Doubront: Siempre supe que íbamos a dar mucho de qué hablar   


Sin rumbo aparente y una identidad difusa coincidieron el lanzador Félix Doubront y los Bravos de Margarita en la pre temporada del beisbol invernal. La conexión fue inmediata, compartían la necesidad de imponerse ante sus detractores y el deseo de palpar la gloria. Se compenetraron a la perfección y el desenlace generó asombro y admiración.

Bravos clasificó a la postemporada por primera vez desde 2018 al terminar terceros con récord de 30-25 y se perfiló además como un claro contendiente al título. Félix Doubront, por su parte, sacó la casta y se reencontró con su mejor versión, apelando a su experiencia de Grandes Ligas y beisbol asiático. Quizás para muchos fue una sorpresa, pero no para el curtido abridor de 36 años.

“Desde que llegue aquí, el primer día de prácticas, me di cuenta del buen equipo que teníamos, la buena vibra que había y el chance que teníamos de estar en postemporada”, aseguró el zurdo, que hizo hasta 12 presentaciones en la ronda regular y dejó récord de 5-2.

“Realmente quería que se sintieran confiados cada vez que yo subiera al montículo y dejé que las cosas fluyeran…. Gracias a Dios estuve sano todo el año y pude terminar entre los mejores lanzadores del equipo”, añadió aliviado el número 1 de la rotación insular.

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La histórica clasificación de los Bravos fue el broche de oro para un año en el que Félix Doubront fue líder en innings lanzados (65.1) y apariciones (12), pero además quedó segundo en victorias (2) y cuarto en efectividad con 3.58, un registro muy diferente al acuñado con Magallanes en las últimas dos contiendas, en las que su promedio estuvo por encima de 6.00.

En términos sencillos hablamos de un año sólido, buscando una referencia mitológica podemos fácilmente pensar en el ave fénix, que renace de sus cenizas. No en vano el carabobeño es el favorito de muchos para el Premio Regreso del Año, un galardón que –en honor a la verdad- le hace mucha ilusión.

“Si me lo gano sería una bendición de Dios, he trabajado para eso, para poner el equipo adelante, dejar buenos números y ser parte de esta gran historia”, sostuvo.

Ramos y Carrara marcaron la ruta

En retrospectiva Félix Doubront tiene claro que mucho de su éxito tiene que ver con la confianza que le inspira la ofensiva de Margarita, la segunda mejor de la ronda regular con un promedio colectivo de .301. Pero, si vamos al detalle, identifica al receptor Wilson Ramos y al coach Giovanni Carraca como las piezas más importantes de su campaña.

“Wilson ha sido muy importante para mí. Yo me dejó llevar por él, por su experiencia y el conocimiento que también tiene de mi, él sabe que pitcheo se necesita para sacar un inning y para retirar a cada bateador. Y te lo dice, siempre te habla de lo que te funciona y lo que no”, explicó.

“La conexión que tenemos con Giovanni es otra de las claves. Es muy cercano y nunca te reprocha nada, por el contrario siempre trata de hacerte mejor… Todo el mundo sabe cómo comenzamos y él nunca se desesperó, siempre confió en nosotros y siempre supo que podíamos hacerlo mejor”, recordó el carabobeño.

Por más que se esfuerza, el zurdo no recuerda que haya existido pánico en las filas insulares ante el mal comienzo, que los mantuvo varias semanas entre los dos últimos lugares de la tabla de posiciones y además los señalaba como el peor pitcheo del circuito.

Siempre se respiró tranquilidad en el cuerpo técnico y eso les dio aires de invencibles a pitchers y bateadores, y los hizo familia.

“La unión que tenemos en este equipo, dentro y fuera del terreno de juego, es algo que es muy difícil ver. En meetings, en chats, en el WhatsApp, siempre estamos ayudándonos unos a los otros. Este es el club house más alegre del beisbol”, afirmó, insistiendo que su año no es más que el resultado de mucho sacrificio y un espiritú impetuoso que llevan en hombros a falta de muelles para encallar.



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