La vuelta de los WTA 1000 al circuito femenino nos deja, como no podía ser de otra forma, nombres destacados y nuevas ilusiones que ofrecen alicientes deslumbrantes para seguir al tour. Volvieron las mejores, con victorias de Aryna Sabalenka o Iga Swiatek… pero también florecen nuevas jóvenes que no tienen miedo de afrontar a jugadoras de la élite, perlas con ganas de revolucionar el corral en la segunda parte de este 2026.
En el WTA Toronto 2026, el más destacado es sin dudas el de alguien con un potencial ilimitado. Sufrió el hándicap de las lesiones tras ganar Grand Slams júnior a los 15 años, pero ahora Alina Korneeva es una nueva jugadora: más madura, con mayor confianza en su cuerpo y en su físico, con la estructura de trabajo de la Rafa Nadal Academy como respaldo y la confianza que te da ver que compañeras generacionales ya hacen ruido en el circuito. Por eso y mucho más, la rusa ya pisa los octavos en tierras canadienses, es la nueva #75 del mundo… pero no quiere detenerse aquí.
Korneeva puede ser la próxima gran estrella de la WTA: superó con facilidad a la líder de su generación, Iva Jovic
Ya había dado un aviso la rusa al derrotar hace un par de días a Emma Navarro, pero el verdadero golpe de efecto ha llegado en la jornada de hoy. Se medía a Iva Jovic, encumbrada por todos como una candidata a ganar grandes títulos el día de mañana… y ni la experiencia reciente en la élite de la estadounidense fue un factor definitivo ante el hambre y la potencia de la rusa, que pasó por encima de Iva en dos mangas para conquistar el duelo generacional y demostrar que por tenis puede hacer daño a cualquiera.
Ambas nacieron en el 2007 y compartieron torneos en su época júnior… pero no por ello Alina trata a Iva como una amiga, o mostró algún síntoma de piedad. «Sinceramente, no la he visto tanto en los júniors. No nos habíamos enfrentado nunca, esta es la primera vez que nos vemos las caras. No tenía esa experiencia de enfrentarme a ella. Por supuesto, he seguido el circuito y he visto su irrupción y su evolución desde hace un par de años, había visto muchos de sus partidos», señalaba una Korneeva que destaca como acicates para estos grandes resultados una madurez renovada y varios cambios con respecto a su época júnior.
«Mi época júnior me dio muchísima confianza. Ganaba muchos partidos, así que cuando me moví al circuito profesional y empecé a jugar ITFs 75 o 100, sabía que había jugado bien en júniors, lo que me daba confianza. Eso sí, todas nosotras somos ahora diferentes. Somos mucho más maduras que cuando teníamos 14 años. Pensamos de diferentes maneras, cada una tiene su propia vida, sus propios objetivos. Está genial ver las caras que veía cuando éramos adolescentes, pero ahora competimos en los grandes escenarios«, señalaba al hablar sobre una generación, la de 2007, que viene muy fuerte.
¿Qué ha cambiado en Korneeva para empezar a acumular grandes resultados?
Es la gran pregunta: por fin hay regularidad y consistencia, con resultados que no solo se dan de manera esporádica. Korneeva ya no es la pegadora de los júniors: tiene más alternativas, más solidez y más vías para ganar los puntos. «Todos sabemos que en júniors, si ganas los juegos más duros, tus rivales pueden darte ‘regalos’ después. Ahora, contra las mejores, sientes que tienes que estar concentrada en cada punto. Concentración total. Mi gran objetivo a día de hoy es jugar cada partido sin altibajos, estar centrada en todo el partido. Somos personas, pueden existir estos vaivenes, pero ese es el área que más quiero mejorar.
¿Qué he hecho y en qué mejorado? Deberías preguntarle a mi entrenador, pero estamos trabajando hacia ser más agresivos y al mismo tiempo seguir teniendo un plan consistente, saber que puedo hacer todo lo que quiero en la pista. Me centro en tener siempre un plan A, un plan B y cualquier otro en caso de que las cosas vayan mal. Mentalmente estamos intentando tener una mayor estabilidad. Es difícil porque soy una chica muy emocional, pero lo intento». Nadie sabe mejor que Korneeva en qué trabajar para dar el próximo salto: por condiciones, claro, parece simplemente cuestión de tiempo. Con muchas campeonas aún en liza, ¿será Toronto el lugar en el que el mundo descubra a la nueva perla del circuito?