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Es un secreto a voces desde hace meses y en las últimas semanas se atisban rasgos de oficialidad en ello. Serena Williams podrá volver a competir en el circuito WTA desde el 22 de febrero, provocando esto un auténtico seísmo mediático y haciendo que surja en la mente de muchos aficionados una pregunta: ¿Por qué?
Nada en la vida profesional y personal de Serena Williams ha sido estándar, por lo que existían sospechas fundadas de que su adiós al tenis profesional tampoco seguiría unos patrones de conducta esperables en cualquier otra persona. Muchos no daban crédito a que esa ya lejana noche neoyorquina del 3 de septiembre de 2022 fuera la última vez que se veía a la mejor tenista de todos los tiempos (o la más laureada, al menos), en una cancha de juego. Perder en tercera ronda del US Open ante Alja Tomljanovic rompía los cuentos de hadas que se había dibujado para la orgullosa jugadora estadounidense.
Serena Williams puede competir desde el 22 de febrero, pero ¿por qué lo haría?
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, se antojaba más complicado pensar que una Serena involucrada al 100% en proyectos empresariales de muy diversa índole pudiera retornar. Posiblemente, incluso sus más leales y enfervorizados fans no vieran sentido a una maniobra que ahora adquiere fuerza y torna de rumor a realidad. Nada tiene que demostrar a sus 44 años y este tipo de regresos de la jubilación no suelen conducir a nada bueno en lo competitivo, pero la menor de las Williams está decidida a competir de nuevo… ¿O esto es solo un amago?

Y es que son muchos los que consideran que este retorno al sistema antidopaje, paso previo para competir, no será más que un paso obligatorio para acompañar a su hermana Venus Williams en su retirada definitiva. Se antoja una posibilidad nada descartable que ambas hermanas compitan juntas en algunos torneos de dobles y ambas digan adiós al tenis de forma definitiva en el US Open, formando una dupla que suscitaría una enorme expectación.
Parecería este un escenario apetecible, e incluso lógico, no así tanto como pensar en que veremos competir a nivel individual a una Serena Williams que ha dado un cambio abrupto a su imagen durante estos años alejada del circuito. Su proceso de adelgazamiento express, apoyado en medicamentos que ahora promociona sin rubor, dotan a la estadounidense de una fisonomía completamente distinta a la que lució en la mayoría de su carrera, siendo una gran incógnita cómo influirá eso en su rendimiento tenístico.
A sus 43 años, parece utópico pensar que pueda optar a su 24º título de Grand Slam
Si por algo se ha caracterizado siempre la menor de las hermanas es por su tendencia a enfrascarse en cruzadas particulares, consciente de lo icónico de su figura y lo influyente que ha sido, es y será a todos los niveles, más allá de lo deportivo. Racismo, feminismo y maternidad han impulsado en diversos momentos de su carrera a Serena, llegando a desvirtuar su comportamiento y rendimiento deportivo. ¿Querrá hacer lo mismo erigiéndose como modelo del cambio en su fisonomía? A tenor de las palabras de Alycia Parks hace unos días, está muy en forma y lista para ser competitiva.

No hay mejor plataforma para ello que el tenis y demostrar al mundo que puede competir al máximo nivel, incluso con 43 años, después de haber perdido mucho peso. Lo que parece más lejano, incluso utópico, es creer que el anhelado 24º título de Grand Slam está en la hoja de ruta de su retorno, habiéndose chocado una y otra vez con ese muro hace unos años. Aunque la presencia de Novak Djokovic como perseguidor de otro título y su longevidad triunfal pueden haber ejercido como acicate y motivación en la norteamericana para buscar un regreso con mayúsculas.
¿Indian Wells o Miami, posibles escenarios de su regreso?
A la espera de noticias formales por su parte, los primeros torneos de enjundia en los que podría competir serían los WTA 1000 disputados en marzo, en Indian Wells, torneo vetado por ella durante muchos años, y Miami. Antes, se jugará en Austin un WTA 250 cuyos organizadores sueñan con acoger a Serena, aunque parece imposible ya que arranca el día 23 de febrero, apenas uno después de que pueda ser considerada tenista de nuevo por las normas antidopaje.
En caso de que el mes de marzo no arroje la noticia del regreso de Serena Williams, sería todo un enigma saber cuándo volveríamos a ver a la estadounidense y podría ganar fuerza la idea de un dobles coyuntural con su hermana, Venus. No parece que la gira de tierra batida, o incluso la de hierba, sean territorios propicios para el regreso de esta leyenda, que podría tener sus instantes de gloria en la gira estadounidense de pista dura con el US Open como punto culminante. El mundo del tenis contiene la respiración a la espera de una noticia que podría cambiar el rumbo de la temporada.