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Anna Pushkareva ya forma parte de la historia de Wimbledon. La joven rusa, de apenas 17 años, conquistó el título júnior femenino tras imponerse a la china Sun Xiran en la final más larga jamás disputada en esta categoría en el All England Club. Un triunfo que confirma la enorme proyección de una de las tenistas más prometedoras de su generación y que puede suponer un punto de inflexión en su carrera.
El torneo londinense suele convertirse en un magnífico escaparate para descubrir a las futuras estrellas del tenis mundial, y todo apunta a que la rusa puede ser una de las próximas en dar el salto. Con un perfil discreto fuera de la pista, pero un tenis agresivo y valiente sobre ella, Anna Pushkareva consiguió levantar su primer Grand Slam júnior después de una semana memorable en la que fue creciendo partido a partido hasta derrotar a una de las grandes favoritas, Sun Xiran, en una batalla que pasará a la historia del torneo.
Una de las grandes promesas del tenis ruso
Con 17 años, Pushkareva lleva tiempo apareciendo entre las mejores jugadoras del circuito júnior. Llegó a Wimbledon como cabeza de serie y situada entre las mejores del ranking ITF juvenil, confirmando en Londres el potencial que muchos entrenadores llevaban tiempo destacando. Es diestra, comenzó a jugar al tenis con apenas seis años y, aunque su superficie preferida ha sido tradicionalmente la pista dura, ha demostrado que también puede desarrollar un tenis muy competitivo sobre hierba.
Anna Pushkareva is the Girls’ Singles champion 🏆
She defeats Xinran Sun 5-7, 6-3, 6-4 after 2hrs and 23 minutes in the longest Girls’ final in Wimbledon history. pic.twitter.com/QOoohoEDoj
— Wimbledon (@Wimbledon) July 11, 2026
Su estilo se caracteriza por una propuesta ofensiva, buscando tomar la iniciativa desde el fondo de pista con golpes muy profundos y aceleraciones constantes. No rehúye los intercambios largos, pero siempre intenta dominar el punto, una filosofía que quedó perfectamente reflejada durante una final en la que supo resistir los momentos más complicados sin renunciar a su identidad.
La final más importante de su vida… y todavía sin asimilarla
Nada más terminar el encuentro, Pushkareva reconocía que aún era incapaz de comprender lo que acababa de conseguir. «Todavía no me doy cuenta de que soy la campeona de Wimbledon. Siento simplemente que he ganado un partido y nada más. Tengo tantas emociones que ni siquiera puedo explicarlas», confesó.
La rusa explicó que necesitará tiempo para procesar un éxito que supera cualquier expectativa que pudiera tener hace apenas unas semanas. «Suena una locura. Necesito tiempo para darme cuenta de que realmente soy campeona de Wimbledon», afirmó entre sonrisas.
Una semana que cambió todas sus expectativas
Lo más llamativo de su triunfo es que ni siquiera ella imaginaba algo parecido cuando comenzó la gira británica. De hecho, llegaba con muy poca confianza después de caer eliminada en la primera ronda del torneo de Roehampton, considerado la gran antesala de Wimbledon.
«Si alguien me hubiera dicho hace dos o tres semanas que iba a ganar Wimbledon, le habría respondido: ‘¿Estás bromeando? Es una broma muy mala’. Perdí en primera ronda en Roehampton y pensé que aquí también perdería en el primer partido», explicó.
Ese cambio radical refleja perfectamente la rapidez con la que puede evolucionar una jugadora en edad júnior. En apenas unos días pasó de dudar de sí misma a levantar el trofeo más prestigioso del circuito juvenil.
La clave mental: «Intento no pensar»
Durante toda la semana, Pushkareva encontró una receta sorprendentemente sencilla para controlar la presión. Una filosofía que repitió varias veces durante la rueda de prensa. «Mi gran secreto es intentar no pensar demasiado. Salgo a la pista, hago mi trabajo y ya está. No pienso en la gente, ni en el estadio, ni en que es una final de Wimbledon. Porque cuando empiezas a pensar aparece la presión», explicó.

Sin embargo, reconoció que esa aparente tranquilidad escondía una realidad muy distinta por dentro. «Había muchísima presión. Sentía que ni siquiera podía respirar. En la bola de campeonato hice una doble falta. Desde fuera quizá parezca que estoy tranquila, pero por dentro estaba muy, muy nerviosa», confesó.
Wimbledon ya ocupa un lugar especial en su carrera
Más allá del título, la rusa también se mostró fascinada por todo lo que rodea al torneo londinense. «Ahora, por supuesto, Wimbledon es mi Grand Slam favorito. Pero ya lo era desde los primeros días. Tiene una atmósfera muy especial. Es un torneo histórico y se siente diferente a Australia o Roland Garros», aseguró.
Compartir instalaciones con las grandes figuras del circuito también fue una experiencia que difícilmente olvidará. «Todavía me cuesta creer que haya estado aquí junto a las jugadoras del circuito profesional. Poder disputar los Grand Slam con la misma organización que ellas es algo increíble», comentó.
Incluso confesó entre risas que desconocía una de las tradiciones más conocidas del torneo. Cuando le preguntaron por la tradicional cena de campeones, respondió divertida: «No sé muy bien cómo funciona. Lo único que pensaba era… ¿de dónde voy a sacar un vestido?».
¿La próxima estrella del tenis femenino?
Resulta pronto para saber hasta dónde llegará Anna Pushkareva. La historia del tenis demuestra que ganar un Grand Slam júnior no garantiza una gran carrera profesional, pero sí suele ser un excelente indicador del talento de una jugadora. La rusa ya posee algunas de las cualidades más difíciles de enseñar: valentía para competir, personalidad en los momentos decisivos y una mentalidad sorprendentemente sencilla para afrontar escenarios de máxima presión.
Después de conquistar la final júnior más larga de la historia de Wimbledon, su nombre empezará a sonar con mucha más fuerza entre los aficionados. El siguiente desafío será todavía mayor: trasladar ese potencial al circuito profesional y confirmar que el triunfo en el All England Club no fue el final de una historia, sino el verdadero comienzo de ella. Anna Pushkareva tiene ante sí un futuro esplendoroso y apasionante.