Jannik Sinner demuestra cada día por qué su llegada al número uno del ranking ATP no ha sido fruto de la casualidad. Siempre se dice que los mejores encuentran una forma de ganar incluso cuando están lejos de su mejor versión, ya sea por una cuestión física, mental o tenística… y el italiano lo volvió a hacer en las semifinales del ATP Cincinnati 2024, dejando por el camino a Alexander Zverev resistiendo durante todo el encuentro y haciéndose muy grande en los momentos importantes.
Es la enseñanza más positiva que nos deja su partido: el italiano resiste, se pega con todos, afronta viento y marea y muestra una regularidad, consistencia y durabilidad que, en ocasiones, todavía nos sigue sorprendiendo. ¿La parte no tan positiva? Muy posiblemente haga referencia a su estado físico, que plantea ciertas dudas al echar un vistazo a su lenguaje gestual. Durante toda esta gira de pista dura norteamericana, Jannik se lleva las manos de forma constante a su cadera, se toca la pierna, mira a su banquillo con caras muy serias… como si algo no estuviese bien. ¿El qué?
Nunca nos lo ha terminado de confesar Sinner, que sí ha recalcado la importancia de mejorar todavía en esta faceta. Y tras un triunfo tan sufrido en el que ganó a pesar (y no gracias) de su físico, era evidente que en la entrevista postpartido hablaría de ello. Sus palabras inciden en la necesidad de mejorar en este aspecto, dejando a la imaginación del espectador si habla en el presente más cercano… o en un futuro que haga referencia a su carrera a largo plazo.
«Esta victoria significa muchísimo para mí. Estoy pasando por un momento muy diferente a épocas anteriores, así que estoy muy feliz por un resultado como este, independientemente de lo que me venga mañana. En cuanto al aspecto físico, está claro que tengo que mejorar: si quiero ganar Grand Slams o títulos más grandes, está claro que tengo que estar más en forma. Eso sí, traté de mantenerme mentalmente en el partido, de lo que estoy muy orgulloso. No puedo jugar un mayor número de partidos para prepararme de cara al US Open, así que estoy muy feliz».
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— Cincinnati Open (@CincyTennis) August 19, 2024
NÚMERO UNO, ASEGURADO ENTRE INCÓGNITAS
No hay nadie más obseso del trabajo, el método y la capacidad de mejorar día tras día que un tipo al que hemos visto romper su techo de manera prácticamente constante. Eso sí, hablar de un «momento diferente» y reconocer una cierta debilidad física nos invita a pensar que Sinner juega dolorido, si bien sigue siendo una amenaza más que latente a pesar de ello. Ya está en su segunda final de Masters 1000 del año y se ha asegurado salir de Flushing Meadows como número uno, testamente de su jerarquía y fortaleza mental en un circuito lleno de tiburones. ¿Lo mantendrá en Nueva York? ¿Aguantará su físico dos semanas jugando a cinco mangas? Ha sido regular como pocos en los anteriores Grand Slams… pero quizás en ninguno se veían tantas incógnitas de forma previa.