¿Puede ganar Aday Mara el March Madness? ¿Conseguirá Cam Boozer poner el broche de oro a su temporada con el título nacional? ¿Es Arizona el gran rival a batir? Desvelamos todas estas preguntas (y algunas más) en las siguientes líneas, en las que os presentamos a los principales candidatos a cortar las redes el próximo 6 de abril en Indianapolis.
Guía rápida del March Madness: enfrentamientos, fechas y dónde verlo
Arizona Wildcats (#1): 32-2 y campeón Big12
¿Es Arizona el mejor equipo de la NCAA? Resolver esta cuestión es un ejercicio que puede ser bien simple. Sí, lo es. Lo es por potencial ofensivo y pólvora exterior. Lo es por dominio interior, de rebote e intimidación. Y lo es también por bagaje, experiencia y oficio. Sin embargo, ¿cuando ha ganado el gran favorito al título un March Madness? La historia juega en contra de unos Wildcats que apenas han sufrido dos malas noches en todo el curso y tienen en sus filas un quinteto que bien puede tener su futuro al completo en la NBA.
Bracket oficial del March Madness
Cinco elementos de máximas garantías competitivas y cuyos perfiles encajan a la perfección. Jaden Bradley, que hace apenas unos días anotó la canasta ganadora en semifinales de la Big 12, es un anotador eléctrico capaz de encadenar grandes rachas. Brayden Burries, un talento especial de gran calidad técnica y excelente muñeca. Ivan Kharchenkov, que llegó a jugar hasta 27 partidos en toda una Euroliga con el Bayern, es ese multiusos bisagra que todo equipo campeón necesita. Koa Peat, un monstruo físico en el cuatro de enorme energía y cuyo futuro está en el próximo top20 del Draft. Y Motiejus Krivas es ese cinco grande pero también inteligente y duro que aporta centímetros y contundencia al juego interior. ¿Suficiente? Añadamos también al tirador Anthony Dell’Orso, capaz de dinamitar desde el triple, y la versatilidad del enérgico Tobe Awaka. ¿Campeones?
Michigan Wolverines (#1): 31-3
Cemento armado, experiencia y exuberancia física. Michigan ya no es la apisonadora inicial que fue este curso, arrasando en el torneo Players Era en el mes de noviembre, pero sigue siendo uno de los máximos candidatos al título. Un bloque durísimo que compite y crece desde su fortaleza defensiva y que tiene al español Aday Mara como su principal termómetro. Si Aday tiene el impacto esperado en el partido, vencer a esta Michigan es casi una misión imposible.
First Four: José Tanchyn a las puertas de primera ronda y primer gamewinner
Aday es un socio perfecto en el que apoyarse a nivel ofensivo, aprovechando su excelente visión de juego y manos pero también un juego al poste bajo cada vez más pulido. Y sus 221 centímetros se convierten en el muro definitivo en la impenetrable defensa de los Wolverines en la que se lucen también atletas como Morez Johnson. Yaxel Lendeborg es el astro omnipresente en todos los éxitos de esta Michigan y la punta de lanza de un ataque en el que será clave la dirección y acierto exterior de Elliott Cadeau (¡internacional por Suecia!). Además, la aportación en rotación de doses y treses como Nimari Burnett, Roddy Gayle o Trey McKenney será esencial para superar momentos de atasco en los que el proyecto de los Wolverines puede quedarse a mitad del camino del objetivo final.
Duke Blue Devils (#1): 32-2 y campeón ACC
Duke ha sido uno de los equipos más sólidos de toda la NCAA y lo ha sido desde un notable rendimiento defensivo y un ataque que ha ido mucho más allá del liderazgo de Cam Boozer, candidato al top3 del próximo Draft. Los Blue Devils apenas han tropezado este curso (derrotas en North Carolina y en el Madison ante Texas Tech) y el torneo de la ACC volvieron a demostrar que, sin un dominio especialmente exuberante, muy pocos son capaces de ponerles en verdadero jaque.
March Madness en clave Draft: a la sombra de tres grandes elegidos
La irrupción reciente, además, de Cayden Boozer (hermano de Cam) ha sumado y mucho en el engranaje de los Blue Devils en el que Isaiah Evans ha sido el mejor escudero de su gran estrella. Más que una amenaza desde el triple, Evans ha multiplicado sus registros como freshman (más tras la lesión de Caleb Foster) convirtiéndose en la segunda espada de esta Duke. A su lado, un multiusos como el italiano Dame Sarr, formado en la cantera del Barça, aporta ese punto de equilibrio tanto defensivo como de energía. Y en el juego interior, Boozer está bien protegido por los centímetros y exuberancia atlética de un cinco como Patrick Ngongba (que es seria duda para el inicio del torneo) o la movilidad y experiencia de Maliq Brown. ¿Suficiente para soñar con Indianapolis? El cuadro para los Blue Devils no puede ser más salvaje, con peligros como Saint John’s, Kansas, Michigan State o UConn. Puro Madness.
