A punto de cumplir dos décadas liderando al Real Madrid tras renovar por un año más, Sergio Llull rememoró en una reciente entrevista en Timeout, el podcast de la FEB, uno de los episodios más determinantes de su carrera: su decisión de no dar el salto a la NBA en 2015.
Una llamada con James Harden y la reacción del Real Madrid
En plena madurez deportiva, durante un ciclo brillante del Real Madrid, Llull estuvo muy cerca de unirse a los Houston Rockets. Así lo contó en primera persona: «Estuve cerca de irme, la verdad. Vinieron los entrenadores y el general manager a cenar en Madrid. En la misma cena me pasan a James Harden por teléfono. Yo salgo de esa cena, llamo a mi representante y le digo: ‘nos vamos’. Harden me dijo que era una gran oportunidad, que me iba a encantar eso, que lo iba a hacer bien, que necesitaban a un tipo como yo».
Esa velada pudo cambiar el rumbo de su carrera, pero el vínculo con el club blanco pesó más que cualquier promesa americana: «Yo salgo de allí casi convencido». Pero el Real Madrid apuró todas su opciones para retener a su estrella, tal como contó el propio Llull. «Se lo comunicamos al Madrid y me llama Florentino también, me mejoran el contrato, me dan uno de seis años, me mejoran las prestaciones económicas también. Obviamente, no se acercaba a lo de la NBA. Pero al final, lo pones todo en una balanza y me decanté por quedarme», relató el menorquín.
El impacto emocional, el proyecto deportivo y el arraigo con el Real Madrid terminaron inclinando la balanza del seleccionado por los Denver Nuggets en la posición 34 del Draft de 2009. Y el resultado habla por sí solo, después de ser el jugador con más títulos nacionales de la historia del baloncesto español: «No me arrepiento para nada, al final, fue mi decisión y es la decisión acertada porque es la mía. Hay opiniones muy variadas sobre eso y yo las entiendo todas, pero había hecho un año muy bueno, el equipo estaba en un ciclo ganador».
Navarro, Spanoulis, Bodiroga y Teodosic como ejemplos
Además, Sergio Llull reflexionó sobre la aparente obligación que viven los jugadores de dar el paso a la NBA para potenciar sus trayectorias, poniendo en valor otros aspectos importantes. «Vi la entrevista de Ricky y él lo dice en un momento: ‘yo me voy a la NBA porque es lo que tengo que hacer, es la dinámica que tengo y el siguiente paso que los cánones dicen que hay que hacer es ir a la NBA’. Pero claro, ¿a costa de qué? Cada uno tiene que tomar la decisión pensando en la felicidad, aunque suene egoísta, tú no puedes ir a la NBA por el qué dirán. Eso es fácil decirlo, pero hacerlo no es tan sencillo. Yo estuve a punto de hacerlo», explicó.
En una época en la que otros referentes habían probado suerte en Estados Unidos sin demasiada fortuna, Llull tuvo en cuenta la experiencia de sus homólogos: «Uno de los contras de ir allí era que Navarro había estado un año y había vuelto. Spanoulis había pasado por un par de equipos sin pena ni gloria, Bodiroga no había ido, Teodosic fue, jugó un partido bien, pero… A nivel talento son muchísimo mejores que yo. Si estos tíos van ahí, no cuentan con ellos, no juegan o se vuelven enseguida, era uno de los contras».
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Foto: acb Photo / Emilio Cobos
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