Streaming ATP Eastbourne en directo
🎾 Brandon Nakashima vs Jack Draper
- Entra aquí y regístrate en Bet365
- Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
- Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365
De las seis españolas que veremos la próxima semana en la fase previa de Wimbledon, hay una que debutará por partida doble. Ángela Fita, tras un camino lleno de piedras, por fin llegó a la última planta.
Y aunque mi trabajo me obligue a ser objetivo con cada entrevistado, hay casos donde cuesta un poco más. Conociéndola a ella y conociendo su historia, reconozco que este texto lo escribo con una sonrisa de oreja a oreja. Ángela Fita (Valencia, 1999) lleva toda su vida peleando para llegar aquí, a un Grand Slam, a una fase previa que ojalá sea la primera de muchas. Tras una temporada que la empujó a romper la barrera del top200, ahora la valenciana vivirá esa experiencia soñada en la fase previa de Wimbledon 2026. Por supuesto, Punto de Break habló con ella antes de afrontar su primer torneo de Grand Slam.
¿Cómo es jugar en hierba?
¡Está guay! Dicen que la hierba o te gusta o no te gusta nada, que no hay punto medio. De momento, a mí me gusta, pero igual me llamas dentro de dos días y te digo lo contrario (risas)
¿Tan diferente es?
El bote es diferente, apenas coge altura y la pelota se escurre un poquito. Las bolas que se quedan a media pista no botan, cuando tiras largo te escupe mucho, lo bueno es que vengo de entrenar en la pistas de quick que tenemos en Club de Tenis Las Vegas (L’Eliana), así que ya nada me puede sorprender.
¿Y el movimiento?
Creo que es lo más complicado, cuando te saquen por los lados y tengas que apoyar y volver, ahí habrá que hacer mucha más fuerza para salir. Te resbalas de vez en cuando, te baila un poco el apoyo, así que cuento con pegarme algún piño si las pistas están un poco mojadas (risas).

¿Cómo has hecho para preparar el torneo?
Pues entre la pista de Quick en Las Vegas y luego un polideportivo en Valencia que tiene césped artificial, aunque no tiene nada que ver. Lo único parecido respecto al césped que tenemos aquí es el color, los dos son verdes.
No hace falta que te lo diga, pero vas a jugar tu primer Grand Slam. Después de tantos años trabajando, aquí está el premio. ¿Lo piensas mucho o es mejor normalizarlo?
Se me ha puesto la piel de gallina […] A ver, intento darle normalidad, hace muchas semanas que sabía que iba a estar aquí, pero también quiero estar muy agradecida por todo. Muchas veces, cuando entramos en estas dinámicas, puedes llegar a normalizarlo, pero es muy difícil llegar aquí. Hay jugadoras que hablan de “ir a Roland Garros” o “ir a Wimbledon” como si fuera lo normal… pero no lo es. Quiero ser muy consciente de dónde estoy y quiero disfrutarlo, llevaba mucho tiempo queriendo dar este paso y por fin lo he dado.
¿Alguna vez te llegaste a ver muy lejos de esto?
Lejos de nivel… te diría que nunca tuve la duda de que algún día podría estar aquí. Respecto a las lesiones, sí que hubo muchos momentos de dudas, de no saber si podría tener la continuidad que necesita un tenista profesional para alcanzar estos tornes. Al final tienes que jugar muchas semanas, ser regular, estar sin dolor… pero hubo etapas donde sufrí mucho con las lesiones. He competido con dolor durante muchísimos meses, hasta el punto de verme en desventaja con las demás. Si tú das tu 100% y no te da, pues ya está, no te da. Mi problema es que nunca había podido tener una regularidad estando al 100% sin lesiones, pero siempre tuve la esperanza de encontrar la manera. Ahora llevo desde el año pasado con esta regularidad, feliz de estar aquí y de haber encontrado el camino para estar sana.
¿Qué has cambiado?
Hemos cambiado muchas cosas durante este tiempo, hubo períodos donde mejorábamos, pero siempre salía algo. Estuvimos buscando soluciones y cambiando cosas hasta que el año pasado arrastré muchísimo dolor de rodilla durante cuatro meses. Conseguimos dar la tecla con esa molestia y, desde entonces, no he vuelto a tener ningún percance que me impida competir al 100%. Físicamente vengo de unos meses muy buenos”.
En abril levantaste tu mayor título en Bonita Springs (Florida), un W100. ¿Supuso un punto de inflexión?
Fue un pasito más, igual que estar aquí en mi primer Grand Slam. Son pasitos importantes, pero esto sigue. Quizá fue el punto que confirmó el buen trabajo de los meses anteriores. En el tenis puedes hacer bien las cosas y no llegarte los resultados, muchas veces tienes que aguantar y ser constante aunque no veas los frutos crecer. Ese título fue un premio al trabajo que hicimos los meses anteriores, la recompensa a todo ese esfuerzo.

