido desde una perspectiva estrictamente deportiva. Después de tantos años alejada de la competición y con 44 años, resultaba difícil comprender qué podía encontrar una de las mejores tenistas de todos los tiempos regresando a semejante nivel de exigencia.
Pero bastó verla de nuevo en pista para comprender otra parte de la ecuación. La expectación fue brutal, el público volvió a conectar inmediatamente con ella y Serena ofreció momentos de tenis mucho mejores de lo que cabía esperar. Su eliminación dejó sensaciones contrapuestas: hubo motivos para ilusionarse con el nivel mostrado, pero también una lesión y problemas de rodilla que obligan a ser extremadamente prudentes.

Ahora todas las miradas se dirigen hacia Estados Unidos. Si existe un lugar donde su regreso puede adquirir todavía mayor dimensión emocional es Flushing Meadows, escenario de algunos de los momentos más importantes de su carrera. Antes habrá que comprobar qué calendario decide asumir y, sobre todo, cómo evoluciona físicamente.
Las preguntas se acumulan. ¿Competirá en individuales? ¿Optará por limitar esfuerzos jugando dobles? ¿Podría formar pareja con Venus Williams en una última aventura conjunta? ¿Está preparando realmente un intento serio de competir en el US Open o Wimbledon fue una experiencia aislada?
Con Serena cualquier predicción resulta arriesgada. Su retorno dejó dudas deportivas y físicas, pero también confirmó algo que nunca había desaparecido: pocas figuras poseen su capacidad para paralizar el mundo del tenis. Si decide volver a competir en Nueva York, independientemente de sus posibilidades reales de ganar, será inevitable que buena parte de la atención del torneo vuelva a girar alrededor de ella.
La gira norteamericana arranca así cargada de preguntas y con un escenario especialmente abierto. Sinner y Alcaraz deberán reencontrarse, Zverev y Djokovic intentarán desafiar su dominio, los jóvenes buscarán dar un golpe sobre la mesa y Sabalenka afrontará semanas fundamentales para definir su temporada. Todo desembocará en el US Open, pero lo que ocurra antes en Washington, Canadá y Cincinnati puede alterar por completo las jerarquías con las que el tenis mundial llegue a Nueva York.