Streaming ATP Montpellier en directo
🎾 Valentin Royer vs Arthur Fils
- Entra aquí y regístrate en Bet365
- Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
- Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365
Están en otra esfera, su superioridad es tan acusada que parecen jugar a otro deporte y eso tiene ventajas e inconvenientes para el tenis mundial. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner han conseguido construir una apasionante rivalidad, un duopolio de esos que hacen historia y que permiten atraer muchos aficionados. Sin embargo, se corre el riesgo de reducir el tenis a los duelos entre español e italiano.
«No he visto nada aún, esperaré a semifinales». «Son muy superiores a los demás, ya se sabe que es imposible que pierdan ante casi nadie». «No tienen competencia, van a ganar lo que quieran durante años». Son algunas de las palabras que me encuentro al hablar con amigos, familiares y conocidos durante el Open de Australia 2026. Una sensación generalizada de desconexión del mundo terrenal del tenis se apodera de muchos aficionados, tan deseosos de ver duelos entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner que alimenten esa rivalidad, como hastiado por percibir la imposibilidad de otros jugadores para sorprender a español e italiano.
Alcaraz y Sinner, ¿una bendición para el tenis o una condena? ¿Pueden ser ambas cosas a la vez?
El ser humano es inconformista por naturaleza y en el tenis da la sensación de que siempre hay que quejarse por algo. Cuando no hay grandes estrellas que dominen con puño de hierro, se banaliza la calidad del circuito, se mira con nostalgia a la época del Big 3 y se habla de inconsistencia de los mejores. Pero en el momento en que surgen dos leyendas en ciernes, se tarda muy poco en cargar contra los demás por su incapacidad para ponerlos en aprietos, calificando de «monótono y aburrido» el contexto actual. ¿En qué quedamos?

Resulta paradójico ver cómo los Tsonga, Berdych, Dimitrov, Ferrer y compañía, son loados actualmente, puestos en valor por su capacidad de desafiar al Big 3, mientras que hace unos lustros se los criticaba por (supuestamente) arrugarse contra los mejores y chocarse una y otra vez con ellos. El tenis, como la vida, tiene la memoria muy corta. Lo cierto es que la mayoría de los jugadores actuales parecen estar asumiendo la imposibilidad total de ganar un Grand Slam.
La oposición al dominio de Alcaraz y Sinner, con serios problemas estructurales
Vemos cómo Novak Djokovic, a sus 38 años, sigue siendo la gran alternativa al poder establecido, mientras que Alexander Zverev no es capaz de superar sus problemas crónicos. Se topó el germano con la oposición del Big 3, desperdició unas cuantas oportunidades claras para lograr su objetivo, tornado ya en obsesión, y ahora se ve lejano a los dos mejores del mundo y minada su confianza cada vez que encaja una derrota ante uno de ellos.
El panorama es desolador. Casper Ruud, Daniil Medvedev y Andrey Rublev están lejos de su mejor nivel y han pasado por problemas evidentes a nivel mental, con cierto desarraigo por el tenis. Álex de Miñaur mejora constantemente sin que ello le impida chocarse contra la misma pared una y otra vez.

Lorenzo Musetti y Jack Draper bloqueados por sus problemas físicos, Holger Rune estancado y con una carrera que puede verse condicionada por su grave lesión de Aquiles, Taylor Fritz que parece haber alcanzado su techo, Ben Shelton con una necesidad evidente por evolucionar mucho en cuanto a inteligencia táctica y variedad en su juego, y la lista de males endémicos de quienes deberían oponerse a Carlos y Jannik podría seguir.
Son muchos los que confían en los más jóvenes. Jakub Mensik, Learner Tien, Joao Fonseca tienen puesto el cartel de posibles estrellas en ciernes, pero lo cierto es que la distancia a recortar es mucha y a corto plazo parece difícil que puedan ponerse al nive de los dos grandes dominadores del circuito. Y mientras eso ocurre, ¿qué hacemos con el tenis? ¿Consideramos que vivimos en una era dorada fruto del surgimiento de una rivalidad histórica o caemos en el desasosiego y convertimos este deporte en una cita dominical para ver partidos entre Alcaraz y Sinner, obviando todo lo demás?
¿Se imaginan ser uno de los mejores del mundo en algo y entrenar sabiendo que será imposible ganar un Grand Slam?
Posiblemente, la solución esté en un punto intermedio, tal y como declamaba Aristóteles señalando que la virtud está en el término medio. Somos afortunados por asistir a la gestación de dos carreras legendarias como las de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, que han tomado el relevo del Big 3 antes incluso de que este se extinga, y debemos encontrar la manera de disfrutar del tenis más allá de ellos, por mucho que parezca imposible ahora mismo que alguien les ponga en peligro.

Hay más mérito en el español e italiano en la situación actual, que demérito en los demás, sobrepasados por dos huracanes que están arrasando con todo. «La inmensa mayoría de los jugadores que están ahora en el top-10, entrenan cada día sabiendo que no ganarán un Grand Slam nunca». Esas palabras fueron dichas por Goran Ivanisevic hace unos meses y resumen perfectamente la desgarradora situación para muchos.
A pesar de ello, es preciso hacer un ejercicio de fe y confiar en que la magia de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner acabe generando un efecto dominó, consistente en la mejora generalizada de todo el circuito ATP, con jugadores que encuentren en la superioridad de español e italiano, una fuerte motivación por explorar sus límites y alcanzar niveles de tenis que, hoy en día, parecen impensables. Tengamos paciencia y disfrutemos de la situación actual, inimaginable hace unos años hasta para los más optimistas.