Este primer Grand Slam te llega a los 26 años, una edad que también habría que normalizar. David Jordà, por ejemplo, va a jugar su primer Grand Slam a los 32 años.
Cada jugador tiene su camino, no puedes compararte con otras personas bajo ninguna circunstancia. Al final te llega cuando te tiene que llegar, cuando estás preparada, o puede llegar cuando menos te lo esperas. “Ya, pero aquella con 18 años ya estaba jugando Grand Slams”. Vale, pero igual aquella con 18 años no estaba en el punto que estaba yo a esa edad. Comparar es una tontería, el ser humano siempre tiende a competir en esas cosas, pero uno mismo sabe lo que ha vivido y por lo que ha pasado. ¿Que me llega a los 26 años? No me preocupa, tan agradecida como si me hubiera llegado a los 18.
¿Con qué mentalidad miras al futuro? ¿Te imaginas que a partir de ahora venga lo mejor?
Por supuesto, ahora mismo me encuentro en uno de mis mejores momentos. La carrera la alargaré hasta que me siga sintiendo así, el día que no tenga esta ilusión, pues lo dejaré. Ahora mismo siento que estoy muy bien física y mentalmente.
¿Y de tenis? Porque si estás en el top200 es porque ahora eres mejor jugadora, ¿eso lo notas?
Totalmente, sobre todo estos últimos meses. Creo que hemos dado un salto en algunos aspectos que parecen pequeños, pero luego a la hora de competir se notan mucho. Al final, cuando das ese salto de nivel, se tiene que ver en algún sitio. Yo lo noto mucho, tanto compitiendo como entrenando.
Hablemos de esta fase previa de Wimbledon, ¿qué expectativas tienes?
Lo más importante es estar presente en el torneo y disfrutarlo. Conozco a mucha gente que se arrepiente de haber vivido estas experiencias con muchísimo estrés, preocupada, pasándolo mal y sin disfrutar […] Yo no sé si algún día volveré a estar aquí, así que quiero exprimir esta experiencia y disfrutarla. Después, por supuesto, iré a competir a muerte, aunque sea hierba. Si estoy aquí es porque tengo las mismas posibilidades que la que está enfrente.
Si me voy al martes, al momento de entrar a la pista y debutar en un Grand Slam, de pensar que por fin llegaste a la élite… ¿ahí de quién te vas a acordar?
¡Buaaa! […] Hay muchísima gente detrás, sería injusto empezar a nombrar personas porque me dejaría otras que son igual de importantes. Me acordaré de toda la gente que tengo detrás, de mi equipo, de mi familia, de mi entorno, de todas las personas que están en mi día a día. Sobre todo, en días no tan bonitos como el que viviré este martes.

Estar aquí ya es una victoria.
Independientemente del restallado que obtenga, estar aquí es un premio, es un regalo. Como te digo, lo único que quiero es disfrutarlo, porque estas cosas son muy bonitas y pasan muy rápido.
¿Te veremos hacer saque y red?
Sí, sí. Lo haré seguro, se lo he prometido a Pancho (risas).