Noti-Deporte: ¿adiós al revés a una mano?

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Hay despedidas que suenan a nostalgia, y otras que aún huelen a competición. La de Stan Wawrinka pertenece claramente al segundo grupo. A sus 39 años, el suizo encara su última temporada como profesional con una idea muy clara: disfrutar, sí, pero sin renunciar a exigirse al máximo. En una charla con TennisChannel, repasó diversos asuntos del presente y futuro del tenis y su carrera.

A lo largo de más de dos décadas en la élite, Stan Wawrinka ha construido una carrera atípica, marcada por la paciencia, la evolución constante y una mentalidad resistente. Lejos de los focos tempranos, su desarrollo fue progresivo, hasta consolidarse como uno de los jugadores más peligrosos en los grandes escenarios. Su legado no solo se mide en títulos, sino en la capacidad de reinventarse y competir de tú a tú contra algunas de las mayores leyendas del tenis.

Esto es lo que dijo Wawrinka sobre el final de su carrera y el futuro del tenis

Competir hasta el último día

“Intento encontrar la manera de disfrutar y seguir empujándome”, explicó, dejando claro que su mentalidad no ha cambiado. Aunque reconoce que ya no gana tantos partidos como antes, mantiene intacto ese instinto competitivo que le llevó a lo más alto.

No se trata de una gira de despedida simbólica, sino de un último reto real. “No estoy jugando solo para despedirme”, afirmó con contundencia, subrayando que su objetivo sigue siendo ganar partidos y mantenerse competitivo en el circuito.

Una carrera construida desde la paciencia

El camino de Wawrinka hacia la élite no fue inmediato. A diferencia de otros talentos precoces, el suizo se construyó a fuego lento, apoyado en una ética de trabajo innegociable.

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“Toda la confianza viene del trabajo diario”, afirmó, resumiendo una filosofía que marcó su carrera. Ese enfoque le permitió alcanzar hitos extraordinarios: tres títulos de Grand Slam y triunfos en finales ante números uno del mundo.

Además, siempre apostó por el largo plazo. “Cuando era joven, sacrifiqué torneos para mejorar”, recordó, convencido de que el verdadero objetivo era alcanzar su techo, no resultados inmediatos.

Ganar a los mejores, sin miedo

Una de las marcas más distintivas de su carrera es haber derrotado a números uno del mundo en finales de Grand Slam. Para muchos sería una presión extra; para él, una oportunidad.

“Cuando juegas contra el número uno, tienes menos presión”, explicó. Esa mentalidad le permitió competir sin complejos ante leyendas del deporte, confiando en su nivel cuando llegaba el momento decisivo. Wawrinka no necesitaba ser favorito para rendir. Le bastaba con sentirse preparado. Y esa preparación venía, siempre, del trabajo invisible.

Evolucionar o desaparecer

Pocos jugadores han vivido tantos cambios en el tenis moderno como Wawrinka. Desde el material hasta el estilo de juego, todo ha evolucionado, y él ha tenido que adaptarse constantemente.

“El juego ha cambiado mucho, sobre todo por las pelotas”, señaló, destacando cómo el tenis actual exige más físico y menos margen para la variedad. Aun así, valora haber competido contra distintas generaciones. Sobre uno de sus sellos, el revés a una mano, es claro: “Siempre habrá jugadores con ese estilo”, afirmó, mencionando a Lorenzo Musetti como uno de sus herederos.

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Entre ídolos y nuevas estrellas

Como muchos de su generación, Wawrinka creció admirando a Pete Sampras. De hecho, uno de los momentos más especiales de su carrera fue recibir su primer Grand Slam de manos del estadounidense.

Hoy, en cambio, mira al futuro del tenis con curiosidad. Le habría encantado medirse a Carlos Alcaraz en Roland Garros, aunque si tuviera que elegir un partido soñado, se quedaría con Sampras en Wimbledon. Ese contraste entre pasado y presente resume bien su trayectoria: un puente entre eras.

Una despedida sin concesiones

A pesar de estar en su último año, Wawrinka no quiere homenajes vacíos. Su calendario incluye torneos como Barcelona, Roma o Ginebra, con la vista puesta en Roland Garros, donde espera cerrar su carrera compitiendo al máximo nivel.

“Sería un sueño terminar en el top 100”, reconoció, sin perder de vista la exigencia que siempre le ha definido. Más allá de los resultados, hay algo que valora especialmente: el apoyo del público. “Los fans han sido increíbles”, dijo.

Y quizá ahí esté la clave de esta despedida: no es un adiós triste, sino el reconocimiento a una carrera construida con esfuerzo, carácter y momentos inolvidables. Stan Wawrinka tiene aún mucho que ofrecer al tenis, disfrutando de este deporte y haciendo disfrutar a todos los amantes del mismo.



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