Florida Gators (#1): 26-7
Florida llega al March Madness 2026 como seed 1 en la Región Sur, con una plantilla que mezcla experiencia, versatilidad y talento capaz de decidir partidos grandes. Los Gators han cimentado su temporada en un equilibrio que pocos equipos pueden igualar esta campaña: dominio interior con Rueben Chinyelu controlando el rebote, segmentos decisivos de anotación de Alex Condon y Boogie Fland, energía y polivalencia por parte de Thomas Haugh, junto a la dirección y confianza que aporta Xaivian Lee desde el perímetro. Su ritmo colectivo, vinculado a una defensa agresiva y una ofensiva dinámica, les ha mantenido en la cima de la SEC en la temporada regular, consolidándolos como uno de los grandes aspirantes al título… a pesar de las dudas que generó haber sucumbido frente a Vanderbilt en las semifinales del campeonato de conferencia.
En primera ronda, los Gators tendrán la oportunidad de imponer ese carácter frente a un rival de menor calado (el vencedor del partido de First Four entre Lehigh y Prairie View), un escenario ideal para asentar sensaciones y afinar detalles antes de rondas más exigentes. Más adelante en el bracket, podría aparecer Houston, un hueso duro que pondría a prueba su versatilidad y templanza en ambos lados de la pista, además del morbo añadido que supondría reeditar la final del curso pasado. Si Florida quiere repetir corona, hay dos motivos claros para creer en ello: su capacidad para dominar el juego en ambas mitades de la cancha, y la confianza ganada por un núcleo de jugadores que ya sabe lo que es competir y ganar en marzo. En un torneo que premia la constancia y la adaptación, esa combinación puede marcar diferencias profundas.
Houston Cougars (#2): 28-6
Después de rozar el título la pasada primavera, Houston vuelve al March Madness con una identidad muy clara: defensa, dureza y control absoluto del ritmo. El equipo de Kelvin Sampson ha vuelto a sostenerse entre los mejores gracias a su capacidad para convertir cada partido en una batalla incómoda, apoyado en el talento de Kingston Flemings, la amenaza exterior de Emanuel Sharp y la presencia interior de Joseph Tugler. ¿Pueden ser campeones? Sin duda. Porque tienen una defensa que les mantiene siempre en partido y porque llegan con la experiencia de haber estado a un paso del título. Y en marzo, cuando todo se aprieta, pocos equipos manejan mejor ese terreno que Houston.
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Iowa State Cyclones (#2): 27-7
Entre los equipos que siempre encuentran la forma de competir en marzo aparece Iowa State Cyclones, un bloque incómodo, físico y tremendamente disciplinado. Su temporada vuelve a apoyarse en una defensa agresiva, capaz de forzar errores constantes, y en un ataque que sabe aprovechar cada pérdida del rival. En ese contexto brillan nombres como Tamin Lipsey, motor del equipo desde el base, Joshua Jefferson como principal arma anotadora, o Milan Momcilovic, con capacidad para abrir el campo y castigar desde fuera. Y tienen argumentos para ser campeones. Porque su defensa les da un suelo competitivo altísimo y porque son uno de esos equipos que no necesitan dominar para imponerse. Si consiguen llevar los partidos a su terreno, Iowa State puede convertirse en un problema muy serio para cualquiera.
Arkansas Razorbacks (#4): 26-8 y campeón SEC
Arkansas ha encontrado esta temporada un auténtico timón en Darius Acuff, uno de los mejores bases que ha tenido nunca John Calipari, y eso es mucho decir. Su lectura de juego, visión para asistir y acierto desde el perímetro han convertido al equipo en un bloque equilibrado y difícil de descifrar, capaz de proclamarse campeón en la ultra competitiva SEC: En el March Madness, contar con un base así marca la diferencia: Acuff puede controlar el ritmo, generar ventajas y mantener la calma cuando cada posesión pesa. Si mantiene su nivel, Arkansas tiene argumentos claros para competir hasta las rondas finales.
St. John’s Red Storm (#5): 28-6 y campeón Big East
Bajo la dirección de Rick Pitino, St. John’s ha firmado otra temporada espectacular en la Big East, combinando intensidad defensiva y ritmo agresivo en ataque, para repetir campeonato de temporada regular y de conferencia. Liderados por Zuby Ejiofor, que domina la pintura con puntos, rebotes y bloqueos, y apoyados por jugadores como Bryce Hopkins y Ian Jackson, los Red Storm se presentan como un bloque sólido, equilibrado…y muy peligroso. En el March Madness, esa combinación de disciplina y talento puede ser decisiva. Con Pitino marcando el ritmo y Ejiofor imponiendo presencia interior, St. John’s tiene herramientas para complicar a cualquiera y dejar su huella en el torneo.
¿Qué otros equipos no hay que perder de vista?
Entre los equipos capaces de dar la sorpresa y aspirar al título si todo encaja destacan UConn, con Dan Hurley en el banquillo, talento y experiencia en la cancha; Kansas, liderados por el jugador con más talento de todos los presentes, Darryn Peterson; la Gonzaga de Mario Saint-Supéry, un bloque eficiente que siempre está ahí; Illinois, un equipo con sabor europeo y la irrupción sorprendente de Keaton Wagler; Purdue, que partía como máximo favorito en octubre gracias a la experiencia de sus jugadores y el liderazgo de Braden Smith; o Michigan State, siempre peligroso gracias a su disciplina, físico y la competitividad que imprime Tom Izzo a sus conjuntos en marzo. Todos ellos mantienen la puerta abierta a que cualquier combinación de aciertos y buena fortuna los lleve a soñar con levantar el trofeo.
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